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Abusos sexuales para producir porno en un piso de Sant Llàtzer

El líder del grupo criminal, un ciudadano francés que vivió en Tortosa diversos años, continúa en prisión preventiva

M. Millan

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El número 20 de la avenida Barcelona.   FOTO: Joan Revillas

El número 20 de la avenida Barcelona. FOTO: Joan Revillas

Uno de los tres primeros detenidos por el caso fue el líder del grupo dedicado a producir y comercializar estos vídeos de pornografía infantil, el ciudadano francés Jean Luc Asch, que continúa en prisión. 

Habría vivido en un piso del número 20 de la avenida Barcelona, en el barrio de Sant Llàtzer de Tortosa, entre 2012 y 2015, cuando fue detenido. En 2016, cuando se conoció el caso, en el buzón del piso todavía se podía leer su nombre y ‘Productos Aschcom’. 

Desde aquí se ‘captaron’ menores en situación de marginalidad y vulnerabilidad (hasta 13 de ellos estaban tutelados por la Generalitat y procedían de un centro en la capital del Baix Ebre) para grabar estos vídeos y venderlos por internet a pedófilos de todo el mundo

Los vecinos del inmueble escuchaban a veces ruidos y música por la noche, pero se sorprendieron y horrorizaron de las prácticas que se habían dado en su mismo edificio

Para desinhibirlos les hacían visionar pornografía heterosexual y los intentaban convencer con otros menores, alcohol y estupefacientes, con el fin de fotografiarlos y grabarlos mientras mantenían prácticas sexuales, a veces con cámaras ocultas y sin el consentimiento de las víctimas, según trascendió de la investigación policial. 

Los vecinos del inmueble escuchaban a veces ruidos y música por la noche, pero se sorprendieron y horrorizaron de las prácticas que se habían dado en su mismo edificio, tal y como comprobó el Diari. 

El líder del grupo había gestionado hasta el año 2002 una productora de pornografía homosexual para adultos, si bien al dejar de ser un negocio lucrativo –ante la gran facilidad de bajarse vídeos pornográficos en internet–, aprovechó su infraestructura para saltar al porno infantil, a pesar de ser consciente de que es un delito.

Entre otras actividades ilícitas, los detenidos en Tortosa pensaban montar también un punto de explotación sexual en Marruecos ligado a un paquete de vacaciones para pedófilos. 

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