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Un sevillista 'pata negra' en Reus

Luis Prieto es sevillano de cuna y sevillista de corazón. Escapó del paro y se instaló en la capital del Baix Camp donde se ha distinguido como un experto cortador de jamón

Marc Libiano Pijoan

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Luis Prieto y Georgiana, en el Sánchez Pizjuán.

Luis Prieto y Georgiana, en el Sánchez Pizjuán. Cedida

El paro y la curiosidad por conocer mundo animaron al cambio a Luis Prieto, sevillano de cuna y sevillista hasta la muerte. En su familia, el corazón de Nervión se lleva en la sangre. Francisco, su padre, educó deportivamente a Luis en las entrañas del Pizjuán, en aquellos tiempos de gloria del austríaco Anton Polster, que deleitaba a los Biris con sus goles. El pequeño Luis le veneró. Hoy le mantiene como uno de sus primeros ídolos. Prieto se crió en el barrio de Triana.  Su madre Amparo se curtió como experta profesora de sevillanas, un arte que él no termina de dominar con soltura. Lo borda como sibarita del jamón. Se ha convertido en un cortador de jamón cinco estrellas. De hecho enfocó su vida laboral a esa habilidad que actualmente muchos consideran como un trabajo. Lo ejerció durante tres años en Sevilla. Justo a antes de coger su mochila e iniciar una aventura apasionante.

El desafío no añadía fecha de caducidad. Luis Prieto apareció en Tarragona hace seis años, donde sobrevivió como comercial durante tres meses, justo hasta que, a través de unos amigos, se instaló en Reus para reencontrarse con aquello que siempre le había distinguido. En un bar céntrico empezó a enseñar sus habilidades con el jamón a todo Reus. Que nadie crea que pasó desapercibido. En la capital del Baix Camp, Luis ya es un referente ‘pata negra’. «Han pasado seis años y me encuentro muy a gusto aquí. No he pensado en volver, aunque echas de menos a la familia. Voy a Sevilla, mínimo, una vez al año».

El nuevo viaje del sevillano incluye la presencia de su actual pareja, Georgiana, de nacionalidad rumana y a la que conoció cortando jamón. Georgiana ejercía de camarera en el mismo bar que él. «Si la oyes hablar no tiene nada de acento rumano. Si parece más andaluza que yo. Parece de Córdoba», bromea el sevillista. 


El Arrebato en el corazón
Georgiana se ha adaptado tanto a su vida que puede presumir de amor incondicional por el Sevilla. De hecho, la pareja, cada vez que pisa la ciudad de la Giralda, se organiza para coincidir con algún partido del Sevilla en el Pizjuán. Sentir y cantar el himno del Arrebato en ese Bombonera de Nervión resulta una experiencia impagable para ellos. ·Es imposible expresar lo que sientes con palabras. En el estadio todavía es más impresionante que por la tele», asegura. El experto cortador de jamón ‘reusense’ ya ha confirmado su presencia en el Estadi este sábado, con la visita del Sevilla Atlético, el filial, al Reus. Una buena oportunidad para no olvidar las raíces.

Citas como la de este fin de semana ofrecen historias entrañables de integración como la de Luis, al que consideran un reusense más, a pesar de no perder ni un gramo de esa guasa andaluza tan peculiar. Ni siquiera cuando en su camino aparece algún sospechoso bético. «Al Betis le quiero en Primera, pero por debajo nuestro». En Reus sus cortes de jamón son eternos, aunque intente esquivar a los amigos cuando le invitan sin pensarlo a que les deleite con unas lonchas en esas cenas de colegueo y risas de espanto.

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