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Cangrejos de 120 millones de años descubiertos en el Ebre

Els Ports. El tarraconense Àlex Ossó, junto a otros investigadores, identifica dos especies fósiles fechados en el Cretáceo

Jordi Cabré

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Los investigadores en las inmediaciones de la Cova del Vidre, en els Ports (Roquetes). FOTO: Cedida

Los investigadores en las inmediaciones de la Cova del Vidre, en els Ports (Roquetes). FOTO: Cedida

El cangrejo azul (Callinectes sapidus), tan conocido en la actualidad por su invasión en las costas del Ebre, es un crustáceo decápodo que ha sido el último en llegar hasta esta parte del sur de Tarragona. 

Los primeros ejemplares de cangrejos que se conocen en Tarragona tienen unos 120 millones de años, en el Cretáceo o Cretácico (como prefieran). Se localizaron en Els Ports, en la zona de Roquetes (Baix Ebre), cerca del yacimiento de la Cova del Vidre

Fue un descubrimiento que un grupo de investigadores, entre ellos el tarraconense Àlex Ossó ha terminado con la descripción de dos especies de decápodos novedosas: Rathbunopon tarraconensis y Pithonoton lluismariaorum. Ossó había pasado gran parte de su vida entre su trabajo profesional, en el sector de los seguros, y sus dos pasiones: los fósiles y la montaña.

Ahora, este tarraconense jubilado, tiene todo el tiempo del mundo para que aquella pasión juvenil se convierta en una ‘profesión’ que permita obtener la máxima información de aquellos fósiles que pasan por sus manos y dejar, con su esfuerzo y conocimientos, un legado para que en el futuro también otros investigadores se sumerjan en este mundo de la paleontología.

Ossó escribió su primer artículo hace una década, en 2009. Sus conocimientos los ha ido adquiriendo al margen de los estudios universitarios, pero sus investigaciones minuciosas le han permitido hacerse un hueco en el mundo académico hasta el punto de publicar sus trabajos en revistas indexadas y de prestigio internacional. Sin ir más lejos la Cretaceous Research, donde ha publicado el artículo de los cangrejos descubiertos en el Ebre. Una década después de su primer artículo, ya suma una cuarentena, además de pósters y participación en congresos.

Los fósiles, en Barcelona

Hace cuatro años, una llamada de unos amigos desde Barcelona le abrió la puerta al último artículo que ha publicado en la Cretaceous Research, una revista especializada en descubrimientos del Cretácico.

Los amigos tenían dos fósiles, hallados casualmente en las inmediaciones de una gruta, en Roquetes, que podían encajar en sus investigaciones sobre el origen de los cangrejos, la rama que ha ido profundizando Ossó desde hace ya muchos años y en la que se ha ido especializando. «El mundo de los fósiles es como un inmenso puzzle incompleto, por lo que queda mucho camino por recorrer», explica este jubilado tarraconense.

Aquellos fósiles guardados y clasificados en cajitas en casas particulares de Barcelona y descubiertos tiempo atrás en la Cova del Vidre tenían algo diferente. Unas características que debían comprobarse para explicar, si era el caso, si se trataba de fósiles de cangrejos que ya se habían documentado anteriormente o, al contrario, se trataba de especies nuevas para la ciencia.  

El tarraconense Àlex Ossó, el holandés Barry van Bakel, el catalán Fernando Ari Ferratges-Kwekel, doctorando de paleontología afincado en Zaragoza, y Josep Anton Moreno-Bedmar, paleontólogo catalán afincado en México DF, trabajaron con los fósiles hallados en la zona de Els Ports. Cada uno aportó sus conocimientos para que la investigación arrojara luz en aquellos fragmentos de roca en forma de cangrejo de más de 120 millones de años de antigüedad. Así se logró despejar la duda. Aquellos fósiles que tenían en sus manos pertenecían a unas especies de decápodos novedosas que merecían la pena ser descritas y bautizadas.

El descubridor elige nombre

Así nacían Rathbunopon tarraconensis y Pithonoton lluismariaorum. La ciencia permite al descubridor otorgar el nombre que considere a la especie hallada. Y como no podía ser de otra manera, la localización de Tarragona y el reconocimiento a los propietarios de aquellos fósiles, fueron argumentos sólidos para el nuevo Rathbunopon y el Pithonoton.

La presencia de ammonites (son una subclase de moluscos cefalópodos extintos) en los mismos estratos que los fósiles de cangrejos, una vez visitado el afloramiento, permitió datar con mayor precisión estos cangrejos de unos 120 millones e años, «puesto que los ammonites son unos excelentes marcadores del tiempo», señala el investigador tarraconense. 

Las dos nuevas especies de braquiuros Rathbunopon tarraconensis y Pithonoton lluismariaorum engrosan el número identificado hasta la fecha y recompensan el trabajo minucioso de este grupo de investigadores. Cabe señalar que de las seis especies de Rathbunopon conocidas a nivel mundial hasta la fecha, tres han sido registradas y descritas en el Cretácico Inferior en la Península Ibérica.

Quién sabe si el cangrejo azul que ahora se asienta en el Ebre tiene algún grado de relación con estas dos especies ancestrales y primitivas de cangrejos que el tiempo ha convertido en fósiles.  

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