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Bel gobernará Tortosa en minoría gracias a la abstención de ERC

La militancia republicana decide en asamblea quedarse en la oposición y favorecer con su abstención la investidura del convergente. Ambos partidos negocian un pacto de estabilidad
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A la derecha, Ferran Bel (CiU) y Josep Monclús (ERC), a su lado, en la campaña electoral. Foto: Joan Revillas

A la derecha, Ferran Bel (CiU) y Josep Monclús (ERC), a su lado, en la campaña electoral. Foto: Joan Revillas

 

El alcalde en funciones de Tortosa y jefe de lista de CiU, Ferran Bel, será elegido para un tercer mandato el próximo 13 de junio en el pleno de investidura. Convergència i Unió gobernará en minoría gracias a la abstención de los cuatro concejales de ERC. Los republicanos han decidido en una asamblea de militantes por amplia mayoría rechazar un pacto de gobierno con los nacionalistas y, lo que es más importante para la fuerza ganadora, rechazar el pacto alternativo con las fuerzas de izquierda. 
La opción aprobada por más de un 80 por ciento de la militancia ha sido mantenerse en la oposición, abstenerse en la votación y permitir así «la elección del candidato de la lista más votada», suscriben en un comunicado.
Cabe recordar que CiU ganó las elecciones con ocho concejales, cuatro menos que en los comicios de 2011, cuando logró la mayoría absoluta. ERC, con cuatro concejales, podía fortalecer la mayoría de Bel o liderar un pacto de izquierdas junto a Movem Tortosa –agrupación de izquierdas encabezada por ICV-, con otros cuatro concejales, y el PSC, con tres. Las tres fuerzas sumaban la mayoría absoluta. Bel había advertido de esta solución durante la campaña electoral tildándola de ‘pacto de perdedores’.
La fuerza más votada
No es de extrañar, pues, que ayer Bel agradeciera públicamente a los republicanos su gesto. «Una actitud de responsabilidad que permite gobernar a la fuerza más votada», aseguró. Eso no  es todo, Bel y el jefe de lista de ERC, Josep Monclús, se han reunido en distintas ocasiones, y ayer fue una de ellas, para cerrar un pacto de estabilidad y gobernabilidad basado en un programa compartido, al estilo del sellado a nivel nacional entre Oriol Junqueras y Artur Mas. 
Así, ERC aprobaría desde la oposición la gestión y propuestas del gobierno. CiU espera presentar el acuerdo antes del 13 de junio para ponerlo en marcha de manera inmediata. Con todo, los nacionalistas no cierran la puerta a convencer a los republicanos de las bondades de formar un gobierno de coalición, cómo era su deseo inicial, a lo largo de los próximos cuatro años.
Monclús, por su lado, ha relatado que en la asamblea de militantes se pusieron encima de la mesa las tres opciones posibles: pacto con CiU, con las izquierdas, y quedarse en la oposición. La decisión, afirma, supone un aval «clarísimo» hacía una única opción. Si CiU no pacta con ninguna otra formación, Monclús constata la voluntad de estudiar un pacto de estabilidad.
Decepción en la izquierda
Movem Tortosa y el PSC han recibido el anuncio de ERC con profunda decepción aunque muestran  su respeto por la decisión de la militancia. Ambos jefes de listas califican la decisión de «oportunidad histórica perdida» y aseguran no entender lo sucedido ya que ambos le ofrecieron la alcaldía a Monclús los cuatro años de mandato. «ERC no ha querido liderar el cambio, le ofrecimos la alcaldía para crear un gobierno fuerte, y lo ha rechazado. ¡Es espectacular!», lamenta Jordan, que ha recordado que la izquierda ha sacado más votos que CiU y ha asegurado que la ciudadanía pedía un cambio. 
Lamenta, en ese sentido, la dispersión de las fuerzas de izquierdas, en alusión a la decisión de las nuevas listas de CUP y Som Tortosa (Podem) de no confluir en una única candidatura con el objetivo de ganar las elecciones.
Las dos formaciones han mantenido reuniones por separado con ERC, con «buenas sensaciones» en los dos casos. El socialista Enric Roig, por ejemplo, ha recordado que se debatió la cuestión de la implicación de los partidos con el proceso soberanista, «y por nuestra parte, no había problema.  En el consistorio hay mayoría de concejales soberanistas y no era decisiva, por tanto, la postura que pudiéramos tomar sobre ello». Roig afirma que la reunión fue excelente, «por lo que no podía pensar nunca en este desenlace», afirma. 
Jordan confirma esta sensación y advierte de la inestabilidad de un gobierno en minoría aunque se selle un pacto de estabilidad. Los dos grupos de izquierdas señalan también la paradoja que tanto Movem Tortosa como  el PSC estaban dispuestos a votar a Monclús mientras que el jefe de los republicanos opta por la abstención y no se vota a sí mismo. El alcalde en funciones tildó ayer ese posible acuerdo, ahora abortado, de pacto para «ir a la contra». «Unos acuerdos que alguien había planteado simplemente para ir a la contra y sin otra base que intentar derribar a algunos a cualquier precio».

El alcalde en funciones de Tortosa y jefe de lista de CiU, Ferran Bel, será elegido para un tercer mandato el próximo 13 de junio en el pleno de investidura. Convergència i Unió gobernará en minoría gracias a la abstención de los cuatro concejales de ERC. Los republicanos han decidido en una asamblea de militantes por amplia mayoría rechazar un pacto de gobierno con los nacionalistas y, lo que es más importante para la fuerza ganadora, rechazar el pacto alternativo con las fuerzas de izquierda.

La opción aprobada por más de un 80 por ciento de la militancia ha sido mantenerse en la oposición, abstenerse en la votación y permitir así «la elección del candidato de la lista más votada», suscriben en un comunicado.

Cabe recordar que CiU ganó las elecciones con ocho concejales, cuatro menos que en los comicios de 2011, cuando logró la mayoría absoluta. ERC, con cuatro concejales, podía fortalecer la mayoría de Bel o liderar un pacto de izquierdas junto a Movem Tortosa –agrupación de izquierdas encabezada por ICV-, con otros cuatro concejales, y el PSC, con tres. Las tres fuerzas sumaban la mayoría absoluta. Bel había advertido de esta solución durante la campaña electoral tildándola de ‘pacto de perdedores’.

La fuerza más votada

No es de extrañar, pues, que ayer Bel agradeciera públicamente a los republicanos su gesto. «Una actitud de responsabilidad que permite gobernar a la fuerza más votada», aseguró. Eso no es todo, Bel y el jefe de lista de ERC, Josep Monclús, se han reunido en distintas ocasiones, y ayer fue una de ellas, para cerrar un pacto de estabilidad y gobernabilidad basado en un programa compartido, al estilo del sellado a nivel nacional entre Oriol Junqueras y Artur Mas.

Así, ERC aprobaría desde la oposición la gestión y propuestas del gobierno. CiU espera presentar el acuerdo antes del 13 de junio para ponerlo en marcha de manera inmediata. Con todo, los nacionalistas no cierran la puerta a convencer a los republicanos de las bondades de formar un gobierno de coalición, cómo era su deseo inicial, a lo largo de los próximos cuatro años.

Monclús, por su lado, ha relatado que en la asamblea de militantes se pusieron encima de la mesa las tres opciones posibles: pacto con CiU, con las izquierdas, y quedarse en la oposición. La decisión, afirma, supone un aval «clarísimo» hacía una única opción. Si CiU no pacta con ninguna otra formación, Monclús constata la voluntad de estudiar un pacto de estabilidad.

Decepción en la izquierda

Movem Tortosa y el PSC han recibido el anuncio de ERC con profunda decepción aunque muestran su respeto por la decisión de la militancia. Ambos jefes de listas califican la decisión de «oportunidad histórica perdida» y aseguran no entender lo sucedido ya que ambos le ofrecieron la alcaldía a Monclús los cuatro años de mandato. «ERC no ha querido liderar el cambio, le ofrecimos la alcaldía para crear un gobierno fuerte, y lo ha rechazado. ¡Es espectacular!», lamenta Jordan, que ha recordado que la izquierda ha sacado más votos que CiU y ha asegurado que la ciudadanía pedía un cambio.

Lamenta, en ese sentido, la dispersión de las fuerzas de izquierdas, en alusión a la decisión de las nuevas listas de CUP y Som Tortosa (Podem) de no confluir en una única candidatura con el objetivo de ganar las elecciones.

Las dos formaciones han mantenido reuniones por separado con ERC, con «buenas sensaciones» en los dos casos. El socialista Enric Roig, por ejemplo, ha recordado que se debatió la cuestión de la implicación de los partidos con el proceso soberanista, «y por nuestra parte, no había problema. En el consistorio hay mayoría de concejales soberanistas y no era decisiva, por tanto, la postura que pudiéramos tomar sobre ello». Roig afirma que la reunión fue excelente, «por lo que no podía pensar nunca en este desenlace», afirma.

Jordan confirma esta sensación y advierte de la inestabilidad de un gobierno en minoría aunque se selle un pacto de estabilidad. Los dos grupos de izquierdas señalan también la paradoja que tanto Movem Tortosa como el PSC estaban dispuestos a votar a Monclús mientras que el jefe de los republicanos opta por la abstención y no se vota a sí mismo. El alcalde en funciones tildó ayer ese posible acuerdo, ahora abortado, de pacto para «ir a la contra». «Unos acuerdos que alguien había planteado simplemente para ir a la contra y sin otra base que intentar derribar a algunos a cualquier precio».

 

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