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Una montaña de 5 puntos

Los tropiezos de Córdova y Mirandés afean aún más el 1-1 contra el Alcorcón

Jaume Aparicio López

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Achille Emaná ha ocupado el liderazgo que le hacía falta al equipo. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Achille Emaná ha ocupado el liderazgo que le hacía falta al equipo. FOTO: LLUÍS MILIÁN

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Aún salió medianamente bien parado el Nàstic en esta 25ª jornada de Liga. Pese a su enésimo tropiezo en el Nou Estadi ante el Alcorcón (1-1), la permanencia se mantiene a cinco puntos.

Si malo fue el resultado de los granas en la lucha que protagonizan por seguir en Segunda, peor les fue a sus rivales. El Córdoba cayó en casa 0-2 ante el Huesca. Igual que lo hizo el Mirandés ante el Oviedo (0-2). El Nàstic les recorta un punto a ambos, pero mantiene la misma distancia con el UCAM Murcia, equipo que con 28 puntos marca la salvación y que rascó un empate del Martínez Valero de Elche (1-1).

El mejor parado del fin de semana, de los equipos de la zona baja de la tabla, fue el Mallorca. Los baleares salieron de los puestos de descenso a costa de un Rayo Vallecano, al que igualaron en puntuación (28).

Los tropiezos de sus adversarios afea aún más el empate casero del Nàstic. Una victoria le hubiera permitido dejar atrás el farolillo rojo y situarse a un partido de la permanencia. Ese reto marcado por el técnico Juan Merino a su llegada a Tarragona y que sus pupilos son incapaces de lograr. Cada oportunidad perdida en este sentido significa un paso más hacia Segunda B.

El próximo sábado, a las 18.00 horas, el Gimnàstic tendrá una nueva oportunidad para acercarse a las posiciones de permanencia. La visita del Numancia ofrece una nueva esperanza. Que es lo único que les queda a los aficionados, esperanza.


Juego pobre
Los indicios de mejora que trajo la llegada de Juan Merino al banquillo grana han sido efímeros y tienen mucho que ver con el aspecto puramente psicológico. El equipo había agotado el discurso de Vicente Moreno ante la falta de resultados. Como todo cambio, el reto de ganarse al nuevo entrenador y la llegada de los fichajes, generó un aroma de renovación que se ha ido apagando con las últimas actuaciones en el Nou Estadi. El juego del equipo es desordenado. Se sustenta en una defensa de cinco, más que de cuatro, que el sábado volvió a encajar un gol de jugada a balón parado.

En ataque ofrecen escasas soluciones. La consigna es la verticalidad, pero los mecanismos funcionan desacompasados. No hay criterio que dote de fluidez al juego y la única individualidad que brilla es la de Achille Emaná, catalizador del ataque granate.

De ahí que la ausencia del camerunés en el once inicial ante el Alcorcón suscitara tanta incomprensión. La única explicación posible eran problemas físicos, pero Juan Merino se encargó de desmentir esa impresión. Fue una decisión técnica que le salió rana.

Desde el comienzo de la temporadas se ha notado una falta de liderazgo. Un futbolista capaz de echarse el equipo a la espalda. Todos los voluntariosos intentos que han habido por parte de líderes reconocidos del vestuario no han acabado de encajar.

Hasta que volvió el camerunés. Achille Emaná, como ya hizo el curso pasado, ha ocupado ese vacío de poder, guiando al equipo en ataque y dotándole de mayor intensidad ofensiva.

A sus 34 años y una extensa carrera futbolística, la actitud en el campo de Achille está ruborizando a más de uno de sus compañeros. Dejando de lado su calidad, acompañada de aciertos y errores, su implicación con el club tiene un alto grado de nobleza. Vino para ayudar al equipo a salir del pozo y se está desviviendo por ello. Achille lució en la prosperidad de la pasada temporada y no se ha escondido en la adversidad de la actual.

No es momento de señalar a nadie de forma negativa. Pero sí de distinguir a los que se parten la cara. Molina puede equivocarse. Lo hizo cometiendo una falta innecesaria que acabó en el gol del empate de Bakic. Pero ofrece una garra y un carácter vital para el éxito. Como la rabia de Mossa, picando de puños contra el suelo con el pitido del árbitro, o el gesto de Luismi al acabar el choque reuniendo a sus compañeros en el círculo central para agradecer el apoyo de los aficionados ¡En ellos reside la esperanza!

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