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Un inicio a la altura de los mejores

El Nàstic calca el camino del curso 2015/2016, año en el que se rozó el regreso al ascenso a Primera División de la mano de Vicente Moreno

Juanfran Moreno

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Los jugadores del Nàstic celebran el gol conseguido por Bonilla. 
FOTO: FABIAN ACIDRES

Los jugadores del Nàstic celebran el gol conseguido por Bonilla. 
FOTO: FABIAN ACIDRES

El inicio de temporada del Nàstic está siendo tan ilusionante como prometedor. De esos que enganchan a la afición desde un comienzo. De esos que permiten vislumbrar el futuro con esperanza y optimismo. Pelear por estar arriba era un deseo que a día de hoy es una realidad. Todavía falta mucho camino por recorrer, pero no hay que negar que la dinámica y las sensaciones del equipo invitan a soñar.

El conjunto de Raül Agné ha sumado siete puntos de nueve posibles. Acumula dos victorias consecutivas, las dos en el Nou Estadi, y está imbatido, dejando la portería a cero en los tres partidos disputados hasta el momento. A nivel ofensivo es un equipo que está sacando rédito de sus goles, sumando tres a favor en su casillero. Números de club candidato al ascenso y que hace ya bastantes temporadas que no se tenían en Tarragona.

Para encontrar unos registros similares hay que trasladarse hasta la temporada 2015-2016. Un curso que no es indiferente para nadie en la Budallera. Fue el año en el que los granas soñaron y tocaron con la yema de los dedos el ascenso a Primera División. Una campaña en la que Vicente Moreno hizo de su equipo una apisonadora. Al igual que el Nàstic de Agné, los granas comenzaron ese curso empatando en el primer partido y ganando los dos siguientes. En la primera fecha se empató en casa frente al Albacete (2-2), mientras que la primera victoria llegaría en la segunda jornada en la visita frente al Tenerife (1-2). El segundo triunfo consecutivo llegó en el Nou Estadi frente al Girona (1-0).

Aquel Nàstic sumaba cinco goles a favor y tres en contra en las tres primeras jornadas. En otras palabras, ese conjunto grana era superior en lo ofensivo, pero inferior en lo defensivo. Lo cierto es que Vicente Moreno terminó moldeando un conjunto que era fuerte defensivamente, pero sobre todo en fase ofensiva. De hecho, acabó siendo el tercer equipo con más goles a favor en la liga regular con 57 goles.

Este Nàstic apunta a ser algo distinto en ese sentido. Ya ha demostrado que ser fuertes defensivamente es su principal objetivo. Eso no significa que el equipo de Raül Agné apueste por partidos cerrados y sea conformista. Todo lo contrario, el conjunto grana siempre quiere ganar y la propuesta y los cambios del técnica de Mequinenza en los primeros tres partidos lo reafirman. No obstante, sí que es cierto que a los tarraconenses se les vislumbra un potencial defensivo evidente y que apunta a ser el pilar fundamental sobre el que sostener al equipo.

Parecidos razonables

Hay diferencias entre el Nàstic de Moreno y el de Agné, pero también se les intuye cierto paralelismos. Comparten el hecho de tener una idea de juego definida, aunque a la vez adaptativa a los diferentes escenarios que presenta un partido. Equipos maduros que siempre compiten sean cual sean las circunstancias. En otras palabras, el Nàstic de Vicente Moreno fue un equipo tremendamente completo y competitivo y el de Raül Agné también lo está siendo y no tiene pinta de que se vaya evaporar de una jornada para otra.

El Nàstic de la temporada 2015/2016 cayó por primera vez en la temporada en la cuarta jornada frente al Elche (1-0). Esto provoca que si los granas consiguen sumar un empate o una victoria frente al Real Madrid Castilla ya habrán superado aquel gran inicio en aquella temporada inolvidable. El reto es mayúsculo, pero la confianza de los de Agné anda por las nubes. Se ven capaces de todo y el Alfredo Di Stéfano es un escenario ilustre en el que tienen ganas de dar otro golpe sobre la mesa.

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