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Sin discurso. Málaga 2-0 Nàstic

El Nàstic encaja una nueva derrota en Málaga en otro partido en el que los granas no transmitieron nada. Mejías regaló el 1-0 y Tete, se autoexpulsó

Jaume Aparicio

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FOTO: LaLiga

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Todas las buenas palabras, cargadas de optimismo de Enrique Martín en la sala de prensa se esfuman cuando la pelota empieza a moverse. Su arenga ante los medios tiene más reacción entre la afición (pese a las desilusiones que lleva encajadas) que en sus hombres. Su equipo no se expresa como tal. Cada jugador hace la guerra por su lado. No hay sentimiento de colectivo. El grupo no transmite más que desorden y exceso de individualidades.

A eso se añaden los errores personales que regalan goles al rival. Porque en Segunda División un fallo garrafal se cobra caro. Resultado, una nueva derrota, aún que fue corta, en Málaga por 2-0.

Enrique Martín es un técnico que sanciona los errores. Se los cobra en forma de suplencia. Javi Jiménez, que completó un partido horroroso contra el Zaragoza, y Javi Márquez dieron buena cuenta de ello en La Rosaleda. Ambos se quedaron fuera de un once singular.

Un equipo de partida en el que Tete y Brugui, dos delanteros, ocuparon las posiciones de carrileros, y en el que entró Viti. El centrocampista de La Pobla llevaba rondando el primer equipo varias jornadas. Desde que llegó Enrique Martín al banquillo del Nou Estadi. La oportunidad le llegó en uno de los escenarios más imponentes de Segunda División. La Rosaleda vió los primeros pasos de un futbolista con mucho camino por delante.

Aguantaba el tipo el Nàstic ante un equipo que le quintuplica el margen salarial (25,5 del Málaga frente al 5,2 grana). Los de Enrique Martín no salían de su campo más que en un arrebato de personalidad de Brugui por la derecha. Ofensivamente el equipo es desordenado, individualista y precipitado. No se acompañan. Se abandonan cada uno a su suerte. Sin espíritu colectivo de ningún tipo.

Tampoco hay comunidad defensiva. Dibujan sobre el verde un esquema táctico pero los movimientos saltan caóticos. Si uno falla se inicia una cadena de errores que culmina, como sucedió en Málaga, igual que ante el Zaragoza, en gol del rival.

El despeje de Josua Mejías más que defectuoso fue totalmente impropio de un futbolista profesional. Quiso mandar el cuero a la luna pero le salió un pase al hueco hacia su propia portería. Una bola de premio que Renato, superando en carrera al central venezolano, puso el cuero deliciosamente al segundo palo. Uno de esos balones que un delantero como Koné no perdona. Y menos si remata sin ninguna oposición.

El 1-0 llegó de un regalo, pero también pudo hacerlo en uno de los dos goles cantados que falló Ricca. Dos acciones calcadas. Jugada de estrategia mal defendida por el conjunto tarraconense que deja al futbolista del Málaga solo en el área pequeña. Sus remates, primero de volea y el segundo de cabeza, se marcharon desviados.

A los pocos segundos de la segunda mitad se volvió a evidenciar la falta de concentración del Nàstic. El Málaga sacó un córner rápido y cogió a toda la defensa tarraconense despistada. Si el cuero no llegó a entrar fue por la imprecisión de los delanteros locales.

Enrique Martín le dio minutos a Abeledo. Lo hizo en su estadio. El jugador cedido por el Málaga recibió el aplauso de La Rosaleda.

Incluso las jugadas de estrategia a favor se convertían en ocasiones en contra. Un mal control de Viti en la corona del área malagueña a la salida de un córner acaba en un ataque local que Djetei consigue despejar después de rebotes y malas decisiones defensivas.

Las únicas noticias que llegaron de la pareja de atacantes (Manu Barreiro y Manu del Moral) fueron la sustitución del primero por Abeledo en el minuto 59 y una ocasión del gallego, tras una buena presión personal, que acabó con un remate flojo y desviado.

El Málaga vertió su ataque por el flanco izquierdo. Consciente de que tenías todas las de ganar en el emparejamiento Tete-Ontiveros. El malaguista superaba como quería al grana que acabó frustrado y azotando a faltas al extremo local, hasta que el colegiado le expulsó merecidamente.

Le quedaba un cambio a Enrique Martín que se la jugó sacando a un futbolista de la primera plantilla por Luis Suárez, con ficha del filial. Se quedó con siete jugadores del primer equipo. Al borde de la reglamentación. En esa situación el Nàstic encajó el gol de la sentencia ya con el tiempo cumplido. Un centro de Hicham que remató a placer Adrián.

Otro paso más hacia el abismo de Segunda B.

Málaga. Kieszek, Diego González, Pau, Adrián, Blanco Leschuk, Renato (Hicham, 80’), Ricca, Ontiveros (Lacen, 90’), N’diaye, Koné (Haksabanovic, 46’) e Iván.

Nàstic. Becerra, Tete, Albentosa, Djetei, Josua Mejías, Brugui (Javi Jiménez, 72’), Rocha, Viti, Dumitru (Luis Suárez, 78’), Manu Del Moral (Abeledo, 59’) y Manu Barreiro.

Goles. 1-0, Koné (26’); 2-0, Adrián (90’).

Árbitro. Moreno Aragón (C. Madrileño). Amonestó a Blanco, Ontiveros y N‘diaye, de los locales, y a Dumutri, por los locales. Expulsó a Tete por doble amarilla (75’).

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