Deportes PRETEMPORADA

Un empate para ilusionarse (Nàstic 1-1 Girona)

Lolo Plá, con asistencia de Pol Ballesteros, puso el empate a 1-1 en el amistoso ante el Girona

Jaume Aparicio

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Un empate para ilusionarse (Nàstic 1-1 Girona)

Un empate para ilusionarse (Nàstic 1-1 Girona)

El Nàstic sigue progresando en pretemporada. Paso a paso ofrece elementos ilusionantes, mientras otros todavía están verdes. Como todo es cuestión de la voluntad del que lo mira el quedarse con unos u otros.

Los positivos observan felices la presión que por momentos efectuó el equipo y ofreció recuperaciones interesantes. También se congratulan de las pinceladas exquisitas de Jonathan Pereira, la confianza que comienzan a generar los centrales Juan Rodríguez-Goldar, el liderazgo de Javi Márquez y, ayer destacado, la aparición estelar de Pol Ballesteros. El delantero de Vilassar de Mar originó una producción ofensiva en el segundo tiempo que acabó con el gol del empate. Obra de Lolo Plá con el que igualaba el tanto de Lozano en el primer acto.

En el aspecto mejorable figuran la salida del balón desde atrás, punta de lanza del juego combinativo, y la mejora en fase ofensiva. Hacen falta engrasar los mecanismos que demanda el estilo. Porque la diferencia entre sacarle un aplauso o un exabrupto al aficionado es mínima. La línea que separa el error grave y la belleza futbolística es delgadísima. Por eso pocos valientes optan a esta idea.

Comenzó el partido con alegría local. El equipo de Bartolo practicó la presión que exigía el técnico ilerdense y que le faltó en la Ciutat Esportiva del Espanyol en Sant Adrià. Fue efectiva y permitió recuperar dos balones que generaron las primeras llegadas locales.

Para ello tuvo que mutar de dibujo táctico en fase defensiva. Del 4-1-4-1 se pasó al 4-4-2 con Petcoff y Jonathan Pereira incordiando la salida de los dos centrales. Un esfuerzo que el mediocentro argentino pagó especialmente. Sobre todo a nivel físico. Le faltó oxígeno con el balón en los pies y no estuvo preciso. Pero siguió apretando. No escatimó esfuerzos. Le queda pretemporada para ponerse más fino.

El estilo que quiere imponer Bartolo es alegre y vistoso para el espectador, aunque también conlleva riesgos. La insistencia de sacar el cuero desde atrás y al raso obliga a ser claro y preciso en la entrega. Los errores se pagan extremadamente caros. Un fallo en el primer pase concedió al Girona de una oportunidad excelente para adelantarse. Kevin Soni cargó la pierna pero estrelló el cuero en el palo. Fue lo único que falló el futbolista del Giron. Un jugadorazo que hizo y deshizo lo que quiso en el césped de Tarragona. El año pasado comenzó el curso en el Peralada, en Segunda B. Lo acabó en Primera con el primer equipo gerundense.

El Nàstic sigue progresando en pretemporada. Paso a paso ofrece elementos ilusionantes, mientras otros todavía están verdes. Como todo es cuestión de la voluntad del que lo mira el quedarse con unos u otros.

Los positivos observan felices la presión que por momentos efectuó el equipo y ofreció recuperaciones interesantes. También se congratulan de las pinceladas exquisitas de Jonathan Pereira, la confianza que comienzan a generar los centrales Juan Rodríguez-Goldar, el liderazgo de Javi Márquez y, ayer destacado, la aparición estelar de Pol Ballesteros. El delantero de Vilassar de Mar originó una producción ofensiva en el segundo tiempo que acabó con el gol del empate. Obra de Lolo Plá con el que igualaba el tanto de Lozano en el primer acto.

En el aspecto mejorable figuran la salida del balón desde atrás, punta de lanza del juego combinativo. Hacen falta engrasar los mecanismos que demanda el estilo. Porque la diferencia entre sacarle un aplauso o un exabrupto al aficionado es mínima. La línea que separa el error grave y la belleza futbolística es delgadísima. Por eso pocos valientes optan a esta idea y la abonan con tanto mimo como Bartolo y su cuerpo técnico. Ese fútbol que apareció en el segundo tiempo y que dejaron ganas de disfrutarlo aún más.

Comenzó el partido con alegría local. El equipo de Bartolo practicó la presión que exigía el técnico ilerdense y que le faltó en la Ciutat Esportiva del Espanyol en Sant Adrià. Fue efectiva y permitió recuperar dos balones que generaron las primeras llegadas locales.

Para ello tuvo que mutar de dibujo táctico en fase defensiva. Del 4-1-4-1 se pasó al 4-4-2 con Petcoff y Jonathan Pereira incordiando la salida de los dos centrales. Un esfuerzo que el mediocentro argentino pagó especialmente. Sobre todo a nivel físico. Le faltó oxígeno con el balón en los pies y no estuvo preciso. Pero siguió apretando. No escatimó esfuerzos. Le queda pretemporada para ponerse más fino.

El estilo que quiere imponer Bartolo es alegre y vistoso para el espectador, aunque también conlleva riesgos. La insistencia de sacar el cuero desde atrás y al raso obliga a ser claro y preciso en la entrega. Los errores se pagan extremadamente caros. Un fallo en el primer pase concedió al Girona de una oportunidad excelente para adelantarse. Kevin Soni cargó la pierna pero estrelló el cuero en el palo. Fue lo único que falló el futbolista del Giron. Un jugadorazo que hizo y deshizo lo que quiso en el césped de Tarragona. El año pasado comenzó el curso en el Peralada, en Segunda B. Lo acabó en Primera con el primer equipo gerundense.

El Nàstic quiso aprovecharse de la nueva norma que permite sacar de portería sin que el balón deba salir del área grande. Le salió rana. Recuperó rápido el Girona que cogió desordenada a la zaga grana. El cuero le cayó al jugador menos indicado: Choco Lozano. Zapatazo pegado al poste y gol.

Ofensivamente le faltaba circulación y acierto al Nàstic. No encontraba el camino hacia la portería rival. Solo encontró el resquicio Pol Prats en una gran jugada personal por la banda derecha que acabó con la aparición estelar del portero Suárez para desviar el remate de Brugui.

En el segundo tiempo comenzaron los cambios. Bartolo introdujo a Pol Ballesteros que dio mayor actividad al ataque tarraconense. Conectó con Jonathan Pereira elaborando una acción de tiralíneas a la que le faltó una culminación con más fuerza por parte de Balleteros. El ex del Sabadell también participó en la segunda aproximación local. Vio el acelerón de Bonilla y se la puso para que el lateral buscar un centro-chut que se fue por centímetros.

Kevin Soni seguía sobresaliendo en el Girona. Su potencia física y calidad técnica le dan para asentarse tranquilamente en Segunda División. Como poco. Sin embargo, fue el coreano Paik el que puso en apuros a Bernabé con una lanzamiento de falta potente.

Bartolo quiso dar minutos de rodaje a la pareja de centrales Goldar y Juan Rodríguez. Exhibieron poderío tanto por aire como por el piso, además de una seguridad pasmosa en sus acciones. También tuvieron tiempo de demostrar su valor a balón parado. Goldar entró como un tren de mercancías para cabecear al travesaño.

El empate se resistió hasta que volvió a irrumpir, no hay mejor palabra para definir la incidencia de Pol Ballesteros en el juego. Cazó la pelota en el costado derecho y él solo elaboró el espacio y el tiempo para ver a Lolo Plá entrar por el centro del ataque y fusilar al meta.

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