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Reus-Riudoms

Fiesta del Reus ante el Riudoms en el primer derbi de la historia en la Tercera Federación (4-1)

El conjunto rojinegro domina y supera al Riudoms con buen juego y una goleada en una jornada para el recuerdo para el fútbol femenino del Baix Camp

La jugadora del Reus Carme Cendra controla un balón ante Lucía Acero, del Riudoms.

La jugadora del Reus Carme Cendra controla un balón ante Lucía Acero, del Riudoms.Alba Mariné

Joel Medina

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La mañana tenía aroma de cita mayor. Se respiraba en el ambiente, en las gradas y en cada balón disputado. Era el primer derbi del Baix Camp en una categoría estatal, una página inédita para la historia futbolística de la comarca. Una celebración para el Reus, instalado en un curso casi idílico, y una prueba exigente para el Riudoms, inmerso en una temporada más áspera.

Pero las trayectorias no lograron empañar un día llamado a perdurar en la memoria colectiva. Antes de que el balón echara a rodar, Cristina Becerra, leyenda del fútbol femenino, honró el momento con el saque de honor, elevando aún más la solemnidad de un duelo que ya nacía especial, y que el Reus gobernó y se llevó con un doblete de Laia Solé y goles de Noa Cobos y un tanto de bandera de falta de la capitana Júlia Vernet. Cristina Aponte recortó diferencias para el Riudoms.

El partido arrancó con un guion claro. El cuadro rojinegro tomó el mando desde el primer compás, imponiendo ritmo, criterio y una autoridad serena. El Riudoms, replegado y cauteloso, apenas encontraba resquicios para respirar. En el minuto 6 llegó el primer aviso serio: una acción coral de muchos quilates desembocó en un centro medido de Cinta Vilarroya desde el costado izquierdo que Anna Amato, máxima artillera rojinegra, envió por encima del travesaño cuando el gol ya se insinuaba.

Fue solo el preludio de un asedio constante. El equipo de Adri Calderón compareció con Laura Solé bajo palos; una salida de balón sostenida por tres centrales –Sara Azzouz, Laia Solé y Noa Cobos–; Zoe Bonet y Alba Armengol gobernando la sala de máquinas; Júlia Vernet desbordando por la derecha y Cinta Vilarroya haciendo lo propio en la izquierda; Nadine Pérez como enlace y la dupla Carme Cendra–Anna Amato en punta. 

En la práctica, el dibujo se desdibujaba hasta convertirse en un once instalado casi de forma permanente en campo rival, generando superioridades y atacando con insistencia por los carriles.

El Riudoms de Abel Vitaller presentó a Aina Escoda en portería; Lucía Acero, Lorena Camuñas, Ana Gargallo y Andrea Moltó en la zaga; Bet Vidal y Clàudia Miguel en el doble pivote; Xià Beltrán y Cristina Aponte en las bandas; Ana Inés Morales como mediapunta y Laia Lladó como referencia ofensiva.

Sin embargo, el planteamiento inicial pronto mutó en resistencia. El conjunto riudomense vivió anclado en fase defensiva durante casi todo el encuentro, acumulando jugadoras cerca de su área y retrasando líneas para contener la avalancha local.

El Reus seguía llamando a la puerta. Carme Cendra estuvo cerca de abrir el marcador tras culminar un pase raso y venenoso de Júlia Vernet desde la derecha. El desafío era evidente: derribar un bloque bajo. La receta rojinegra pasaba por una presión alta tras pérdida y una movilidad constante en los metros finales. Adri Calderón agitó el tablero adelantando a Nadine Pérez y Zoe Bonet, mientras Anna Amato caía hacia la derecha en busca de nuevos espacios.

Y de nuevo apareció la zurda de Cinta Vilarroya. Desde la izquierda, sirvió un centro tenso al corazón del área que Nadine Pérez remató para la intervención de Aina Escoda, que envió el balón a córner. El gol ya no solo se intuía: estaba maduro.

Llegó en la acción siguiente. Tras el saque de esquina, un balón dividido quedó suelto en el área y Laia Solé, atenta, decidida y con olfato, metió el pie antes que nadie para empujar el esférico a la red. El primer tanto del Reus no fue un punto de llegada, sino un punto de partida. Lejos de conformarse, el conjunto rojinegro redobló su ambición, mientras el Riudoms acusaba el golpe tras haber resistido con dignidad durante buena parte del primer acto.

El descanso aún no había asomado cuando el partido terminó de inclinarse. Júlia Vernet recibió en el vértice derecho del área y armó un disparo seco, un latigazo que Aina Escoda logró tocar, pero no retener. De nuevo, Laia Solé apareció donde duele, más rápida, más lista, para cazar el rechace y firmar el segundo. Un golpe casi definitivo.

El Riudoms quería correr, pero donde había alma y voluntad faltaban opciones. El Reus, sólido en su estructura y siempre bien posicionado, no tardó en volver a merodear el área visitante con la amenaza constante del tercer tanto. 

Adri Calderón movió el banquillo dando entrada a Mar Dalmau y Sara Armengol por Zoe Bonet y Nadine Pérez, aunque el plan no varió ni un ápice: mismo guion, mismo control, misma sensación de que el 2-0 era ya una cima demasiado empinada para el conjunto riudomense.

El arranque del segundo acto fue un monólogo rojinegro. Armengol, Cendra y Dalmau dispusieron de ocasiones claras en apenas diez minutos, mientras el Reus seguía gobernando el juego con balón, criterio y una autoridad incuestionable. El partido avanzaba al ritmo que marcaban las locales.

Tanta era la superioridad que el tercer golpe no tardó en llegar. Corría el minuto 58 cuando Noa Cobos, atenta en el área, aprovechó un saque de esquina botado por Cinta Vilarroya para ampliar distancias. El Reus se había desatado, y la fiesta alcanzó su clímax poco después con la firma de su capitana. 

Júlia Vernet colocó el balón en el vértice izquierdo, marcó los pasos y ejecutó un libre directo de belleza mayúscula: potencia, elegancia y precisión en un disparo que trazó una curva perfecta hasta besar la red del Estadi. El balón parado se convertía, una vez más, en un arma letal para el cuadro reusense.

El Riudoms, sin embargo, se negó a desaparecer. En el minuto 66, Cristina Aponte presionó con fe la salida de balón rojinegra, robó, se plantó ante Laura Solé y definió con una serenidad exquisita para recortar diferencias. 

Fue un contratiempo menor, un accidente en el guion, pero no alteró el destino de un encuentro que ya tenía dueño. Aun así, el gol insufló ánimo a las visitantes, que por momentos ofrecieron su mejor versión ante un Reus que, con el marcador tan favorable, se permitió algún instante de relajación.

El partido se apagó con la contundencia del resultado. Al Riudoms le faltaron fuerzas y tiempo para reabrir el duelo, aunque Cristina Aponte aún estrelló una falta en el travesaño en el tramo final. El Reus, por su parte, buscó la manita hasta el último suspiro. Alba Armengol tuvo la última: recibió franca en el punto de penalti, pero su disparo se marchó a la izquierda de la portería de Aina Escoda.

Así se cerró una jornada histórica, teñida de rojinegro, sí, pero también marcada por una certeza mayor: en aquel primer derbi estatal del Baix Camp ganó, por encima de todo, el fútbol femenino de la comarca. 

Y en el fútbol de la comarca, tanto el femenino como el masculino, uno de los nombres que sobresale es el de Xavi Guix. Una persona que ha defendido al Reus allá por donde ha ido y que ha sido un pilar fundamental tanto en la recuperación del fútbol de la ciudad como en el ascenso meteórico del Reus.

Un Xavi Guix que, junto a Miguel Altamirano, otra de las personas que ha luchado a capa y espada por el fútbol reusense y que ha formado parte del renacer de la llama, da un paso al lado para iniciar una nueva etapa. Desde el Diari les agradecemos el trabajo que han desarrollado y les deseamos la mayor de las suertes en sus próximos retos.

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