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Deportes HOCKEY

Reus-Forte: 'Gabriele Baldi, el fotógrafo amateur que ha conquistado el mundo del hockey'

Posee un restaurante en Forte dei Marmi, sede de los ultras del club, aunque invierte sus ahorros en visitar cualquier pista o partido con encanto. Dispone de más de 50 camisetas firmadas y medio centenar de sticks. En Italia ya es patrimonio hockístico

Marc Libiano Pijoan

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Más de 600 personas visitaron su exposición en una semana.

Más de 600 personas visitaron su exposición en una semana.

Laa fotografía es su gran pasión.

Laa fotografía es su gran pasión.

Todo tipo de material de hockey decora su habitación.

Todo tipo de material de hockey decora su habitación.

En Forte dei Marmi, la ciudad balnearia de la Toscana italiana, donde los ricachones del país invierten sus tiempos vacacionales alquilando playas y lujo, Gabriele Baldi (Pietrosanta, 1990), lucha para mantener un negocio familiar hostelero. Perdió a su padre a los siete años de edad y junto a Margherita, su madre, sostienen a flote el restaurante La Gazzella. No sólo eso. El local se ha convertido en lugar de culto para los hinchas y también para los jugadores del Forte dei Marmi, porque, además de consumir turismo, la ciudad disfruta de un equipo referente en el Scudetto, campeón de sus últimas tres ediciones.

Gabriele no luce virtuosismo encima de unos patines ni enseña ganchos estéticos con el stick durante los fines de semana, pero siente una pasión desmesurada por el juego. Hace siete años decidió tomar una cámara de fotos para corresponder esa inquietud que le atrapó sin desmayo. Empezó con una Sony Alpha 350. Ni siquiera las limitaciones tecnológicas impidieron su despegue. Hoy, Gabriele, ha conquistado el hockey mundial por su afán de recorrer países y conocer mundo. El del hockey le ha abierto las puertas, porque es patrimonio indiscutible. Un tipo amateur, aficionado a la fotografía, que ha logrado seducir a las gentes de los pabellones y hasta a las mismas estrellas mundiales. Guarda en su armario sagrado más de 50 camisetas dedicadas.

Gabriele gasta sus ahorros en hockey. Los destina a sus viajes relámpago, a veces. En octubre se presentó en Lisboa para inmortalizar la gran final de la Supercopa de Europa entre el Benfica y el Barcelos. En menos de 24 horas tuvo tiempo para tirar 1.500 fotos en la cancha y luego cenar con Pedro Gil y familia. Con Pedro mantiene una relación especial, tras el paso exitoso por Forte del carismático delantero. Mundiales, Europeos y todo tipo de eventos hockísticos han disfrutado de sus habilidades artísticas, hasta el punto de culminarlo, el pasado año, con una exposición referente en Italia. En siete días la visitaron 600 personas.

La Gazzella enseña material hockístico en cada una de sus paredes. El catalán Torner, todavía en las filas del Forte, es asiduo. Lo eran Cancela y Gil en esos tiempos de gloria para el club, hasta hace muy poco ascensor entre la Primera y la Segunda División. Baldi guarda como un auténtico tesoro 50 sticks, además de medio centenar de rodilleras y guantes. Lo recoge todo allá por donde pisa.

Su Forte dei Marmi pelea por el liderato del grupo C de la Champions con el Reus y este sábado visitará el templo de la calle Gaudí. En la ida, Gazzelaro, tal y como se da a conocer en las redes Gabriele, recibió una camiseta del Reus firmada por todos los cracks de la primera plantilla rojinegra. Ocupa un lugar privilegiado en esa vitrina de recuerdos que también decora su habitación, en la que reinan tres pósters indiscutibles. Pedro Gil, Davide Motaran y Reinaldo Ventura, tres de sus grandes ídolos.

En realidad, el hockey sobrevive a su crisis de identidad gracias a tipos como Gabriele Baldi, gente desinteresada que consume su tiempo ejerciendo una pasión vocacional. Personas que le dan sentido a un deporte que se rebela contra el ostracismo.

 

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