«Somos fuertes y volveremos pronto»

El descenso del Espanyol ha afectado a los hinchas de las peñas provinciales

MARC LIBIANO PIJOAN

Whatsapp
El santuario de camisetas que Ton Roig guarda en su casa. FOTO: Alfredo González

El santuario de camisetas que Ton Roig guarda en su casa. FOTO: Alfredo González

26 campañas después, el Espanyol volverá a probar el barro de la Segunda División, tras consumar su descenso en el Camp Nou este miércoles. Un descenso que se había convertido en la crónica de una muerte anunciada, después de una temporada desastrosa a todos niveles. En lo deportivo, la plantilla ha convivido hasta con cuatro técnicos distintos (Gallego, Machín, Abelardo y Rufete) y los futbolistas no han podido soportar la presión más temible, la que sufren los equipos que se encuentran el borde del precipicio. El vértigo ha podido con el Espanyol. Ni siquiera los 40 millones gastados en el mercado invernal (De Tomás, Embarba y Cabrera) le han permitido resurgir.

Se trata del quinto descenso a Segunda en toda la historia de la institución perica, que también ha visto como su propietario, Chen Yansheng, ha modificado, sin éxito, el rumbo en los despachos. Los dos directores generales, el corporativo, Roger Guasch, y el deportivo, Óscar Perarnau, fueron destituidos. Además, se realizaron cambios de menor calado en la estructura deportiva. José María Durán es ahora el nuevo y único director general del Espanyol.

La entidad, la quinta con más temporadas consecutivas en Primera tras Madrid, Barça, Espanyol y Atlético, abre ahora un periodo de reflexión y remodelación profunda. En las próximas semanas, los cambios de cara al próximo curso se definirán. El objetivo, obligado, es regresar a Primera. El presupuesto en Segunda será muy elevado, rondando los 50 millones, por lo que no hay ninguna excusa.

Desencanto general

El desencanto por el descenso se ha trasladado a los aficionados, en realidad los que más sufren un contratiempo de esta índole. Acostumbrados a codearse con la élite, van a tener que atravesar un año en el desierto de Segunda, aunque el ADN perico no permite la rendición. «Los que realmente descendemos somos los aficionados. Al final, los jugadores van a tener un nuevo contrato lejos de aquí. Los que estaremos en Segunda somos los seguidores», reflexiona Pep Baiges, reconocido periodista reusense y perico casi desde la cuna. Su familia le trasladó el sentimiento perico y sus hijos ya lo han heredado. «Ya es difícil ser del Espanyol, imagínate ahora mis hijos en el colegio», asegura.

Baiges espera que una desgracia como ésta pueda transformarse en punto de unión para la afición blanquiazul. «Sí creo en una cohesión mayor a partir de esto. Tiene que ser así para volver cuanto antes. Si puede ser el año que viene, mejor. El Espanyol es un club de Primera».

Para Ton Roig, presidente de la Penya Blanc i Blava Reus i Baix Camp, el descenso «es un fracaso, no hay duda. No se hizo una buena planificación deportiva en junio del año pasado y lo hemos pagado». En todo caso, el también vicepresidente de la Federació de Penyes, advierte que «a pesar de todo somos muy fuertes. Hay que ser del Espanyol para explicar y sentir lo que significa, por eso pienso que volveremos más fuertes y muy pronto a Primera. Tiene que ser el año que viene».

Carlos Albiol, junto a su familia, en el estadio de Cornellà-El Prat. FOTO: Cedida

Carlos Albiol ejerce en la actualidad como presidente de la Penya Els Pericos de Tarragona y veía venir un final tan trágico. «El Espanyol es un sentimiento y, desde mi punto de vista, se planificó la temporada sin sentimiento y está claro que los jugadores no han estado a la altura. Son días tristes porque un descenso duele». El tarraconense asegura, eso sí, que «somos del Espanyol no por un tema simplemente futbolístico, si no de valores que luego trasladamos a la vida. Así que nos levantaremos y la afición va a responder como siempre ha hecho en estos casos».

La tristeza de Kiko Casilla

Uno de los grandes ídolos de la afición perica en los últimos tiempos tienen nombre y apellido y es natural de Alcover. El meta del Leeds inglés, Kiko Casilla, se consolidó en la máxima categoría gracias a su etapa en el Espanyol (2011-15) donde protagonizó actuaciones para el recuerdo que los hinchas guardan en su libreto dorado. Desde Inglaterra, el guardameta no se encuentra ajeno al duro instante que vive el club blanquiazul. «Es un día triste también para mí. Le tengo mucho cariño al Espanyol, porque me dio la oportunidad de jugar en Primera y me trató muy bien. Estoy seguro que el año que viene volverá a Primera, que es la categoría que le pertenece», reflexiona.

Casilla añade que «desde el principio de temporada que no han podido salir de la zona de descenso y, a pesar de que no te hacer a la idea, piensas que el descenso es una posibilidad. Desgraciadamente ha llegado».

El portero de Alcover se une a la familia perica para acumular fuerzas y reforzar de ilusión el nuevo proyecto, el que debe devolver al Espanyol a la cresta del fútbol nacional.

Temas

Comentarios

Lea También