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Un trozo de historia

El CE Arnes, entidad de la Terra Alta, ha solicitado butacas azulgranas al Barça, con quien comparten color, para poder mejorar sus instalaciones
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El FC Barcelona ha llegado recientemente a un acuerdo con el ayuntamiento de la ciudad condal para iniciar el proceso de remodelación del Camp Nou y de los alrededores del estadio azulgrana, una inversión millonaria que cambiará el aspecto del barrio de les Corts y la imagen del club catalán. 

La construcción de las nuevas instalaciones culés comenzará el año que viene y supondrá varias demoliciones. Y de éstas surgirá un superávit con el que pocos cuentan y en el que una pequeña entidad ebrense ya se ha fijado: el CE Arnes, de la Terra Alta, ha pedido al Barça una pequeña cantidad de las butacas azules y rojas sobrantes para poder remodelar así sus gradas.

Roger Blanc, entrenador del primer equipo del Arnes, explica cómo surgió esta curiosa idea: «Se nos ocurrió cuando fuimos a Barcelona a ver un partido del Gamper con la peña barcelonista de nuestro pueblo. Supimos que las pistas de hielo y el mini estadio serían las construcciones en las que empezarían las obras y pensamos que podríamos aprovechar sus butacas, así que juntamos una cosa con la otra». Y es que el club ebrense, que comparte sus colores con los del Barcelona, tiene delante la gran oportunidad de remodelar también sus instalaciones: «De esta manera podríamos dar un poco de color a nuestro campo», asegura Roger Blanc, «ya que ahora las gradas que tenemos son de cemento».

Petición por escrito
El CE Arnes ya ha presentado su petición por escrito al FC Barcelona para reaprovechar butacas azulgranas en caso de que el combinado de la capital catalana esté dispuesto a cederlos. De momento, el Barça ha dejado las puertas abiertas a un futuro acuerdo: «Nos contestaron que valoraban la propuesta, aunque no han tomado una decisión firme todavía. Dijeron que se lo volvamos a pedir en verano, cuando comiencen las obras, y eso es lo que haremos», explica Blanc. 

Al fin y al cabo, los del Ebre no piden una gran cantidad de butacas: «De los cuatro lados de nuestro terreno de juego, solamente uno está ocupado por gradas de cemento», asegura. «Tendríamos suficiente, más o menos, con unas 100 butacas, que también acostumbra a ser el número de aficionados que tenemos en nuestros partidos en casa». Con los costes de transporte e instalación de estos asientos no habría problema porque, tal y como explica Blanc, la gente del pueblo ya se ha encargado en otras ocasiones de forma desinteresada de contribuir al mantenimiento y mejora del estadio municipal.

Es además un año especial para el Arnes, ya que esta pasada temporada logró el primer ascenso de su historia y compite ahora en Tercera Catalana. «Es la primera vez que ascendemos, y en la zona del Ebre se nota muchísimo el salto de calidad de Cuarta a Tercera. Nos está costando, pero de momento estamos cumpliendo con nuestro objetivo de luchar por la permanencia», explica el míster del equipo, que suma ya tres años en el banquillo de la entidad.

Una gran alegría
Que el FC Barcelona accediera a la petición del equipo de Arnes sería sin duda una manera  de finalizar la presente campaña con una gran alegría más allá de lo futbolístico.

Por las butacas de las instalaciones azulgranas han pasado miles y miles de aficionados que, en un momento u otro a lo largo de los años, han transmitido su pasión por el deporte. Si finalmente se aceptara la propuesta del combinado ebrense, estos asientos servirían para albergar otra vez esta pasión. Con ellos, el CE Arnes se llevaría un pedazo de historia y tendría la oportunidad de alargarla. De hacer vibrar otra vez una grada azulgrana con cada partido de fútbol. 

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