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Un derbi de lo más atípico

El choque entre Reus y Nàstic será recordado por su prematuridad, pero no por su fútbol. Un duelo sin vencedor ni convencedor 

Juanfran Moreno

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Fotogalería. Fotos: PERE FERRÉ

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Fotogalería. Fotos: PERE FERRÉ PERE FERRE

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Los derbis son atemporales. Da igual cuando se disputen que siempre implican grandes dosis de emoción y tensión. El Estadi Municipal vivió un ambiente espectacular. Ambas aficiones pugnaron por llevar la voz cantante, en un duelo más allá de los futbolístico.

No hay que olvidar el bonito detalle que tuvieron ambos conjuntos al saltar al terreno de juego con una pancarta en la que rezaba: «Tots som Cambrils». Sin duda, un gesto que servía para dejar claro que a veces el deporte lleva consigo un toque excesivamente dramático.

En lo futbolístico, poco que decir. Ambos conjuntos todavía en plena construcción y que demostraron que sus lagunas son evidentes aunque el paso de las jornadas debe ser el elixir predilecto para disimular carencias y destapar virtudes.

Tampoco faltaron algunas caras conocidas en la Tribuna del Estadi. Jagoba Arrasate, técnico del Numancia, estuvo presente en el feudo rojinegro con la intención de estudiar a dos rivales directos de la categoría. 

Otro ilustre que estuvo presente en el Estadi fue Quique Cárcel, director deportivo del Girona. No sorprende su presencia, puesto que sus visitas al estadio rojinegro y grana son habituales. El trabajo que realiza habla por sí sólo. El Girona es uno de los conjuntos de moda de la Primera División.

Para recalcar, lo vivido en el terreno de juego tras el final del encuentro. Tras la tensión, abrazos y saludos afectivos entre los futbolistas de ambos equipos. Lo que pasa en el terreno de juego, se queda en el terreno de juego. Lo interpretaron a la perfección. No obstante, ninguno de los dos equipos salieron  eufóricos. Son conscientes de que queda mucho por mejorar. Esto no ha hecho más que empezar. 

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