Deportes Primera División

Vuelve LaLiga con «un color especial»

Sevilla y Betis reinauguran un campeonato liguero con once jornadas por jugar

JUANFRAN MORENO MARCELO

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Aficionados de la Peña Bética de Tarragona viendo un derbi del año 2018. foto: alba mariné

Aficionados de la Peña Bética de Tarragona viendo un derbi del año 2018. foto: alba mariné

Si los guionistas del fútbol español hubiesen escogido un encuentro para el regreso de LaLiga tras tres meses de parón obligado por el coronavirus, probablemente el Sevilla-Betis hubiese sido un firme candidato. Es difícil encontrar en España un encuentro en el que la pasión sea llevada más al extremo antes, durante y después del partido. Para entender el significado de ese partido hay que sentir uno de esos dos escudos, pero aquellos que lo hacen coinciden en una afirmación: «Es algo más que un partido de fútbol». «Sevilla tiene un color especial», cantaban Los del Río en una mítica canción española de los noventa y lo cierto es que la ciudad y su fútbol lo tienen. Es innegable.

El Betis es de un conjunto histórico y que halla en Catalunya una masa social importante de aficionados. En sus últimas visitas a Tarragona todavía se recuerdan las mareas verdiblancas que han comparecido en el Nou Estadi dando firmezas de tratarse de un club con solera.

El Bar Piscis de Torreforta todavía respira sentimiento verdiblanco por los cuatro costados. Lo hace a la par que su dueño, Jesús, verdiblanco no de nacimiento, pero sí de corazón. «Yo nací en Tarragona, pero trasladaron a mi padre a Sevilla y pasé mi juventud allí. Con 40 años ya me volví a Tarragona, pero nunca he dejado de ser del Betis», explica el propietario del Bar Piscis.

La historia entre el Betis y Jesús pudo ser todavía más cercana, pero el destino lo paró. «Yo hice las pruebas para jugar con el Betis cuando estaba en Sevilla. Iba bús arriba y bús abajo, todavía me acuerdo. Me partí la pierna y al final nada, son historias de la juventud», recuerda el tarraconense con alma sevillana.

El Bar Piscis es el rincón en el que pasa todo el día y en el que el Betis está presente de manera evidente. En la puerta hay un escudo gigante del equipo verdiblanco y en los interiores las paredes son verdiblancas. Aquel fue el escenario en el que la Peña Bética de Tarragona dio sus primeros pasos. Ahora ya no está allí y ni siquiera se puede ver el fútbol. «Era muy caro ver el fútbol en el bar y los partidos que se jugaban tarde me obligaban a cerrar casi a media noche. Aquí no hay ese sentimiento de ir a ver el fútbol al bar con las peñas como hay por ejemplo en Andalucía», explica Jesús. «Aunque ya no esté la peña aquí, ha mantenido el decorado porque yo soy del Betis y no voy a cambiarlo ahora», concluye.

A nivel deportivo, el encuentro está plagado de incógnitas derivadas del largo tiempo sin competir que arrastran dos equipos que llegaron a la interrupción del torneo con buenas sensaciones: el Sevilla tras arrancar un meritorio empate a domicilio ante un rival por entrar en la próxima edición de la Champions como es el Atlético y el Betis tras descabalgar del liderato al Real Madrid con su victoria por 2-1 en el Benito Villamarín. La paralización de la competición permitió recuperar efectivos a Lopetegui, que podrá contar con el brasileño Fernando, lesionado en marzo, para equilibrar el centro del campo. La principal duda es el argentino Ocampos, que ha arrastrado molestias en los últimos días, aunque este miércoles completó con aparente normalidad buena parte del entrenamiento.

Enfrente, el Betis de Joaquín, otro infatigable veterano con ganas de marcha. El extremo del Puerto de Santa María ha hecho una puesta a punto específica junto con William Carvalho para llegar en las mejores condiciones posibles al reinicio liguero, y pelea por un puesto en el centro del campo con Tello. Rubi mantendrá su defensa de cinco con el reto de mejorar los registros defensivos de un Betis que se ha quedado en tierra de nadie, con un mullido colchón sobre la zona baja pero a nueve puntos de Europa.

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