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Ebre: «Creemos que se han tomado medidas radicales y mal organizadas»

Una cincuentena de camiones ralentizaban ayer el tráfico durante dos horas en el tramo sur de la N-340 ebrense

Maria Noche Bo

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La marcha a su paso por el tramo sur de la N-340 ebrense generaba importantes colas de vehículos. FOTO: Joan Revillas

La marcha a su paso por el tramo sur de la N-340 ebrense generaba importantes colas de vehículos. FOTO: Joan Revillas

Una cincuentena de camiones de las Terres de l’Ebre manifestaron ayer su descontento con la prohibición de circular por ciertos tramos de la N-340, hecho que les obliga a circular por la autopista AP-7, suponiéndoles un sobrecoste económico y de tiempo.

Los transportistas decidieron quejarse a través de una marcha lenta por la N-340 desde la Aldea hasta Alcanar, ralentizando el tráfico durante dos horas. Una marcha que se unía a la protesta general en toda Catalunya.

Aproximadamente una veintena de camiones salían ayer a las cinco de la tarde desde la Aldea dirección Alcanar. Poco a poco y a lo largo de la marcha, se fueron sumando más y más camiones hasta llegar a la cincuentena. 

Camioneros unidos por una misma causa: protestar frente a la obligación de circular por la AP-7 y la prohibición de pasar por la N-340, como llevan haciendo desde hace 25 años.

Se trata de camiones de transporte de empresas, polígonos, almacenes… camiones que trasladan cargas de forma diaria y que ven afectada su jornada laboral por esta nueva normativa. 

En el caso del Ebre, una de las principales problemáticas con las que se encuentran ahora es el transporte para llegar hasta la fábrica Cemex, de Alcanar. «Ahora mismo es uno de nuestros grandes problemas.

FOTO: ACN

Como no podemos circular por la N-340, tenemos que llegar hasta Alcanar por carreteras secundarias, pasando rotondas, tramos urbanos, incluso por algún tramo con colegios…», apunta el presidente de la Cooperativa de Transportes de Tortosa (Cotrat), David Blade, quien añade que «esto representa más costes, más kilómetros y más tiempo, además de que también puede afectar a la seguridad vial», remata Blade.

Todos los camiones que se concentraban ayer en la Aldea eran de trabajadores de las Terres de l’Ebre, y muchos provenían de la Cotrat.
Unidos y con intención de hacerse oír, los camiones llegaron hasta Alcanar, donde hicieron un cambio de sentido y se dirigieron otra vez hacia el punto de salida en la Aldea. 

Corte de 30 minutos

Después de recorrer el trayecto en los dos sentidos, cortaron el tráfico durante media hora en el cruce de la Aldea, donde confluyen los accesos de la AP-7, la N-340 y la autovía C-12 de Tortosa.

Esta parada provocó importantes colas de vehículos en la carretera, que se alargaron hasta que se dio la protesta por finalizada, a las siete y cuarto de la tarde. 

Los camioneros de las Terres de l’Ebre quieren dejar claro que entienden que se tenga que controlar el tráfico de vehículos pesados por la N-340, pero se quejan de la mala planificación respecto a su movilidad interna, cosa que les supone circular por tramos urbanos donde se pueden producir accidentes. «Creemos que se han tomado medidas radicales y mal organizadas», asegura Blade.

En conjunto, reclaman que no se tiene por qué cerrar el tráfico a todos los vehículos pesados y que se tenga en cuenta a los trabajadores de transporte de empresas.  

Además, se añade su indignación por «tener que soportar durante mucho tiempo ser los culpables y los criminales de la carretera», apuntan los camioneros.

En la N-340, a su paso por Terres de l’Ebre, especialmente en el tramo que circula por Alcanar, ha habido durante los últimos años una gran cantidad de accidentes, muchos de ellos mortales. A raíz de eso, se ha producido una gran movilización de los vecinos que reclamaban que los camiones dejaran de circular por esta carretera.

Ahora son los camioneros los que reclaman que se les escuche a ellos, que se tenga en cuenta su punto de vista y que no siempre son los culpables. Piden que se les deje de criminalizar y que se tenga en cuenta que el problema es la falta de inversiones en infraestructuras que acumula el territorio desde hace dos décadas.  

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