Un regalo como visitante (Costa Brava 1-0 Nàstic)

El Nàstic cierra el año con derrota y sin conocer la victoria como visitante frente a un Costa Brava que aprovechó un regalo en forma de penalti de Fullana

Juanfran Moreno

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Simón intenta centrar ante la oposición de Bruno Perone. Foto: Nàstic

Simón intenta centrar ante la oposición de Bruno Perone. Foto: Nàstic

El Nàstic es un caramelo fuera de casa. Es un equipo que no tiene gol y que casi siempre le regala uno al rival en forma de error individual. Ayer sucedió de nuevo frente a un Costa Brava que se adelantó de penalti y luego se limitó a defender el gol. Lo intentó el conjunto grana con más corazón que fútbol. Tuvo ocasiones, pero no acierto. Con todos estos ingredientes es imposible sacar un resultado positivo como visitante y los números y las sensaciones no engañan. Cero victorias lejos del Nou Estadi y un desastroso bagaje de 4 de 27 puntos posibles. El tercer peor visitante del grupo II. Con esta dinámica, media tabla y gracias. 

Revive el partido gracias al resumen ofrecido por Footters.

Da igual que un equipo ofrezca una versión sólida e ilusionante con balón durante el primer cuarto de hora de partido si a las primeras de cambio comete un error infantil. No se puede regalar tanto al rival ni en épocas navideñas porque en Primera RFEF los partidos se deciden por detalles. Un gol en contra suele ser una ventaja casi definitiva para alejar de la victoria al equipo que encaja y se pone por debajo del marcador. Eso le ocurrió al Nàstic en Palamós, porque los de Raül Agné salieron mandones con el cuero, ofreciendo una señal de ambición positiva. Jugaban con soltura, juntaban mucha gente por delante de la pelota y sus laterales se sumaban al ataque con facilidad producto del dominio con el cuero. Los primeros minutos eran ilusionantes y se estaban viendo una versión grana más propia del Nou Estadi que de visitante. 

La primera ocasión para el Nàstic llegó en el minuto cuatro. Fue a balón parado en una falta directa que botó Carlos Albarrán y que obligó a Marcos a sacar el cuero con la yema de los dedos. El aviso estaba dado. Por si quedaban dudas de que el conjunto grana había salido con ganas de protagonismo, Joan Oriol las despejó con una buena acción individual que culminó con un potente disparo cruzado. Otra vez emergió la figura de Marcos para sacar la pelota de una manera poco ortodoxa, pero igual de efectiva. En todo caso, los de Raül Agné vislumbraban éxtasis si seguían dibujando esa puesta en escena. Solo faltaba afilar el colmillo de una boca tarraconense que fuera de casa parece quedarse mellada por completo.

Por si alguien se preguntaba como el Nàstic es un equipo que todavía no conoce la victoria como visitante consiguiendo armar unos minutos tan interesantes como los ofrecidos en el cuarto de hora inicial en Palamós, Francesc Fullana se encargó de resumir en una sola acción. Un centro al segundo palo le sorprendió al mediocentro balear que perdió la marca y cayó en la trampa. Cometió un penalti tan innecesario como doloroso. Otro error individual inexplicable y los focos en ese momento apuntaban a él, pero a lo largo de la temporada ha apuntado a varios. Todavía fue más irritante el error cuando Boris Garrós lanzó el penalti al medio y Gonzi lo detuvo. Fue de manera parcial, porque no blocó, el mal endémico del portero en el siglo XXI, y el propio ariete aprovechó el rechace para adelantar al Costa Brava. De la nada un gol.
 
Si a los errores individuales que comete el Nàstic, se le suma que la suerte tampoco acompaña, pues todavía todo más difícil. El conjunto grana pudo empatar y dejar el gol en contra en anécdota, pero se encontró con la madera. Robert Simón tuvo el empate en una pelota llovida del cielo que Marcos no pudo despejar y en un mar de hombres recogió el cuero y lanzó un derechazo al palo largo. Era imparable, pero lo repelió el palo. Tocaba seguir remando a contracorriente. 

Reclamó el Nàstic una posible mano de Martínez que el árbitro vio, pero no señaló. Vete tú a saber que interpretó, pero el tema de los penaltis y las manos merece un capítulo aparte. Nadie sabe a ciencia cierta la norma clara porque el criterio no está unificado o al menos no se aplica de tal manera, así que te lo piten o no es jugar a la lotería. 

Tras el descanso, el partido dibujó un escenario muy evidente. El Costa Brava se replegaba y le decía el dominio al Nàstic de manera total. Sin disimulo. El conjunto grana aceptaba el reto y fruto de ese dominio metía más gente de ataque con la entrada de Fran Carbia por Francesc Fullana.

Si la primera parte evidenció que el Nàstic comete demasiados errores individuales en fase defensiva, la segunda mitad mostró que los granas son un equipo al que le cuesta un mundo hacer un gol. Tuvieron ocasiones de todos los colores, pero no estuvieron acertados. Ni con diez pudieron empatar, ya que el ebrense Manel Royo fue expulsado por doble amarilla en el 73’ tras un codazo a Carbia.

La más clara llegó en el minuto 85 con un disparo a bocajarro de Carlos Albarrán que Marcos sacó de manera milagrosa. Un portero espectacular y que lo demuestra cada temporada. Pedro Martín tuvo la última en la agonía, pero su disparo se marchó a los nubes. Otra derrota más como visitante.

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