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Un excompañero de Maradona: «Entrenaba con las botas desatadas y era generoso»

El exjugador del Sevilla y del Nàstic, Patxi Méndez, ahora afincado en Tarragona, coincidió con Diego Maradona en el club hispalense (1992-93)

MARC LIBIANO PIJOAN

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Patxi Méndez celebra un gol durante su etapa en el Nàstic (2001-03). FOTO: DT

Patxi Méndez celebra un gol durante su etapa en el Nàstic (2001-03). FOTO: DT

Un 23 de septiembre de 1992, el Sevilla oficializó una auténtica bomba de fichaje. Cerró el traspaso de Diego Maradona, por aquel entonces de 32 años, por 750 millones de las antiguas pesetas, que tuvo que abonar al Nápoles, probablemente el club que disfrutó más del astro argentino. Maradona acababa de cumplir la primera sanción que le había impuesto la FIFA.

Pocos días después, el 29 de septiembre, el argentino se estrenó en el Sánchez Pizjuán en un amistoso ante el Bayern Múnich que resultó todo un acontecimiento. Antena 3 ofreció en directo aquel ensayo que acabó ganando el Sevilla, en el que también militaban Monchi, Davor Suker y Diego Pablo Simeone. Dirigía a aquel plantel Carlos Bilardo.

Por aquel entonces subía de la cantera y se había hecho un hueco en el filial sevillista Patxi Méndez, que un tiempo después fichó por el Nàstic para competir en Segunda A (2001-03). Patxi se encuentra hoy afincado en Tarragona. De hecho se quedó en la ciudad después de cerrar su carrera en activo. Disfrutó de aquella coincidencia con Maradona, con el que compartió entrenamientos. «Su llegada a Sevilla significó un auténtica revolución, puso al club, modesto en aquellos tiempos, en el mapa mundial solo con su presencia», recuerda el exfutbolista profesional.

Méndez admite que las sesiones junto al argentino eran algo distinto. «Entrenaba con las botas desatadas y eso me llamó mucho la atención al principio. Tenía algunos privilegios que lógicamente se había ganado. No hacía tanto trabajo físico y se centraba mucho en el técnico. Verle era espectacular y los compañeros le respetaban mucho».

A nivel humano, el exjugador grana destaca «su generosidad. Solía regalar cosas a sus compañeros. Tenía la impresión de que era muy noble con el resto del grupo. Maradona, a simple vista, era una persona normal. Lo que le hacía diferente era todo lo que le rodeaba».

Maradona llegó al Sevilla durante el mandato de Luis Cuervas, que se pasó casi 90 días negociando su fichaje con el Nápoles y la FIFA. En aquella junta directiva ya ejercía de vicepresidente José María Del Nido. El 10 de Argentina acababa de cumplir una sanción de 15 meses tras dar positivo en cocaína en un controla antidoping que le realizó el Calcio.

Los entrenamientos del Sevilla se convirtieron en un auténtico hervidero de aficionados. De 2.000 a 3.000 se reunían en la Ciudad Deportiva para disfrutar de los malabarismos del Pelusa. Su estancia en Sevilla duró una temporada. El club le multó durante la segunda vuelta, porque consideraba que su rendimiento no era acorde con el sueldo que percibía. La aventura terminó con una salida pacífica de Nervión.

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