Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Sergi Roberto, con el 14 de Cruyff

El futbolista reusense del Barça ha inaugurado esta tarde el campo Cruyff Court que se ha instalado en Mas Iglesias y que lleva su nombre

Marc Libiano

Whatsapp
Alba Mariné

Alba Mariné

Corrían los niños y niñas detrás de uno de sus grandes ídolos en plena adolescencia. Sergi Roberto Carnicer (Reus, 1992) dispone del don de ser contemporáneo olímpico y de un privilegio; haberse convertido con sólo 27 años en hijo predilecto de Reus. El fútbol dispone de ese embrujo. Eleva a personajes eternos a sus figuras. Lo es Roberto, que comprobó de nuevo el cariño de sus paisanos. 

El motivo resultaba mayúsculo. Reus ha instalado un Cruff Court, un campo de pequeñas dimensiones para la promoción del deporte entre los niños, en la zona de Mas Iglesias. Ese diminuto estadio, de césped sintético y arropado por la Fundación Cruyff, el mismo Barça y La Caixa, lleva el nombre del extraordinario futbolista azulgrana. En casa, Roberto compareció en la inauguración acompañado por su padre, Josep Maria, y su madre, Maria Rosa, ésta en silla de ruedas debido a la enfermedad de ELA que padece. Nada impidió que sintiera, en primera fila, el calor de la ciudad hacia su hijo.

Resultó tierno cuando Josep Maria transportó hacia el centro del Cruyff Court a Maria Rosa para posar junto a Sergi, ante la mirada embobada de los más pequeños, algunos con la azulgrana a cuestas y derramando sus gargantas con el deseo de alcanzar una foto o una simple firma del internacional. A Sergi no se le separó la sonrisa de su rostro. «Estoy en mi casa, aquí me he criado y he crecido», presumía. Sus primeros toques soñadores los dio entre el Maria Cortina y la pista exterior del Reus Deportiu. Su infancia la completó en la calle Gaudí, donde residía con su familia.

Si el proyecto de la Fundación Cruyff pretende difundir los valores humanos entre los más pequeños, Reus ha escogido un embajador ideal. Los seres más cercanos a Roberto destacan la educación y las normas de conducta que le han inculcado en casa. De hecho, desde que se encuentra en el foco, no ha escapado de la prudencia. Cuesta encontrarle una declaración altisonante, no se mete en charcos de forma gratuita, ni siquiera en los inicios, cuando le costó un mundo hallar un lugar entre los elegidos del Barcelona. Calló y trabajó. Hoy saborea esos frutos.

No perdió la compostura ese centrocampista reconvertido en jugador todo terreno ante los medios, que le rodearon casi sin piedad para sacarle cuatro palabras y algún titular jocoso. No hubo titular ni salida de guión. Roberto no se traicionó. «No pienso en lo que pasa en Madrid. Lo importante es que mañana el Barça estará en el sorteo de cuartos de final de la Champions».

La familia del Flaco
Reus condecoró el Cruyff Court número 20 en Catalunya y acompañaron el estreno Susila Cruyff, la hija del Flaco y presidenta de la Fundación, además de la esposa de la exestrella del fútbol holandés Danny. El alcalde Carles Pellicer y el concejal de deportes, Jordi Cervera, ejercieron de maestros de ceremonias. Jordi Cardoner fue el representante del FC Barcelona y Xavier Bertolín partipó en nombre de La Caixa.

El acto finalizó con unos partidillos entre niños y niñas, algunos de ellos llegados del colegio Maria Cortina, donde estudió Roberto. El jugador del Barcelona también correteó en esas pachangas que decoraron una tarde de marzo en la que incluso el buen clima pareció aliarse con Sergi. El clima y el día. El reusense siempre podrá decir que inauguró su campo un 14 de marzo. El 14 de Johan.

Temas

Comentarios