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Entre lo quemado

A la una menos cuarto, por la emisora, se daban indicaciones de que todos los vehículos de Mossos que hubiese dentro del perímetro del incendio se retiraran por el peligro de que pudieran rebrotar algunos focos. De regreso, a lo lejos, se veía una columna de humo que estaba siendo atacada por los medios aéreos

ÀNGEL JUANPERE

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FOTO: SEM

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Desde Flix, sobre las doce del mediodía, la situación parecía tranquila. No se veía humo, aunque si se miraba al aire era un no parar de paso de helicópteros, avionetas e hidroaviones que iban a descargar agua en una zona del perímetro norte que todavía no estaba controlada. A la salida de la localidad, un control de la Policía catalana impedía el paso de los vehículos privados hacia la C-233, la carretera que va hacia Bovera. Al llegar al punto kilométrico 4, el verde dejaba paso ya al gris ceniza a ambos lados de la carretera. Miles de pinos quemados y también olivos, muchos de los cuales se habían consumido por el tronco y estaban caídos en el suelo.

También muchas masías abandonadas y otras donde se veía que había actividad. Casi todas las que vimos se habían salvado de las llamas por los pelos. Nos adentramos en la T-703, que se dirige hacia La Palma d’Ebre. En el kilómetro 5 dos dotaciones de bomberos descansando en la sombra, posiblemente minutos antes de dirigirse de nuevo a rematar los rescoldos.

A la una menos cuarto, por la emisora, se daban indicaciones de que todos los vehículos de Mossos que hubiese dentro del perímetro del incendio se retiraran por el peligro de que pudieran rebrotar algunos focos. De regreso, a lo lejos, se veía una columna de humo que estaba siendo atacada por los medios aéreos.

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