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Tan lejos... tan cerca

Las sensaciones dicen una cosa y los números otra. El Nàstic tiene
el play off a tiro, pero la inercia del equipo no invita al optimismo

| Actualizado a 10 mayo 2022
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Este Nàstic no tiene cara de play off. Lo cierto es que no la ha tenido durante las últimas semanas porque a la hora de la verdad no ha sacado a relucir la personalidad necesaria para un equipo que quiere estar arriba. Ha fallado en días que no debía fallar y que han provocado que tropezar en días en los que era previsible no ganar se haya convertido en un auténtico drama. Por eso Sabadell actuó de juez.

La Nova Creu Alta fue un escenario que reflejó a la perfección todos los males del Nàstic durante este curso, con el gol como endemia, y que le alejó un poco más de la promoción. Solo un poco porque los números dicen que el sueño está al alcance. Son distintas formas de verlo. Unos se arropan más en los números y otros en las sensaciones, las dos valen.

El conjunto grana ha sido un equipo que si no está ahora mismo peleando por el liderato es por su falta de gol. Quizás suena demasiado contundente y estricto, pero es la realidad. Este Nàstic ha tenido que convivir en el día a día con su poco olfato en metros finales. Lo peor es que no se le puede acusar de un equipo que no haya tenido ocasiones a lo largo de los encuentros. Las ha tenido, pero no las ha marcado. Ha habido encuentros como el de Sabadell que directamente han sido desesperantes. Se pueden tener más, pero no más claras.

No era esto la primera vez que sucedía durante la temporada, ya que han sido muchos los partidos en los que los de Raül Agné han perdonado y han terminado pagándolo caro. El fútbol tiene leyes no escritas y esta es una de ellas: si perdonas, lo pagas.

Cuando uno no marca sitúa el partido en un alambre agónico. El Nàstic muchas veces ha sabido vivir en este ecosistema, sobre todo en casa, pero fuera este contexto no le ha servido para sumar de tres en tres. Cuando los rivales le han marcado, directamente le han noqueado. Pasó ante el Sabadell que cuando golpeó primero lo dejó en la lona. Tuvo el conjunto grana ocasiones para empatar, pero es imposible que psicológicamente no le afecte mucho un gol en contra a un equipo que sabe que para marcar necesita demasiado.

La falta de gol es uno de los argumentos más sólidos que existen para proclamar que este Nàstic no estará en el play off. Sin embargo, las matemáticas dicen otra cosa. A veces con los números cambian sensaciones. Es cierto que este Nàstic está en una racha negativa en el momento decisivo. De hecho, solo ha sumado cinco de los últimos quince puntos. Este es un botín insuficiente para alcanzar la promoción.

El sueño, a dos puntos

Sin embargo, el play off se sigue teniendo a tiro. Pese a que se ha sumado tan poco, el resto de los equipos no están siendo máquinas de puntuar. La lucha va del 4º al 12º y eso abre un ventanal enorme de posibilidades. Restan cuatro jornadas y 12 puntos en juego y lo mejor de todo es que el Nàstic solo está a dos puntos de la promoción. La distancia es pequeña, muy salvable.

Este es el principal pilar para atisbar optimismo en el horizonte. Las matemáticas dicen que el conjunto grana tiene el objetivo a tiro y ni siquiera necesita un milagro porque dos puntos de desventaja son solo un pequeño bocado. Hay otros factores en los que arroparse para la esperanza como son la calidad defensiva del equipo y su cara en el Nou Estadi. Necesitará de los dos para alcanzar el sueño. A día de hoy se ve lejos porque el equipo no tiene buenas sensaciones, pero en el fútbol todo lo cambia una victoria y esa tiene que llegar ante el Linense. Tan lejos, tan cerca.

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