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Ser del Reus en Dublín

Los hinchas rojinegros, Bernat Boquera y Adrià Ruiz, presumen de colores en su nueva vida en Irlanda como camareros del Whelan's, uno de los pubs con mayor tradición de la ciudad

Marc Libiano

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Adrià Ruiz y Bernat Boquera, con la bufanda del Reus, en las calles de Dublín.Foto: Cedida

Adrià Ruiz y Bernat Boquera, con la bufanda del Reus, en las calles de Dublín.Foto: Cedida

Ser del Reus en Dublín no tendría un sentido tan romántico sin la ayuda de Mark Wilson, el perfecto anfitrión para cualquier aspirante a éxito en la bella ciudad irlandesa. Wilson conoce cada milímetro del lugar, cualquier rincón de bar para el penúltimo esfuerzo, cualquier paisaje con embrujo. También el refugio ante el frío. Y el Whelan’s, claro, el mejor pub de la ciudad. Existe una misteriosa razón por la que Mark siente pasión por el Reus desde los tiempos mozos en Segunda B. En un avión rumbo a Mallorca se topó con un nuevo amor vestido de rojinegro. Desde entonces ha visitado el Estadi y se ha graduado en cultura ganxet. Incluso ha engordado su nómina de amiguetes. Entre ellos, Bernat Boquera y Adrià Ruiz, los nuevos hijos adoptados irlandeses.

Con apenas 21 años, Bernat los celebró chapurreando sus primeras palabras en inglés hace tres días, han iniciado una aventura con el propósito de perfeccionar el idioma y conocer mundo. Exiliarse de la normalidad y de la rutina. Bernat es aspirante a la carrera de INEF después de sacar billete en Educación física, aunque antes ha decidido darle un volantazo a su vida como descubridor privilegiado de Dublín. En la misma tesitura se encuentra Adrià, sanitario de profesión, aunque viajero de vocación. Curioso. Estos dos reusenses apenas cuentan un par de meses de tiempo en Dublín. La mano y el enchufe de Mark Wilson les ha ayudado a presumir de trabajo. En el Whelan’s, como camareros del pub con más postín de la ciudad.

Lugar de culto y tiros inacabables de cerveza. También de gritos de devoción hacia el equipo nacional. Da igual si de rugby o de fútbol. Sólo se encienden los televisores del Whelan’s cuando juegan sus selecciones. Los dos reusenses se han topado ya con un millón de anécdotas. Bernat no ha escondido jamás su chaqueta rojinegra del Reus, ni siquiera en el puesto de labor. Hasta en Dublín han reconocido el escudo. Unos turistas maños le pidieron información exhaustiva sobre Natxo González, Benito y Ángel, los tres ex del Estadi, ahora en el Zaragoza. Pero tuvo que ser en el Whelan’s donde se fraguó una amistad que perdura con un hincha del Nàstic, también de descubrimiento por Irlanda. En el pub pueden ocurrir milagros.
 

Hooligans en el estadio
Los dos reusenses deben afrontar media hora diaria de autobús para completar el recorrido de su nuevo hogar hacia el trabajo. No hace muchos días presenciaron, junto a Mark Wilson, el último partido de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia entre Irlanda y Moldavia. Les dio igual el resultado. Quedaron impresionados por el clima, el ambiente, el tifo sin descanso en el que se transforma el estadio cuando juega la selección. “El 80 por ciento del campo no paraba de cantar, es una cultura muy distinta a la nuestra”. Tras el juego, los hinchas disputaron el tercer tiempo en otro de los ‘museos’ de Dublín, el Whelan’s. Allí no hay ni una lágrima de tristeza, nadie aspira a dar lecciones tácticas, ni a tumbar a críticas a los futbolistas.

Ser del Reus en Dublín no resulta una tarea utópica tal y como demuestran a cada paso Adrià y Bernat, que, por el momento, siguen la actualidad del primer equipo de Garai en esa herramienta que acorta distancias y prejuicios como internet. De captar adeptos y pasear colores ya se encargan ellos. Con orgullo, además.

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