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Deportes El reportaje

Ser de River Plate y de Boca Júniors y trabajar en el mismo local

Alfredo Martínez y Fani Sosa conviven en el mismo negocio con una rivalidad simpática y sana

MARC LIBIANO PIJOAN

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Fani y Alfredo, en el interior del restaurante El Capi, con las camisetas de River, Argentina y Boca. FOTO: Alba Mariné

Fani y Alfredo, en el interior del restaurante El Capi, con las camisetas de River, Argentina y Boca. FOTO: Alba Mariné

«¿Te acordás de aquella final de la UEFA en la que el Alavés iba vestido como Boca?, pues yo quería que ganara el otro equipo». Las palabras de Alfredo Martínez denotan su pasión como hincha de River. Desde hace más de 30 años reside en Cambrils y dispone de un negocio de restauración en la calle de las Peixateries. El Capi, en honor a su padre, recientemente fallecido, Alfredo presume de su zamarra de los millonarios del 96, cuando River salió campeón del campeonato nacional y de la Copa Libertadores. Siempre ha admirado la calidad técnica de Enzo Francescoli, el uruguayo que en el Monumental es eterno, la inspiración de muchos barras bravas del club.

Alfredo ha visitado dos veces el estadio Monumental, el templo de River. De chiquitito para ver un clásico y un Boca-Independiente, curiosamente con los dos protagonistas de visitantes. «Me acuerdo de ir a ver al Loco Gatti, el portero. Y le buscaba y no le encontraba y pregunté; ¿Dónde está el Loco? Mira el arco, me dijeron. Estaba sentado encima del larguero».

En Cambrils, la rivalidad futbolística no cuenta con la salsa y el fanatismo de Argentina. Con Fani Sosa, la cocinera de El Capi, convive con simpatía. Ella no duda en acudir a su labor con la camiseta de Boca. Además de hincha, venera al Apache Tévez, una institución de los bosteros. Curiosamente, la vida de Fani gira entorno a ese pique futbolístico. Su marido, al que perdió no hace mucho, presumía de pasión por River. «Veíamos los partidos juntos en casa, gritábamos mucho, pero no pasaba de ahí».

La pareja se atrevía a pasear por Barcelona cogida de la mano y cada uno con la camiseta de su equipo. Eso despertaba tanta curiosidad entre los ciudadanos que solían pararles para hacerles fotos. «Mis dos hijos me han salido de River», comenta con cierta resignación la cocinera.

Un clásico del puerto

El restaurante El Capi se ha convertido en casi patrimonio de la zona del puerto de Cambrils. Resiste al paso del tiempo con mucha salud, con el entusiasmo de Alfredo, siempre atento a la demanda de sus clientes. El fútbol sólo contiene un valor sentimental. A los dos argentinos les permite recordar épocas de infancia. Alfredo nació en Mar del Plata, Fani en Buenos Aires, la inmensa capital del país.

El exceso de fanatismo entre clubs se apaga, eso sí, cuando la albiceleste de la selección ocupa el foco. Resulta curioso como algunos hinchas pelean sin escrúpulos por sus equipos y luego comparten devoción por la selección argentina. «Eso corre por la sangre», refleja Alfredo. El legado de Maradona sigue presente, a pesar de sus paraísos y sus infiernos. «Los genios son así». Alfredo no ha dudado en lucir la albiceleste como punto de encuentro para los argentinos. En El Capi la encontrarán casi enmarcada.

La final de la Copa Libertadores de 2018 en Madrid fue el último punto álgido del Clásico argentino. Se la llevó River, aunque Alfredo no hizo demasiada sangre. «Si eso pasa en Argentina se están riendo del colega de Boca durante un año. Acá todo es diferente, pierdes un poco esa atención por el fútbol». Fani refleja que «lo que pasó en Madrid, que se paralizó toda la ciudad, en Argentina es el doble. Cuando juegan en la cancha de Boca, sólo pueden ir hinchas de Boca y en la de River, al revés».

El Capi se prepara para una nueva temporada estival, aunque distinta, marcada por la pandemia del coronavirus y sus restricciones. El restaurante recuperará la actividad la próxima semana y la rivalidad futbolística pasará a un segundo plano.

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