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Zafra y aquel inolvidable ascenso

El Díter, que se ha salvado de la desaparición en el último momento, trae grandes recuerdos al Nàstic. En la población pacense subió a Segunda el 17 de junio de 1979, con un gol de Rafa Martínez (0-1)

Francesc Joan

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Once del Nàstic que ascendió en Zafra: arriba, de izquierda a derecha, Sarabia, Amigó, Manolo, Pani, Otazu, Filgueira. Abajo, Palanca, Cunillera, Martínez, Bañeras y Emilio. Foto: DIARI DE TARRAGONA

Once del Nàstic que ascendió en Zafra: arriba, de izquierda a derecha, Sarabia, Amigó, Manolo, Pani, Otazu, Filgueira. Abajo, Palanca, Cunillera, Martínez, Bañeras y Emilio. Foto: DIARI DE TARRAGONA

Los más veteranos aficionados del Nàstic sonríen estos días cada vez que escuchan la palabra Zafra. La ciudad pacense y su histórico club, el Díter, siempre figurarán en el particular baúl de los recuerdos grana. Allí, un 17 de junio de 1979, se gestó el ascenso a Segunda División. Sin duda alguna uno de los más emblemáticos en la historia de la entidad tarraconense, asociado sobre todo al decisivo gol de Rafa Martínez que valió el pasaporte a la categoría de plata para aquella plantilla formada por los Amigó, Bañeras, Cunillera, Palanca y compañía. Un partido que vivieron en directo un centenar de ‘valientes’ seguidores de Tarragona que decidieron recorrer esos 1.000 kilómetros para estar junto al equipo.

Las imágenes de aquel encuentro han ‘regresado’ indirectamente del pasado después de que el Díter Zafra se salvara este martes de una desaparición que parecía inevitable y ha estado en boca de todos. En el último instante y a contrarreloj, justo cuando expiraba el plazo para inscribir jugadores en la Federación Extremeña de Fútbol, empresarios y exdirectivos zafrenses pagaron la deuda federativa que impedía al club hacer fichajes y aseguraron su supervivencia tras comprometerse a hacerse cargo del mes y medio de salarios que tenían aún pendientes la plantilla y el cuerpo técnico saliente (unos 30.000 euros en total).

La espantada final de un grupo de inversores interesados inicialmente en el club había dejado contra las cuerdas a este histórico del fútbol extremeño, ahora en Tercera División. La nula ayuda por parte de instituciones públicas y empresas privadas locales, junto con la escasez de socios del club, le habían dejado al borde de la desaparición.

El domingo, antes de conocerse este desenlace, incluso habían corrido lágrimas de tristreza al saberse que el Zafra había disputado el último partido de su historia. Iba a retirarse de la liga.

Fundado en 1930 y primer equipo extremeño que alcanzó la Segunda División B, el Diter Zafra coincidió con el Nàstic precisamente en el último partido de la Liga 1978/79, en la categoría de bronce. Los pacenses ya estaban salvados, mientras que los granas necesitaban la victoria para asegurarse el ascenso como segundo clasificado. Al acecho estaba el Ceuta Atlético, igualado a puntos con los tarraconenses. Ya era primero y había subido el Levante en aquel campeonato en el que aún no funcionaban las promociones de ascenso.

Entrenado por AntoniJaurrieta el Nàstic formó aquel día con un once titular integrado por Amigó, Sarabia, Manolo, Pani, Otazu, Filgueira, Palanca, Cunillera, Martínez, Bañeras y Emilio. El equipo tarraconense tenía muy claro que debía asegurar a toda costa la victoria. Y planteó el partido consciente que debería aprovechar alguna de las pocas oportunidades de que dispondría, sabiendo además que el Diter posiblemente estaría primado por el Ceuta.

Fue en el minuto 41 cuando llegó la jugada que iba a resultar decisiva. La narraba el propio Rafa Martínez no hace mucho en una entrevista al Diari: «Filgueira robó en el medio del campo, yo me abrí por el carril del interior derecho y recibí. Pisé el área después de dejar atrás a dos defensas. Mi intención era centrar, pero al ver que el portero hacía el movimiento para tapar el pase, busqué el disparo al palo corto y marqué», narraba el atacante.

El futbolista madrileño, residente en Tortosa, se volvió ‘loco’ tras conseguir el gol. Salió corriendo hacia los aficionados del Nàstic desplazados a Extremadura. «Sólo pensaba en ellos, en esos 1.000 kilómetros que llevaban en sus espaldas para apoyarnos y en que no podíamos fallarles», añadía para recordar que en la segunda parte al Nàstic le tocó sufrir, después de que el Diter Zafra enviara una pelota al palo y diera emoción al choque hasta el pitido final.

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