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Vuelven los ‘hermanos’ del agua

El nadador tarraconense Carles Coll y el reusense Ferran Siré volvieron a juntarse en un entrenamiento en la playa de Tamarit tras el confinamiento

JAUME APARICIO LÓPEZ

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El tarraconense Carles Coll (del CN Tarraco) y el reusense Ferran Siré (CN Terrassa), antes de entrenar en la playa de Tamarit.  FOTO: FERRAN SIRÉ

El tarraconense Carles Coll (del CN Tarraco) y el reusense Ferran Siré (CN Terrassa), antes de entrenar en la playa de Tamarit. FOTO: FERRAN SIRÉ

Carles Coll (Tarragona, 18 años) y Ferran Siré (Reus, 19 años) son a día de hoy las grandes promesas tarraconenses de la natación. Dos nadadores con una proyección extraordinaria como demuestra la extensa colección de medallas y récords estatales que acumulan entre ambos. Desde el último oro de Carles Coll en el Campeonato de España en Piscina Corta (200 metros braza), hasta el quinto puesto de Siré en el Europeo Júnior de Kazan (Rusia).

Llevan prácticamente desde alevines compitiendo. Uno con el CN Tarraco y el otro con el Reus Ploms. Una rivalidad que ha acabado desembocando en una amistad inseparable. Compañeros de equipo -Siré fichó por el CN Tarraco para entrenar en un grupo más competitivo-, de viajes y de habitación en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat hasta que el Covid-19 arrasó con su normalidad.

Como con la de todos. Dos meses después, la desescalada ha permitido que ambos nadadores puedan volver a juntarse y entrenar por primera vez en el agua. No es una piscina -en la Fase 1 aún no pueden abrirse- pero volver a reencontrarse con su hábitat deportivo en el mar ha supuesto un alivio.

Los nadadores de alta competición, Carles Coll y Ferran Siré lo son, han sido los grandes perjudicados de la normativa de desescalada gubernamental, a nivel deportivo. Mientras los atletas, ciclistas y demás deportistas podían volver a sus planes de entrenamiento progresivamente, los nadadores seguían en confinamiento. «Nuestro deporte depende mucho de las sensaciones de entrar al agua. Es esencial. Por eso, una semana sin entrenar es para nosotros como un mes para otro atleta», explica Carles Coll.

El tarraconense estaba en Font Romeu, preparando el Campeonato de España Open de Sabadell, clasificatorio para los Juegos Olímpicos y el Europeo Absoluto, cuando estalló la pandemia. «Faltaban cinco días para marcharnos pero nos dijeron que teníamos que volver a nuestras casas porque el CAR cerraba sus puertas debido a un positivo por Covid-19 de un miembro del personal sanitario», relata.

De golpe pasó de entrenar entre seis y ocho horas diarias en el agua a ninguna con todo lo que ello supone. «Cuando vuelvo de las fiestas de Navidad, que apenas son cinco días, tengo la sensación la primera vez que me meto en el agua de no saber nadar. Nos recuperamos rápido pero esa sensación es complicada», cuenta Carles Coll. «El objetivo en la natación es fluir en el agua, crear la mínima resistencia y para eso se necesita tener buenas sensaciones en todo momento. Si paramos, las perdemos», añade Siré que estaba preparando el Campeonato Estatal en el CAR cuando los casos de coronavirus empezaron a alcanzar cifras preocupantes.

«Ha sido duro porque estábamos muy cerca de la competiciones más importante de la temporada. En la que había plazas para ir a los Juegos Olímpicos Tokio», explica Ferran Siré, con la espinita de saber cómo habría ido. Al menos, ambos tienen un año más de margen para preparar el evento deportivo japonés. «Este retraso nos puede venir bien. Era muy difícil poder alcanzar marcas para acudir, aunque no imposible. El año que viene seremos un año más grandes físicamente y más experimentados», detalla el reusense. «Nuestras posibilidades suben», confirma Coll.

La crisis sanitaria ha sacudido los planes de futuro del tarraconense. Este iba a ser un año importante para Coll. Dejaba atrás el CAR de Sant Cugat para acudir becado a la Universidad de Virginia Tech (Blacksburg, Virginia, Estados Unidos). El head coach del equipo de natación universitario y profesional Sergi López, quien fuera medalla de bronce de los 200 metros braza en los Juegos Olímpicos de Seúl, lo reclutó tras seguir detalladamente la evolución del nadador. «Mi idea era ir hacía allí en enero, pero estaba en un buen momento de forma y decidimos con mis entrenadores quedarme hasta después del Open de Sabadell», cuenta Coll. El coronavirus retrasó ese traslado, que espera hacer en «cuanto me digan cojo las maletas y marcho». Sus nuevos compañeros ya están entrenando porque las piscinas han reabierto.

Durante el confinamiento, Ferran Siré, que pertenece desde hace un tiempo al CN Terrassa, ha realizado ejercicios de fuerza, sesiones de abdominales y otras actividades para mantener el tono físico ideal para el regreso. Con la primera flexibilización del confinamiento pudo añadir algunas salidas en bici por Reus. Pero no fue hasta el miércoles cuando pudo regresar al agua. Carles Coll le invitó a acompañarle en una sesión de entrenamiento en el mar, desde la playa de Tamarit, cerca del domicilio del tarraconense. Una vuelta al agua sin horizonte claro - no hay fechas para las competiciones pendientes- pero que permite a Coll y Siré apurar sus últimos entrenamientos juntos.

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