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Tachua, la promesa del Valladolid que echó raíces en Reus

Natural de Pucela, ha creado familia y hogar con la reusense Mari Carmen. Fue canterano y contemporáneo de la generación de Eusebio, su mejor amigo. Vende jamón, queso y vino de Denominación de Origen Toro

Marc Libiano Pijoan

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Tachua, agachado con el balón, entre Eusebio y Juan Carlos. Foto: Cedida

Tachua, agachado con el balón, entre Eusebio y Juan Carlos. Foto: Cedida

Ángel Jiménez madruga para contentar a sus clientes. Hablamos de un autónomo más que vende con orgullo productos de su tierra. Ángel ofrece jamón, queso Vallellano y vino de la DO Toro. Hasta ahí todo normal, simples rasgos de la vida cotidiana de un vallisoletano cualquiera. Porque Carlos es natural de Carpio. Allí empezó su idilio apasionado por el fútbol.

Sus virtudes no pasaron desapercibidas para el histórico Valladolid, el club de solera y gigante de esa zona profunda de España. Ángel fue contemporáneo de una generación deslumbrante. Compartió aventura con dos campeones de Europa del mítico Barcelona de Cruyff. Eusebio Sacristán y Juan Carlos siempre han admirado su fútbol. Curioso. Sólo los problemas de salud le impidieron hacer carrera. A los 19 años, en la antesala de la primera plantilla, como miembro indiscutible del Promesas, se vio obligado a dejar el fútbol. Perdió un futuro deportivo brillante, pero jamás dejó escapar la amistad con Eusebio, hoy como un hermano para él, y Juan Carlos.

Los dos exinternacionales comparten negocio fabricando vino de DO Toro, de su propiedad. Tachua, tal y como se conoce a Ángel, lo comercializa. Ese apodo se le quedó de chico. No habló hasta los siete años. La única palabra que salía de su boca era Tachua. Ésta le ha dado nombre. «Me costó tanto hablar que ahora lo hago por los codos como puedes comprobar», asegura el protagonista, que mata el gusanillo futbolero en los veteranos del Salou.

Ángel dejó su Valladolid por Reus, justo después de conocer a Mari Carmen, su actual esposa y con que la presume de dos ganxets de cuna como Yaiza y Nerea, sus hijas. Con Eusebio se ve a menudo, sobre todo en época de vacaciones. Incluso, cuando el exjugador entrenó al Barcelona B compartían pachangas en los veteranos salouenses, con los que Eusebio estuvo vinculado tres temporadas.

Babic, en las charlas

El actual técnico de la Real Sociedad no pierde detalle sobre la evolución del central rojinegro Babic, cedido por el club donostiarra esta temporada. «Tienen muchas esperanzas de futuro puestas en él. Lo ven como un gran proyecto de central, aunque necesita mejorar la salida del balón», admite Jiménez. «Me pasaría horas charlando de fútbol», subraya. De hecho conoce al dedillo la actualidad rojinegra y también la del Nàstic. Se informa al milímetro del proceso de reconstrucción de su Valladolid, aunque se mantiene crítico. «La gente está un poco desilusionada con Suárez, el presidente, que se ha hecho el club como suyo. Eso sí, en la ciudad no hay ni manifestaciones ni nada en contra. El Valladolid tiene muy buenos jugadores actualmente, pero no acaba de despegar». Tachua no podrá acudir al Nuevo Zorrilla para presenciar una tarde histórica y pionera «me voy para allá la otra semana. Abrígate», recomienda. Lo la de Pulmonía no es broma.

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