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El negocio eólico regresa a la Terra Alta

Gas Natural Fenosa ratifica su firme decisión de desarrollar tres parques eólicos en el norte de la comarca y abre de nuevo el debate sobre la implantación de una energía de elevado impacto
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Se cumplen siete años desde que la empresa Eòlica Tramuntana, constituida en un 60 por ciento por Gas Natural Fenosa Renovables y un 40 por ciento por Alstom ganó el concurso público de la Generalitat de adjudicación del derecho de levantar 90 MW eólicos en el norte de la Terra Alta,  en los  municipios de Batea, Vilalba dels Arcs y la Pobla de Massaluca. 

Es la denominada Zona de Desarrollo Prioritario (ZDP) número VII del mapa eólico catalán, una de las siete áreas donde la Generalitat abrió las puertas al desarrollo de esta energía renovable. La eliminación de las primas públicas al sector y los problemas de financiación bancaria a causa de la grave crisis económica frustraron la tramitación de la gran mayoría de proyectos, a excepción del de  la Terra Alta, territorio donde ya existe una masificación de proyectos eólicos en la zona norte de la comarca, con decenas de aerogeneradores en funcionamiento.

Gas Natural Fenosa ha ratificado esta semana en declaraciones al Diari su «interés» en desarrollar los tres parques eólicos previstos en la Terra Alta (un total de 30 aerogeneradores), cuya documentación entregó en su momento a la administración catalana. 

El Ayuntamiento de Batea rechaza el modo de tramitar el plan y pide tener la capacidad de decidir

La decisión está ahora en manos del Departament de Empresa i Coneixement de la Generalitat que tras recibir los informes pertinentes debe decidir si inicia la última fase de la tramitación con la publicación del proyecto en el Diari Oficial de la Generalitat (DOCG), lo que permitiría activar el proceso de aceptación de alegaciones y resolución final previa a la construcción de las centrales eólicas. 

Fuentes del sector señalan que la implantación podría ser una realidad entre 2018 y 2019 y tachan de «incomprensible» el retraso de la administración catalana en la tramitación de unos proyectos que, recuerdan, se consideraban prioritarios.

La lentitud en el desarrollo de la ZDP había generado dudas en algunos sectores de la comarca sobre la disposición real del adjudicatario en levantar los parques, que la empresa se ha encargado de aclarar. No sólo muestra interés –y capacidad, por tanto- de poner en marcha las inversiones sino que el grupo energético «apuesta por la energía eólica como parte fundamental de su mix energético, tanto en Catalunya como a nivel internacional». 

En esta línea, la compañía ha logrado recientemente la adjudicación de hasta 667 MW de capacidad eólica en la última subasta promovida por el Gobierno de España por lo que invertirá unos 700 millones de euros

En los próximos meses debe decidir los proyectos elegidos para dar respuesta a la adjudicación y valorar si incluye en el paquete  los 90 MW de la Terra Alta. La entrada de los proyectos en las adjudicaciones del gobierno no supone obtener una prima adicional pero garantiza un mínimo en caso de caída de precios.

La disposición de la compañía, por lo tanto, es clara. En el caso de la Terra Alta afirma que «cumplirá escrupulosamente los procesos y autorizaciones administrativas establecidas».

Empresa i Coneixement, por su lado, no ha precisado ni siquiera si tramitará el proyecto. «De momento, no podemos avanzar ni concretar nada», han apuntado esta semana. «Todos los pasos se comunicarán cuando se produzcan y se informará», concluyen. Con todo, fuentes cercanas al asunto señalan que la publicación de los proyectos en el DOGC podría ser inmediata, cuestión de días.

El mundo del vino, en contra

Si finalmente se publican los proyectos a buen seguro se presentarán alegaciones. En los últimos meses han sido distintas las voces que han manifestado su oposición a la implantación. 

El pasado mes de abril, el Consejo Regulador de la DO Terra Alta aprobaba un histórico documento de rechazo a la masificación eólica por su elevado impacto sobre el desarrollo de la agricultura de calidad y la preservación del paisaje como activo turístico, dos factores clave «de la economía real de la Terra Alta», subrayaron. El sector turístico, aún sin un documento oficial, se ha manifestado en la misma línea.

Los municipios afectados también se han pronunciado. El de Batea, con un comunicado oficial de rechazo a cómo se está llevando el proceso. Su alcalde, Joaquim Paladella, ha pedido unidad de acción a los ediles de Vilalba dels Arcs y la Pobla de Massaluca ante Gas Natural y la Generalitat. 

Ninguno de los tres ayuntamientos se opone a la energía eólica pero quieren garantías, certezas que las compensaciones económicas por el elevado impacto de los aerogeneradores serán suficientes y seguras, recalarán en los tres municipios y no serán gestionadas por organismos terceros. Y es que son varios los ayuntamientos, uno de ellos Vilalba dels Arcs, que acumulan años de desencuentros con las empresas en la reivindicación de un canon eólico justo.

Además, en el caso de Batea, rechazan la tramitación de los proyectos mediante un plan especial urbanístico tutelado por la Generalitat y que requiere de su autorización definitiva. Paladella sostiene que los parques eólicos deben incorporarse al planeamiento urbanístico municipal bajo la responsabilidad y decisión del correspondiente ayuntamiento. 

Además sostiene que el presente y futuro de Batea y del conjunto de la comarca está basado en la viña y el vino «por lo que cualquier desarrollo industrial en el municipio o en la comarca no debe poner en peligro este sistema de vida», se expresa en un comunicado oficial del gobierno municipal. El alcalde ha anunciado la disposición a presentar alegaciones cuando llegue el momento.

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