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Tensa convivencia en Bonavista

El día a día provoca roces continuos entre la Cultural, que gestiona el campo municipal, y el Racing, nacido de una escisión y que también lo usa
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Un entrenamiento en el municipal de Bonavista, donde se ha desatado el conflicto. Foto: Lluís Milián

Un entrenamiento en el municipal de Bonavista, donde se ha desatado el conflicto. Foto: Lluís Milián

«El Ayuntamiento está colaborando en la destrucción de la CulturalBonavista». Mediante una pancarta con tan explícito mensaje la directiva del histórico club del barrio tarraconense ha decidido airear en los últimos partidos de su primer equipo, que juega en Tercera Catalana, el conflicto de intereses que tiene con el consistorio. Le culpa de permitir que el Racing de Bonavista, nacido de una escisión interna en 2012, juegue en el estadio municipal sin hacer frente a las cuotas que sí pagan el resto de usuarios de la instalación (la escuela del colegio Sant Pau, los veteranos de Bonavista y los de la Basf).

En la Cultural, que gestiona el campo desde su construcción, aceptan que el Racing juegue en su estadio, pero con unas condiciones que considera no se están cumpliendo. «Con todos los clubs que usan el estadio hay un precio estipulado que incluye la limpieza de los vestuarios. Nos pagan y nosotros abonamos el importe a la empresa que la realiza. Nunca ha habido ningún problema hasta que elAyuntamiento decidió que el Racing jugara aquí. Ellos se negaron a aceptar esas condiciones pese a que todos los concejales que han ido pasando por deportes, incluido Joan Sanahujes (el actual), nos aseguraban que no nos preocupáramos, que todos se solucionaría. Pero han ido pasando los meses, llevan ya 17 aquí y ahora mismo nos adeudan casi 9.000 euros (500 mensuales según sus cálculos). Un dinero que estamos pagando desde la Cultural y con el que ya no podemos cargar más», asegura el presidente Edmundo Pérez, quien considera que seguir en esas condiciones condena a su club.

«Los recursos que conseguimos desde la Cultural son nuestros, no para otro club, por ahí no pasamos. Nosotros pagamos a una persona que abre y cierra el estadio, asumimos mantenimiento como cambios de redes, de banderines, de pintura..», añade Pérez. Luz, agua y gas del estadio corren a cargo del Ayuntamiento de Tarragona.

En el Racing lo ven desde otra perspectiva. «Estamos en un campo municipal y como tal tenemos nuestros derechos. No nos negamos a pagar, pero cuando estemos en igualdad de condiciones». Denuncian que están discriminados: «No disponemos de ninguna valla publicitaria para poder obtener ingresos;ni de ningún cuarto para dejar material; tampoco nos dejan poner dentro del estadio un escudo de nuestra entidad, ni un cartel anunciando nuestro partidos; y el bar además lo administra la Cultural», explican desde el Racing, que preside Pepe Espejo. Creen que la solución sería una gestión total desde el Ayuntamiento, con un conserje, «como sucede en Reus».

Quieren jugar en el barrio, «porque nuestros niños son de aquí y no queremos que se desplacen», aunque admiten que en la Floresta, donde estuvieron su primer año, «el trato era exquisito y las facilidades, máximas».

Ahora aseguran vivir un suplicio. Lo justifican criticando que la Cultural «muchas veces no nos abre el campo cuando nos toca entrenar, o lo hacen más tarde de lo programado. Y lo mismo con los vestuarios; y los niños deben esperar porque no tenemos llaves», desde la Cultural reponden que «algunas veces nos han mandado a la Guàrdia Urbana para presionarnos y les abramos más vestuarios, cuando el uso está regulado desde inicio de temporada».

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