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Romance con La Romareda

El Nàstic se ha llevado la victoria del feudo maño en las dos últimas visitas. La temporada pasada fue clave para la salvación
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El Nàstic le tiene cogida la medida a la Romareda donde ha ganado en sus dos últimas visitas.  Foto: ARANZAZU NAVARRO

El Nàstic le tiene cogida la medida a la Romareda donde ha ganado en sus dos últimas visitas. Foto: ARANZAZU NAVARRO

Es evidente que el Nàstic vive un romance con La Romareda en los últimos tiempos. Un estadio histórico que impone nada más pisarlo. En él habitan unos seguidores fieles a su equipo tanto en tiempos de sonrisas como en tiempos de impotencia. Esta temporada, este mítico feudo cumple 60 años. Tiempo suficiente para tocar el cielo y el infierno con sus manos. 

Su carácter bipolar permite que los partidos adquieran un tono distinto en función de los ánimos del graderío. Si el conjunto maño atisba éxito con su fútbol, La Romareda se convierte en una caldera que invita al asedio. Inyectan dosis extra de gasolina a sus futbolistas cuando las piernas no responden. Generan un clima de vuelo para el conjunto local envidiable.

Sin embargo, cuando las dudas acechan al Zaragoza, la impaciencia hace acto de presencia con una facilidad impactante. No comprenden su situación actual. Enfurecen al echar la vista atrás y ver cuantos años lleva el equipo en la Segunda División. Son conscientes de que la masa social del equipo obliga a que el conjunto maño esté en la elite del fútbol nacional. 

El Nàstic ha sabido jugar con esta ansiedad en los últimos cursos. Lo ha hecho tirando de personalidad, ya que La Romareda sólo premia a los conjuntos que presentan grandes dosis de convencimiento y madurez en su juego. A los equipos inseguros les castiga con una severidad terrible. 
Tal es la racha de los granas en el feudo maño, que en las dos últimas temporadas se han llevado los tres puntos en ambas ocasiones. En sendos encuentros tiraron de una personalidad arrolladora. Hicieron caso omiso al contexto del partido. Basaron su puesta en escena en el minuto a minuto. Aquella frialdad les premió con una contundencia maravillosa.

Suzuki celebra el penalti fallado por Lanzarote hace dos temporadas. Foto: Heraldo

Antecedentes de ensueño

En la temporada 2015/2016, los granas llegaban en plena lucha por el ascenso directo. Visitaban a un Zaragoza que necesitaba sumar desesperadamente para no descolgarse de los puestos de promoción. El Nàstic hincó el cuchillo en sólo una ocasión. Se llevó la victoria por la mínima. En la retina grana todavía permanece el recuerdo imborrable de Manolo Reina sacando de quicio a Manu Lanzarote antes de errar el penalti. 

La temporada pasada, la situación de ambos equipos era totalmente contraria a la vivida hace dos cursos. El Zaragoza buscaba coger distancia con los puestos de descenso, mientras que el Nàstic ansiaba de manera desesperante una victoria que le permitiera atisbar la salvación de manera más próxima. 

Los granas silenciaron al feudo maño a base de golpes certeros. Cambiaron el delirio por la desesperación. Dejaron en nada el tanto que había adelantado al Zaragoza de Ángel Rodríguez. Juan Delgado y Suzuki le dieron la vuelta al marcador. El tramo final fue una avalancha de ocasiones para los locales. Reina lideró una victoria clave en el devenir de la temporada.

Delgado y Suzuki le dieron la vuelta la temporada pasada al tanto inicial de Ángel Rodríguez

Los granas también tienen otra victoria en La Romareda en la temporada 2014/2015, pero tiene un componente especial. El Nàstic se impuso en el feudo maño por cero a tres, pero ante el filial ya que fue la temporada del regreso de los granas a la categoría de plata. 

Para ver la últimar derrota grana en La Romareda hay que remontarse hasta la temporada 2008/2009, cuando los granas cayeron enla jornada 33 de la Segunda División. Otra derrota especial fue la sufrida en Primera División, cuando los granas cayeron de manera contundente por tres a cero.  El Nàstic buscará prolongar esta buena dinámica instaurada en La Romareda, pero es consciente de que no será fácil. 

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