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Deportes ENTREVISTA

Zahibo: 'En Valladolid me saltaron las lágrimas'

Para ´Wil´ Zahibo (Marsella, 23 años) la puerta del Nàstic se medio cerró en enero. El club le puso en el mercado pero descartó irse. Quería demostrar que podía jugar. Que su debut en el Valencia o en la selección francesa Sub-19 no era casualidad. Su constancia y las bajas le dieron una oportunidad de volver a vestir el grana.

Jaume Aparicio López

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Wilfried Zahibo ha vuelto a figurar como activo de la plantilla de Juan Merino. Foto: lluís milián

Wilfried Zahibo ha vuelto a figurar como activo de la plantilla de Juan Merino. Foto: lluís milián

- P: El domingo saliste ovacionado del Nou Estadi. ¿Quién te lo iba a decir hace unos meses?

- R: Estoy muy agradecido a la afición y feliz de poder contribuir a darles una alegría. Todo el mundo sabe que vengo de una situación complicada. Decidí quedarme aunque sabía que iba a ser difícil porque no contaba. Pero en mi cabeza sólo estaba el trabajar en los entrenamientos para si me daban cinco minutos hacerles cambiar de opinión.

 

- P: ¿Cómo gestionas individualmente esa situación?

-R: Cuando me dijeron que no contaban conmigo fue difícil. Mi novia y mis padres me hacían ver que pese a todo era un afortunado por hacer lo que me gusta. Tengo amigos que me decían:«Estás jugando, eres profesional. Has conseguido el sueño que nosotros no tenemos». Eso me dio fuerzas. Traté de buscar lo bueno. Los entrenamientos eran mis partidos.

 

- P: ¿Y los compañeros?

- R: Les estoy muy agradecido porque su comportamiento hacia mí no ha cambiado en ningún momento. Era una cuestión de la directiva y del cuerpo técnico que habían tomado una decisión, totalmente respetable. Era uno más y sigo siéndolo. No hay que olvidar que esto le puede pasar a todo el mundo y tienes que tratar al resto como te gustaría que te tratasen a ti.

 

- P: En invierno rechazaste ofertas. ¿Por qué? ¿No era más fácil salir a por esos minutos que aquí no te daban?

- R: Cuando no juegas claro que puedes marcharte y buscar una salida fácil. Escapar es lo más sencillo. Pero si quería demostrar que valgo para estar en el Nàstic no tenía que irme a otro sitio donde el nivel fuera inferior, porque todo lo que hiciese allí no hubiera tenido repercusión aquí. No me hubiera servido para probar que estoy capacitado para jugar aquí.

 

- P: ¿Tenías claro que tienes el nivel para estar aquí?

- Yo sé quién soy, de donde vengo, lo que puedo dar y cuáles son mis virtudes y mis defectos. Sé que si estoy bien puedo aportar mucho. Sabía que si esperaba llegaría la oportunidad. La gente puede dudar de ti, es respetable, pero uno mismo tiene que saber lo que puede dar.

 

- P: ¿Cómo reaccionas cuando ves que viajas a Zaragoza?

- R: Entré en shock. Ni miraba las convocatorias. Hacía meses que había aceptado la situación y en mi cabeza tenía un plan metódico que era venir a entrenar, disfrutar, volver a la tarde al gimnasio e irme a mi casa feliz y con la cabeza alta por dar lo mejor de mí. Cuando me dijeron que viajaba fue una emoción. El fútbol es más guapo si juegas los domingos.

 

- P: ¿El míster te dijo algo para motivarte de cara a tu regreso a la lista?

- R: No necesito motivación. Uno debe entrenar bien para sentirse bien como persona y como futbolista. No somos niños, somos profesionales.

 

- P: ¿Cuándo vuelves a jugar qué sientes?

- R: Orgullo. Recuerdo que después del partido de Valladolid me saltaron las lágrimas. Sólo yo y mi entorno sabíamos por lo que había pasado. No ha sido fácil, pero hay cosas peores en la vida.

 

- P: ¿Dónde fueron tus primeros pasos en el fútbol?

- R: En Guadalupe. Empecé a los 8 años cuando un amigo me dijo que fuera con su equipo a jugar. Destacaba un poquito y a los 12 entré a una de las escuelas más famosas de Guadalupe. Con 14 supe que quería dedicarme al fútbol. Se lo dije a mis padres porque ese paso me iba a llevar a Francia, al Sète.

 

- P: ¿Fuiste solo?

- R: Tuve la suerte de que mi tío vivía en Marsella, a dos horas de Sète y me llevaba los fines de semana a los partidos. Estuve dos años allí hasta que en un Sète-Ajaccio, me ofrecen irme al Ajaccio.

 

- P: En el 2013, te llama la Ponferradina.

- R: El Ajaccio tuvo que desprenderse de varios jugadores y yo fui uno de ellos. Así que firmé por la ‘Ponfe’ dos años, pero como no hablaba español, me mandaron a Fuenlabrada.

 

- P: No llegaste a volver a la Ponferradina.

- R: No. A los seis meses me llamaron del Valencia Mestalla y rescindí contrato para irme allí.

 

- P: Llegaste a debutar con el primer equipo de la mano de Gary Neville.

- R: Era una cosa que ni imaginaba. Fue un paso muy grande. Tuve un par de partidos muy guapos. Contra el Barça es uno de ellos y también contra el Betis de Juan Merino.

 

- P: Con tu 'regreso', has cambiado la mentalidad.

- R: No, porque no puedes olvidar lo que has vivido, disfrutar de los entrenamientos, día a día, porque mañana puede cambiar. El fútbol no es un camino de rosas. Sería un tonto pensar que la cosa ha cambiado. Significaría que no he aprendido nada estos meses.

 

- P: Da la sensación de que has madurado mucho. Tienes solo 23 años.

- R: El fútbol me ha obligado a ello. Con 18 años estaba en la selección Sub-19 de Francia con Pogba, Kondogbia y Umtiti con unas expectativas. Después me vi en Fuenlabrada con otras. El fútbol no tiene memoria. Estoy agradecido a todas las etapas que he vivido porque me han hecho trabajar diez veces más y disfrutar de cosas que no disfrutaba antes.

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