Lo del Nàstic es increíble

El Nàstic empató en su visita al Linense a pesar de generar tantas ocasiones para ganar la mitad de los partidos que le quedan como visitante

| Actualizado a 24 enero 2022
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La verdad, no sé cómo explicar lo que le pasa al Nàstic fuera de casa. Es difícil entender que un equipo con la capacidad de generar tantas oportunidades (ayer fueron siete claras) pueda llevar solo dos goles como visitante en una vuelta entera. Es igual como sea la jugada de fácil. Siempre aparece un palo (o dos en La Línea de la Concepción), el portero o el error. Algo humano cuando ocurre de vez en cuando pero irracional cuando se convierte en perpetuo. Ni el mismo Lovecraft podría novelar un relato tan atroz. Tan injusto como enigmático. Tan sumamente surrealista que Picasso no sabría por dónde empezar si tuviera que plasmar en un óleo lo que es el equipo grana como visitante. Un caso de estudio directo al sótano de los agentes Mulder y Scully de Expediente X.  Solo me salen dos palabras, como diría aquél: «in-creíble».

Recupera las mejores jugadas del partido: 

RB LINENSE 0 - 0 NÀSTIC TARRAGONA from Footters on Vimeo.

Voy a intentarlo. Empecemos por el final que es lo más sencillo. Empate a cero ante el RB Linense. Un punto ante un equipo de arriba, de los mejores locales de la competición, el cuarto para ser exacto, no es mala recompensa. O podría no serlo, pero es precisamente ese punto lo que resulta un pésimo botín para lo que sucedió en el terreno de juego. El Nàstic hizo todo lo que tenía que hacer. Comenzó titubeante. Adaptando la navegación al fuerte viento que soplaba en la Línea de la Concepción. Los datos meteorológicos cifraban la velocidad del aire en unos 39 km/h. El viento fue lo más destacado de los primeros veinte minutos. Un tiempo transcurrido entre interrupciones que evidenciaban la incapacidad de los dos equipos de asumir el control y la pauta del partido. Agné además tuvo que hacer frente un contratiempo, la lesión de Carlos Albarrán a los diez minutos del encuentro. 

Poco a poco el Nàstic fue desplegando su plan previsto. Ataques rápidos, de pocos pases y priorizando los costados para buscar a Pablo y Dani Romera, los dos delanteros escogidos, con centros laterales. Así llegó la primera ocasión de las siete claras, ¡SIETE!¡clarísimas!- que tuvo el conjunto tarraconense. Pablo Fernández picó un centro al segundo palo que Nil cabeceó fuera a puerta vacía. El lateral de Malgrat salía de extremo para probar su velocidad y buena zurda en los centros. No por su capacidad de rematar de testa.

Nil fue protagonista también de la segunda llegada. Una combinación rápida en el centro del campo permitó un salida veloz del Nàstic. El ex del Espanyol sirvió un centro exquisito a Dani Romera que solo una intervención divina del arquero Miras impidió el gol. A estas alturas del encuentro, minuto 34 aproximadamente, el aficionado ‘nastiquer’ empezaba a tener la sensación de que esa película ya la había visto antes. En Sevilla la primera parte y en Costa Brava la secuela. Pues no hay dos sin tres.

En defensa el equipo no sufría. Mostraba firmeza en su área y tan solo concedía disparos lejanos. Alguno peligroso como el de Leuko, uno de los últimos fichajes del Linense, que se marchó rozando la escuadra de la portería de Manu García.

Lo peor llegaría en la segunda mitad. Difícil digerir una ocasión perdida tras otra. El palo se interpuso en una internada magistral de Pedro del Campo. Su pegada escorada se encontró con la madera. Más sencillo lo tuvieron Nil y Robert Simon. Es complicado discernir cuál de ellos cometió el peor fallo. El extremo zurdo entró en el área sin oposición directa y ante la opción de disparar prefirió cederla a su homólogo en la otra banda que inexplicablemente disparó al aire. El uno por el otro y la casa sin barrer. 

Dani Romera no se daba por vencido. El almeriense tiene un talento de otra categoría. Con un movimiento de espaldas dejó atrás a su defensor y se plantó ante el meta. Cruzó el tiro que se paseó por el área chica como burlándose del Nàstic. De su mala suerte o su pésima puntería.

Ante tanto infortunio el riesgo era caer en la desesperación y que la frustración provocara errores defensivos. Pero la zaga siguió conservando la calma para frenar los tímidos conatos locales. 

Aún le quedaba fuelle a los atacantes. El de Pedro Martín que salió para aportar su granito de arena en la decepción grana con una volea a la media vuelta que se marchó desviada por un defensor.

Ya nada podía sorprender. Ni el zambombazo que soltó Simon en las postrimerías del encuentro y que la cruceta la escupió sin compasión. Era la culminación de otra tarde insoportable. Un día de la Marmota infinito, como señaló Raül Agné. 

Ni se cotiza que es el mejor invitado en las casas ajenas. Es junto con el Betis Deportivo el peor visitante del grupo. Un dato vergonzoso y responsable de que el objetivo de pelear por una plaza de ascenso esté cada vez más lejos. Lo peor de todo es que solución a la mala racha como tal no existe. 

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