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Un Brisasol CB Salou sin fisuras se hace con el billete para la final

El conjunto salouense  se disputará el título de Lliga Catalana con el filial azulgrana el próximo 12 de octubre

Adrià Miró Canturri

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Alaminos durante el partido ante el Joventut de Badalona B

Alaminos durante el partido ante el Joventut de Badalona B

El Brisasol Salou demostró una vez más que su proyecto promete. Los de la Costa Daurada están realizando una Lliga Catalana prácticamente impecable y con la victoria ante el Joventut de Badalona B se plantan en una final más que merecida.

Si los salouenses ya tenían un proyecto solvente la temporada pasada -se colaron en los play offs, las nuevas incorporaciones les han dado un salto cualitativo que les convierte en un rival difícil de echarle mano. Como sucedió en los cuartos de final del sábado, los nuevos fichajes, Artur Alaminos y Larry Ewulu, brillaron con luz propia y labraron el camino hacia la final.

Larry volvió a ser ese jugador incómodo de defender, capaz de sacar petróleo de cualquier acción que se desarrolla bajo el aro. Alaminos actuó de metrónomo del equipo. Cuando el Joventut levantaba la cabeza, llegaba el alero de Montblanc y dosificaba al equipo esa pizca de calma indispensable en los momentos de duda.

Precisamente, dos canastas de Alaminos reactivaron al equipo después de un inicio dubitativo en el que el Joventut se encontraba cómodo. El equipo de Jesús Muñiz mejoró a raíz de esas dos acciones.

Los tiros de tres marcaron la diferencia en la primera. El conjunto badalonés se hartó de buscar el triple. Una y otra vez lo intentaban, pero tenían la mirilla excesivamente torcida y se convirtió en una situación desesperante. En los tiros de dos los números no eran mucho mejores, por lo que sus cifras anotadoras manguaron respecto a los anteriores partidos que habían disputado en esta Lliga Catalana.

En el otro bando, la situación era diametralmente opuesta. Los salouenses parecían tocados por una barita mágica y, aunque no lo intentaron tanto como sus rivales, los triples le entraron sin parar. Sólo había que ver los datos en los primeros 15 minutos: 6 de 7 para los de Jesús Muñiz y 1 de 11 para el filial verdinegro.

Tras ese cuarto de hora inicial, las cifras se igualaron y en el tercer periodo el acierto de los badaloneses desde el perímetro mejoró notablemente. Antes, cuando los salouenses dejaron de sumar de tres en tres, fiaron sus opciones ofensivas a Larry Ewulu. El pívot se marcó él solito un parcial de 9-1 y capitaneó el ataque de los amarillos antes del descanso (39-30).

Entonces llegó el momento. Ese instante del partido en el que la suerte se revierte y, si no se controla a tiempo, puede que el partido dé la vuelta. Los triples empezaron a entrar para los visitantes e incluso acecharon a sus rivales colocándose a únicamente cuatro puntos (47-43).

El Salou tenía que aguantar y no perder los nervios para superar esos cuatro minutos en los que el conjunto de César Saura vio asomar la remontada. Ahí Alaminos desarrolló un trabajo indispensable, sumando puntos en el mejor momento de sus rivales y anotando un tiro que les volvía a poner con una diferencia de dos dígitos (56-46).

Equipo campeón

Incluso en su mejor periodo, el Joventut solamente había podido recortar dos puntos respecto al segundo cuarto (56-49). El partido seguía abierto, pero el Salou había mostrado una capacidad para no inmutarse ante esta situación adversa y salir reforzado.

El último periodo corrió una suerte similar. Alaminos apareció por enésima vez para ser el desfibrilador de los salouenses. Dio la bienvenida al cuarto tiempo con un triple y después se dedicó a ser un incordio para los atacantes verdinegros.

Los visitantes no habían tenido malos registros en los rebotes durante todo el partido, en parte porque gozaron de mil y una oportunidades para salir beneficiados de esas jugadas por sus paupérrimos números en el tiro. Alamino se encargó de terminar en parte con esa dinámica. El alero siempre se encontraba situado en el lugar y el sitio exacto para rebañar el balón en el rebote o directamente en una intercepción. El Joventut, sin ideas y a la heroica, no logró acercarse prácticamente en el marcador como para hacer peligrar la victoria y se volvió a casa con una derrota por 72-66.

Los de Jesús Muñiz necesitan un empujón más para redondear esta Lliga Catalana que empezó con tragedia ante el Valls y ha ido agrandando las ansias de los aficionados para que arranque la Liga EBA. En la final, se cruzarán ante otro filial, el del Barcelona, el próximo 12 de octubre.

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