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Ecosistemas: Resistir es vencer

Los años pasan y el móvil envejece, como la plantilla del Barça y la ropa de nuestro vestuario. En dos años todo se transforma en la era de la saturación informativa. Pero ese grupo de vecinos persiste, resiste. Semana a semana, parece inconcebible

Andreu Caralt

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Imagen de uno de los cortes en la N-340 en las Terres de l’Ebre. Foto: joan revillas

Imagen de uno de los cortes en la N-340 en las Terres de l’Ebre. Foto: joan revillas

Los años pasan y el móvil envejece, como la plantilla del Barça y la ropa de nuestro vestuario. En dos años todo se transforma en la era de la saturación informativa. Pero ese grupo de vecinos persiste, resiste. Semana a semana, parece inconcebible.

Me refiero a los promotores de las movilizaciones semanales en la N-340 que reclaman la solución más lógica a la pésima y peligrosa movilidad por carretera que sufren los usuarios de las comarcas meridionales de las Terres de l’Ebre, a no ser que uno quiera pagar por su seguridad y subirse a la autopista de peaje. Y ahí estriba el quid del asunto, pagar o no pagar.

Los vecinos reclaman no pagar, que la autopista sea libre de peaje, una utopia en Catalunya. El abuso de las autopistas de pago supera todos los límites, argumentan, y más en este caso, cuando la concesión caducó en 1998 y se renovó a dedo hasta 2019, declaran semana tras semana a pie de carretera.

Este mismo mes de setiembre cumplirán dos años de movilizaciones, primero acompañados por un buen número  de manifestantes: vecinos, asociaciones y políticos de toda condición.  Ahora, andan casi solos. 

No están de moda se pudiera pensar, las administraciones han impuesto una solución intermedia con el beneplácito de los alcaldes en detrimento de la intensamente reclamada por ellos, que tantos abrazaban meses atrás.

Su ritual siempre es el mismo a excepción de conmemoraciones especiales como la que preparaban en apenas dos semanas. El grupo de vecinos,  entre 20 y 30 en la mayoría de ocasiones, llegan con sus coches,  descargan la pancarta, los anclajes metálicos de la misma, y se disponen a esperar la orden de los Mossos encargados de regular el tráfico.

A la hora prevista, y cortada la carretera, asaltan la vía, despliegan el lienzo -que evidentemente pide la gratuidad de la autopista- y abren los parlamentos, a viva voz, explícitos y extensos, de los portavoces del movimiento vecinal. Aplausos y alguna consigna aderezan la movilización, ahora más que centenaria.

Las críticas van siempre dirigidas a los mismos actores: la concesionaria de la autopista se lleva la peor parte, pero también reciben lo suyo el Ministerio de Fomento, el Govern de la Generalitat, y últimamente los alcaldes, que han aceptado el desvío obligatorio y bonificado de los camiones de la nacional a la autopista. 

En un inicio todos los medios se hacían eco de los cortes, símbolo del hartazgo de la sociedad tras un 2015 fatídico de accidentales mortales en la N-340. Pero la novedad se convirtió en noticia rutinaria, llegó el momento de  nuevos rutilantes titulares y con el tiempo, de la Navidad, el colegio, la Semana Santa o las vacaciones de verano. De los viajes, la Diada, el Procés, la comunión de las hijos, los estrenos en el cine y las dolorosas derrotas del Barça....

La vida pasa pero ellos resisten, acumulan 165 cortes en dos años, y advierten que no descansarán porqué cuando caduque la actual concesión en 2019 auguran que el Govern aplicará un nuevo sistema de pago en autopistas y autovías.

No es justo, denuncian. La autopista está pagada con creces tras décadas de peajes crecientes. Y la N-340 es una vía ‘decapitada’, donde uno circula en línea continua, acompañado de tráfico intenso y sorteando un número creciente de rotondas.

Reivindicaciones similares como la que ahora lideran han tomado el protagonismo de la vida social en el Ebre y en otros territorios pero al cabo de unos meses en la mayoría de casos han decaído, por cansancio ante la ausencia de logros. 

Hoy, el movimiento vecinal podría apropiarse con razón de los beneficios de la medida aprobada, ya que para los vehículos ligeros -los coches- determina una bonificación temporal del 100 % del peaje para aquellos que realicen el trayecto de ida y vuelta el mismo día.  Pero el equipo de Llorenç Navarro y compañía resisten, piden la gratuidad total y perpetua para coches y camiones. Entienden que es el único modo de vencer.

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