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Tres años de Pablo Marí

El jugador valenciano firma su renovación con el Nàstic hasta el 2018. Su continuidad era una de los objetivos prioritarios
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Foto: Lluís Milián

Foto: Lluís Milián

Los abrazos de Pablo Marí al despedirse de sus compañeros y del cuerpo técnico sonaban a despedida. Todos le deseaban suerte en su nueva etapa. Fuera la que fuera. Ni se imaginaban que el defensa valenciano pudiera seguir en el vestuario grana en la temporada 2015-16. Todos los factores apuntaban a que su continuidad era francamente difícil de conseguir.

Marí acababa contrato con el Nàstic y había pretendientes muy interesados en hacerse con los servicios del jugador. El club poco podía hacer ante las ofertas económicas que le pusieron sobre la mesa al futbolista desde el extranjero y alguna a nivel nacional.

La baza tarraconense para convencer al central valenciano era el aspecto deportivo. En pocos equipos Pablo Marí tenía asegurada una titularidad como la que le ofrece el Nàstic. Cuenta con la confianza absoluta del míster Vicente Moreno. Desde que el técnico de Massanassa se hizo cargo del primer equipo grana, el central de 21 años solo se ha perdido 8. La mayoría de veces por lesión o sanción.

A esos números se acogía la dirección deportiva para mantener el optimismo. Emilio Viqueira se veía convencido de persuadir al jugador y seguir guiando sus pasos. Ante los sinfónicos cantos de sirena, convertidos en suculentas ofertas económicas, antepusieron una aún más atractiva oportunidad para acumular minutos en Segunda división. Una etapa a quemar en su progresión hacia las más altas cotas del fútbol estatal. Marí se lo pensó bien. Se sentó con el club grana para acabar aceptando la oferta de renovación por tres años.

Difícilmente, el central cumplirá el contrato hasta el 2018. Sus actuaciones en los últimos dos años no han pasado desapercibido para algunos clubes que aunque este verano no han presentado oferta alguna, siguen de cerca las evoluciones de uno de los centrales zurdos con más proyección del panorama nacional. Pero con el nuevo contrato en la mano, el Nàstic se asegura ingresar una buena suma económica en una hipotética venta. El jugador también se llevaría un buen pellizco.

La renovación de Pablo Marí era una de las prioridades de la dirección deportiva. Vicente Moreno pidió hacer todo lo posible por seguir contando con el potente central en Segunda división. Más que cualquier fichaje, la continuidad del valenciano se antojaba vital para asegurar la línea defensiva. Sobre todo, porque encontrar en el mercado un futbolista de las características de Marí es difícil. Los centrales zurdos no abundan y menos con la calidad y la juventud del valenciano. Su pierna izquierda se ha convertido en un recurso óptimo para sacar el balón desde atrás con cierta seguridad cuando las delanteras rivales apretan.

Los técnicos también han echado mano de Pablo a la hora de elaborar las acciones de estrategia. A través de esas jugadas, el defensa formado en la categorías inferiores del Mallorca encontró los tres goles que ha anotado esta temporada. Dos de ellos cruciales ante Lleida y Reus que dieron al Nàstic seis puntos. El primero de todos lo consiguió también en el Nou Estadi, frente al Olímpic. Un gol que abrió el marcador en un partido exigido por la férrea defensa del equipo valenciano.

Después de las renovaciones oficiales de Rocha, Xisco Campos y ayer Pablo Marí, el Gimnàstic consolida el núcleo del equipo del ascenso. A falta de fichajes –están cerrados las incorporaciones de Xisco Hernández y Sergio Tejera– las renovaciones están centrando la atención del club grana en estos últimos días del curso 2014-15. El 30 de junio marca el final definitivo. A partir de esa fecha las puertas de entrada y salida empezarán a moverse.

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