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Sin Uche no hay paraíso

El Nàstic sólo ha vencido cuando el nigeriano ha jugado y marcado (Albacete, Granada y Córdoba)

J.Aparicio /J.Moreno

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Juan Delgado no está haciendo olvidar la figura de Uche en la delantera grana. FOTO: Pere Ferré

Juan Delgado no está haciendo olvidar la figura de Uche en la delantera grana. FOTO: Pere Ferré

La figura de Uche tiene una trascendencia vital para el Nàstic. Con él sobre el terreno de juego, todo es más fácil. Encontrar un futbolista con la capacidad goleadora del nigeriano es difícil. Sobre todo en Segunda. El conjunto grana lo tiene y por ello lo añora en exceso cuando no está. No es casualidad que el Nàstic haya logrado sus tres victorias con la participación directa de Uche. Frente al Albacete anotó el gol de la sentencia (3-1). Ante el Granada fue autor de un doblete decisivo (2-0) y ante el Córdoba inauguró una actuación excelsa de los granas (1-5). 

En plena inercia positiva de resultados, Uche cayó lesionado frente al Alcorcón. Corría el minuto 14 de la primera mitad. No fue una pérdida cualquiera. El Nàstic la acusó de forma visible. Toda la efectividad de la que había gozado con el nigeriano sobre el terreno de juego se disipó. Aquella falta de gol la acabó pagando y cayeron por cero a tres.

En los dos últimos encuentros, la tónica no ha variado. El conjunto grana sigue teniendo claros problemas para ver puerta. Ni en la derrota ante el Lugo (1-0), ni en el empate frente al Barça B (0-0) ha visto puerta. Genera fútbol, pero en los metros finales se ofusca. Siempre hay una nota de la partitura que desafina. 

Para suplir a Uche, Juan Delgado ha sido el escogido. El chileno no ha respondido a la confianza. Nadie discute que es un futbolista intenso sin balón, pero a un delantero de Segunda se le demanda algo más. Sus movimientos tienen falta de coherencia y con balón no está nada fino. Todas sus acciones vienen acompañadas de un fuerte componente errático. Además, no mezcla bien con Manu Barreiro.

Y es que el gallego está echando muy en falta la figura de Uche. La sintonía con el nigeriano era total. Ambos formaban un binomio extremadamente voraz. Barreiro fijaba a los centrales y Uche se movía con total libertad por la punta del ataque. Con el chileno todo ha cambiado. Barreiro no está cómodo. Echa en falta que el equipo lo arrope más. Que le ayude a explotar virtudes. No es comprensible que a uno de los delanteros con mejor remate de la categoría, apenas le lleguen balones. 

En el encuentro frente al Barça B, fueron múltiples las ocasiones en las que el equipo no buscó al gallego en las profundidades del área. Aquello desesperó a Barreiro. El Nàstic se arropó en exceso en la verticalidad. No tuvo la suficiente paciencia como para llevar el balón a las bandas y desde ahí buscar centros precisos a la cabeza del ariete gallego. 

En la única ocasión que ocurrió, el centro de Kakabadze aterrizó sobre la figura de Brugi, quien conectó un buen cabezazo que Ortolà sacó con una mano felina. Los minutos del canterano estuvieron repletos de destellos de calidad. Mostró sus virtudes y reclamó más oportunidades. En los 10 minutos que estuvo sobre el terreno de juego, mezcló a la perfección con Barreiro y generó más ocasiones de gol que Juan Delgado. Por fortuna, parece que Uche volverá frente al Valladolid. 

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