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Sergi Roberto, el mejor aliado de Messi

La complicidad del reusense y el argentino se ha trasladado al césped, donde forman una de las sociedades más brillantes del Barça. Ante el Mallorca, el reusense y el argentino brillaron con luz propia

Marc Libiano

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Sergi Roberto, el mejor aliado de Messi

Sergi Roberto, el mejor aliado de Messi

Leo Messi ha creado de nuevo uno de esos estados de forma que lo acercan a lo extrarrestre. Su astral aportación al Barcelona, con una influencia absoluta en el juego y en los resultados del equipo, ha contado con aliados que le han vigilado las espaldas y se han asociado con él en la capacidad creativa del fútbol. No admite sospechas el arropo que Messi ha gozado de Sergi Roberto (Reus, 1992), el chico que le vale para todo a Valverde, pero que desde al lateral diestro ha recuperado una versión aspirante al combinado nacional. Se le observa rápido, ágil, físicamente cómodo. Dueño del carril de punta a punta. Ha sustentado cada aventura de Messi con una puntualidad estupenda. 

El reusense se ha agigantado al mismo tiempo que Messi ha recuperado su fútbol más preciso, después de una pretemporada sin un plan de fondo, y algunas lesiones inoportunas. Cuando el capitán ha crecido, se han sumado a la causa varios actores de reparto. Uno de ellos se llama Sergi Roberto Carnicer, que en el Calderón ya dio pistas de su nuevo vuelo y que ante el Mallorca consolidó prestaciones de máximo nivel. Roberto, mediocampista de profesión natural, ha terminado por sacarse el título en el oficio de lateral. Con poco ruido y mucha insistencia. Su forma de expresarse siempre acompañó a la discreción.

Y eso que su entrenador, Ernesto Valverde, le ubicó hace unos meses como centrocampista para el uso de este curso. Le definió en ese rol, aunque las circunstancias y los caprichos del fútbol han dificultado la vida de Roberto. A pesar de los presagios del técnico, en el arranque fue lateral, pivote e interior. Esa reafirmación inicial quedó en nada y la inestabilidad no mejora a los futbolistas. Tampoco a Roberto, discutido porque le costó hallar una regularidad fiable a su rendimiento. Parece que la ha encontrado acostado en la derecha, el carril que se ha acostumbrado a recorrer con autoridad. Sus aventuras suelen acabar en las botas de Messi, que en tres cuartos de cancha se encarga de destrozar cualquier estructura defensiva.

Dominio de las áreas
La inteligencia para corresponder a cada situación que plantea el juego se ha convertido en la principal arma de Roberto, un futbolista aseado, apto para el despliegue físico. Ha tomado una capacidad inusual para dominar las áreas, sorprendente en un jugador acostumbrado a medir distancias en el centro del campo y a eliminar líneas defensivas con servicios milimétricos. No descuida los regresos. Se incorpora con una minuciosidad fascinante. Fue así ante el Mallorca. Messi acaparó el foco con otra exhibición ofensiva y tres aciertos lujosos, Roberto lució figura con aventuras bien elegidas y muchísima presencia en el germen de las ofensivas del Barcelona.

La complicidad entre Messi y Roberto se advierte en cada sociedad que forman en el césped, pero también fuera de él. La admiración y el respeto del reusense por el recién galardonado Balón de Oro confirma una relación excelente. 

Los dos socios se presentarían en el once más reconocible del Barça mañana en San Siro si la necesidad lo exigiera, pero los azulgranas visitan el templo del Inter ya clasificados y con la mente en el campeonato doméstico. La gestión de esfuerzos va a llevar a Valverde a elegir variedad en los menos habituales, aunque sus intenciones todavía no se han reflejado en un papel oficial. Mientras, el entrenador del Barcelona se frota las manos y disfruta de una complicidad eterna; la que forman Sergi Roberto y Leo Messi.

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