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Romà Bancells es el termómetro del Reus

El rojinegro, que sale de una lesión, ha recuperado las buenas sensaciones con una actuación brillante en la goleada ante el Lloret (7-1)

Marc Libiano

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Alfredo González

Alfredo González

Jordi Garcia ha necesitado afrontar el proceso de construcción de un nuevo equipo sin la pieza más cuerda disponible. O por lo menos en plenitud. Romà Bancells es de esos jugadores invisibles que no entran por los ojos de los hinchas, pero cruciales en la sutura de un colectivo. Sus problemas físicos le han obligado a parar más de los aconsejable para un Reus reformado mayoritariamente por chicos jóvenes, que se encuentran en la antesala de los elegidos. Bancells regresó a buen tiempo con el Lloret. Resolvió la noche con un curso de buenos fundamentos. Sin mucho estrés, pero le bastó.

En realidad, Romà fue como un instructor para el resto de actores del partido. No paró de corregir errores ajenos, algo a lo que anda acostumbrado desde chico. Luego con la pelota, todo lo que hizo estuvo relacionado con el equilibrio. Además se permitió la licencia de rescatar un mal inicio de partido del Reus. Frío como la misma noche.

Farré había puesto en ventaja al Lloret, un rival tierno y descarado, con un punto de despreocupación interesante. No tiene mucho, pero va al frente sin cadenas. Compite con una alegría juvenil admirable. Hoy le vale para estar lejos del descenso. 

Bancells igualó al cuarto de hora, justo después del golpe visitante. Combatió la anarquía general con su orden preestablecido. Da la impresión que Romà no permite que ni siquiera el jarrón de la sala de estar de su casa se encuentre descolocado. El 1-1 le sirvió al Reus para descoser el partido. Todo cayó por su propio peso, también porque el equipo terminó conectándose. Salvat y Àlex, con una maniobra deliciosa y otra carambola imprevista, acabaron con la resistencia gerundense en el respiro. El 4-1 invitaba a un entrenamiento con árbitro y marcador en el desenlace.

Iba a depender mucho de cómo se lo tomara el Reus, que no bajó la guardia en cuanto a actitud. No se permitió pasar un mal rato. Trabajó el segundo tiempo con el progreso como desafío y acabó goleando, como era de esperar. Carballeira, un tren de mercancías en patines, culminó en el segundo palo un buen servicio de Marc Julià

Garcia ofreció el foco a todos los disponibles, incluso al joven Jan Escala. La primera pelota que tocó fue gol. De primeras, también en el segundo palo. Cristian decoró el 7-1, en una noche con magisterio de Romà Bancells.

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