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El Nàstic cae ante Osasuna Promesas (3 a 0) y vuelve a la mala dinámica

Segunda derrota consecutiva del conjunto grana en un partido que no propuso nada y se mostró frágil en defensa

| Actualizado a 08 diciembre 2022 22:13
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De un extremo a otro. Así es este Nàstic. De una racha de 13 puntos sobre 15 posibles a encadenar dos derrotas consecutivas. En la semana más exigente, con tres partidos en siete días, el conjunto grana se está viendo superado. Igual que se le vio en Tajonar. Osasuna Promesas doblegó al cuadro tarraconense con mucha solvencia. Expuso exquisitamente sus ideas (verticalidad y orden defensivo) y liquidó el encuentro con eficacia. Todo lo contrario que el Nàstic. Sin ideas, superado y frágil. Muy fràgil. Y no hay excusas arbitrales. El encuentro grana en Pamplona fue muy flojo. Inaceptable para un equipo que planea irse al parón navideño cerca de los líderes. Y eso que tanto Castellón como Eldense habían dado la oportunidad de acercarse al Nàstic. Pero no estuvo a la altura.

Tajonar es un campo estrecho. De esos terrenos de juego tan norteños que foguean a los más aguerridos futbolistas del fútbol español. Donde el fútbol se hace barro y que si quieres ganar debes enterrarte de lleno en el lodazal. Solo faltaba el frío y la fina lluvia para completar la típica postal navarra. Raül Agné tenía claro qué se esperaba y apostó por poner piernas en el centro del campo. Dibujó un 4-3-3 con Montes, Pedro y la novedad de Bonilla. El soriano tan solo había sido titular una vez esta temporada y fue en la segunda jornada, en La Nucía. El técnico quería sacar provecho de la zurda prodigiosa en un campo propicio para resolverse en acciones de estrategia.

Sin Guillermo Fernández, el pichichi de la plantilla, todo el peso goleador recaía en Pablo.

Pese a que ambos conjuntos tenían claro por dónde pasaban las opciones de victoria, diferían en las fórmulas. Osasuna no se lo pensaba y en cuanto veía ventana abierta para probar fortuna desde la distancia le pegaban. Y muy bien, por cierto. Sus primeros golpeos, uno de Iker Muñoz y otro de Barbero requirieron de la intervención de Manu García.

La idea de poblar el medio del campo sobre el papel era lógica. Pero no funcionó. El centro del campo no carburaba. Ni para circular ni para ganar segundas jugadas. Ni siquiera para sacar faltas que pudiera aprovechar Bonilla. El único que mantuvo el tipo fue Montes. Desplegó piernas para cubrir la medular de lado a lado y contener los contragolpes locales.

El partido se jugaba en el riesgo. En evitar los errores. O al menos cometerlos lejos de las áreas propias. Osasuna Promesas amenazaba mucho más con una verticalidad vertiginosa en cada uno de esos fallos que cometían los futbolistas granas en la entrega. Iban llegando, cada vez más frecuentemente hasta que cayó el gol, a la media hora de juego. Tras un centro mal despejado Eneko acabó de meter el esférico en la portería grana.

Robert Simón regresaba al once con voluntad de ir recuperando sensaciones. De volver a ese futbolista desbordante que conseguía poner centros exquisitos aunque le tapasen cuatro futbolistas. Aún está lejos. Se midió con el lateral Adama Boiro y acabó frustrado.

El técnico del Nàstic aún mantuvo el medio del campo al inicio del segundo tiempo. Recurrió a Aarón Rey para buscar en la diabólica conducción del gallego los espacios que no había conseguido generar Marc Álvarez con sus movimientos sin balón. La anarquía frente a la academia para un choque que requería una sacudida si se buscaba sacar algo de Tajonar.

Santi Castillejo ha sabido dotar al filial de Osasuna de todo el carácter tradicional de la escuela navarra. La que él mamó de pequeño y que lució, entre otros sitios, en Tarragona. Duros, insistentes y con potencia en todos sus movimientos. Aderezado por un orden y criterio táctico que convierte al conjunto pamplonés en un candidato de las plazas de arriba.

El Nàstic tenía más corazón que criterio en el campo. Hubo intentos fruto de individualidades. Pero sin continuidad. Osasuna Promesas no dejaba respirar a los futbolistas granas que topaban una y otra vez con la solidez local.

Ni Guillermo, acostumbrado a este tipo de escenarios encontraba un resquicio para poner peligro. El 1-1 parecía lejos, mucho más cerca estaba el 2-0. Lo olió Iker Muñoz con un remate libre de marca que milagrosamente no cogió portería. No falló Jony. Solo tuvo que empujar el balón para culminar un contragolpe que comenzó con unas posibles manos en el área de Osasuna. Los jugadores granas se perdieron en la protesta mientras los rojillos resolvían el encuentro con el 3-0, doblete de Jony.

Ficha técnica

Osasuna Promesas. Pablo, D. Moreno (Jony,75’), Herrando, Unai Dufur, Iker Muñoz, Barbero (Moreno, 75’), Pau, Eneko, Ander (Benito, 70’), Boiro (Llinares, 58’) y Osambela (Mutilva, 70’).

Nàstic. Manu G., Pol D. (Tirlea. 73’), Quintanilla, Josema, Joan Oriol, Montes, Bonilla (Guillermo, 55’), Pedro, Robert (Andy. 73’Ç), Marc Álvarez (Aarón Rey, 46’) y Pablo F.

Goles. 1-0, Eneko (36’). 2-0, Jony (84’); 3-0, Jony (89’)

Árbitro. Usón Rosel.

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