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Torredembarra busca al heredero de Sino

El Potro de la Torre, presente en el Pabellón de Torredembarra, disfruta en casa del boxeo, que tantos éxitos le dio.La España de Rafael Lozano, liderada por Youba Sissokho busca hacerse con un botin importante

Jaume Aparicio

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Sino Zamouri, ilusionado con disfrutar de boxeo de nivel en su casa. FOTO: Alba Mariné

Sino Zamouri, ilusionado con disfrutar de boxeo de nivel en su casa. FOTO: Alba Mariné

En el Pabellón de Torredembarra, que acoge la competición de boxeo, había una persona que irradiaba felicidad. Sino Zamouri, conocido en el ring, como el ‘Potro de la Torre’, no podía esconder su satisfacción de ver en su casa, un torneo de estas características.

«El nivel es altísimo», asegura tras la disputa de los primeros combates. Argeliano de nacimiento, Sino pronostica que las medallas se las disputarán entre los africanos, España, Francia y, quizás, alguna para Turquía. 

Alejandro Camacho no se estuvo cómodo y cayó ante el algeriano Mohamed Houmri. FOTO: Alba Mariné

Minutos antes Yohann Orozco había reafirmado ese ojo sabio del ‘Potro’. Barrió del ring a su rival, el bosnio Haris Mesanovic (-64 kg). La decisión de los árbitros fue unánime. «Me he sentido muy bien. Acostumbrados a pelear en otros países, hacerlo en España te da confianza. Creo que estoy en un buen estado de forma para poder quedar campeón de mis primeros Juegos Mediterráneos», afirma el luchador nacido en Cali pero criado en Valencia. 

Acaba de luchar pero sigue realizando ejercicios de entremiento. Tiene que mantener el pesaje para no pasarse y quedar fuera. Sino Zamouri recuerda esa sensación de no poder parar para no pasarse en la báscula.

Yohann Orozco superó al bosnio Haris Mesanovic con total claridad. FOTO: EFE

«Son cinco días de puro infierno para no engordar nada», detalla mientras rememora su campeonato estatal en Argelia. 34 victorias en 35 combates. Solo perdió en la final. Se le resistió el oro de su país.

La delegación española, encabezada por Rafa Lozano doble medallista olímpico (plata en Sídney 2000 y bronce en Atlanta 1996), espera sumar varios metales. 

Una de las bazas de España en estos Juegos es Youba Sissokho, olímpico en Río 2016. Compitió en Brasil heroicamente con un tumor en el cuello. Cayó en las preliminares frente al uzbeko Shahram Giyasov, plata.

Entre la operación a su regreso a Mallorca y una complicada lesión en el hombro, Sissokho llevaba dos años sin competir internacionalmente, por lo que los Juegos son «una segunda oportunidad». 

El balear, capitán de la selección, destaca la fortaleza de los países participantes. Pero ve a su equipo confiado y con fuerza para colgarse más de una medalla. Sissokho batió a su rival el argelino Bensaid. El último de los boxeadores nacionales que participó en la segunda jornada de competición, José Quiles cayó ante el marroquí Taoufik Kachfi (2-3).

El boxeo aguanta la tirada en la Torre

Sea por la afición que tomó el municipio a través de su ilustre vecino, el boxeador Sino Zamouri, Torredembarra ha respondido bien a los Juegos Mediterráneos. En los dos días de competición de boxeo, más de 300 personas han accedido al pabellón para disfrutar de los combates.

La entrada al Pabellón de Torredembarra es libre, aunque hace falta llevar unas entradas que pueden conseguirse en los accesos al recinto. Un requisito  inesperado de última hora (explicable desde el punto de vista de seguridad) que hizo temer a los responsables en unas gradas completamente vacías, como ha sucedido en otras sedes. 

Los propios boxeadores y resto de miembros de la delegación española no tienen dudas de que la asistencia irá a más. Sobre todo con las semifinales y finales del viernes y el sábado.

Los boxeadores destacan el gran trato tanto de los organizadores como de los voluntarios. También en Torredembarra, su presencia es vital. Sin ellos no habría Juegos Mediterráneos. Así de simple.

La grada La grada del pabellón de Torredembarra en la segunda jornada de competición. FOTO: Alba Mariné

Eso no impide que también se hayan producido algún problema organizativo. Por ejemplo, el primer día, el lunes, el inicio de la competición se retrasó media hora. El problema fue causado por el retraso de la ambulancia, presencia indispensable para la disputa de los combates de boxeo.

Visita del Tarracvs

La presencia del Príncipe Alberto de Mónaco en Valls y en el Anillo Mediterráneo hizo correr entre los asistentes la posibilidad de que asistiera a ver competir al boxeador monegasco Hugo Micallef. Pero el monarca ya había visitado a la delegación de la disciplina al hotel de concentración.

El que sí estuvo saludando a espectadores y boxeadores fue la mascota de los Juegos Mediterráneos, Tarracvs. 

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