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Àlex Rodríguez se sube a tiempo

El talentoso atacante del Reus regresa después de una incómoda lesión en la mano. Ya disputó minutos en Alemania y está listo para ofrecer más recursos en la rotación mañana, en el importante partido de OK Liga ante el Liceo, en Palacio de Riazor (21.00 horas)

Marc Libiano

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Àlex Rodríguez, en el suelo, celebra un gol con el Reus. Foto: Alba Mariné

Àlex Rodríguez, en el suelo, celebra un gol con el Reus. Foto: Alba Mariné

El tren de la OK Liga pasa esta vez por el mítico Palacio de Riazor, a la vera de la bella playa de A Coruña. En ese lugar con embrujo se va a disputar otro de los clásicos del hockey nacional. Liceo y Reus se reencuentran en una vieja batalla que nunca encuentra un final. Siempre aparecen nuevas oportunidades. Esta vez, eso sí, el partido contiene un grado de importancia sublime. Reus y Liceo pretenden acabar con el reinado liguero del Barcelona. A los tres aspirantes les separan sólo tres puntos. Con Barça y Liceo en la cabeza y el Reus apretando desde atrás.

De ahí que la cita disponga de esos ingredientes que hicieron de este partido un auténtico espectáculo en los inicios de la historia. Los dos protagonistas lo afrontan con el desgaste de la Champions en fin de semana, aunque en Reus aparece una noticia crucial. Vuelve Àlex Rodríguez (Sant Hipòlit de Voltregà, 1993) al foco. El talento osonense se había dañado su mano derecha. Un edema óseo y un esguince en el ligamento de un dedo le maltrataron y le dejaron fuera de combate alrededor de cuatro semanas. Se perdió el derbi ante el Vendrell y el Clásico ante el Barcelona. Y el sufrimiento en la rotación de Garcia no se disimuló. Àlex regresa para quedarse, para seguir ofreciendo pasos de progreso y convertirse en jugador franquicia. Sus condiciones llaman a eso. Atacante diferencial en el primer paso, definitivo en esa diagonal para el perfil de pala.

El sábado, en Alemania, la comodidad de la cita ayudó a que Jordi Garcia repartiera esfuerzos y dosificara maquinaria. El Reus ha padecido una inauguración del curso descomunal de desgaste. El precio que paga por levantar la última Champions y andar inmerso en distintas aventuras. El respiro en Iserlohn (4-8) trajo oxígeno. A Àlex el reencuentro con la pista. Disfrutó de minutos y rodó ese físico imponente para llegar a Riazor en unas condiciones óptimas para competir. El Reus le va a necesitar si desea conquistar esa pista de tradición descomunal.

Àlex Rodríguez se sube al tren rojinegro a tiempo, en una noche para valientes. Con Salvat y su Sang del Prim siempre al servicio de la causa, el banquillo reusense toma una dimensión de alto nivel justo el día que el calendario pide máxima atención. El éxito en A Coruña otorgaría al Reus un escenario ideal para recuperar todo el crédito en el campeonato y mantener con firmeza un pulso que, por lo menos, pretende estirar hasta la primavera. Nadie duda de la ventaja del Barcelona con respecto al resto en una sesión regular, pero el deporte no excluye a nadie y el Reus anda sobrado de entusiasmo.

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