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L’Ametlla de Mar y Cunit son los municipios con más deuda

Nueve de cada diez localidades reducen su deuda con el banco. Reus y Tarragona lideran el ranking catalán deudor de grandes municipios. El agujero de la provincia es de 796 millones

Raúl Cosano

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L’Ametlla de Mar redujo su deuda financiera el último año. Cada habitante debe, de media, 2.366 euros, según Hacienda. Foto: Joan Revillas

L’Ametlla de Mar redujo su deuda financiera el último año. Cada habitante debe, de media, 2.366 euros, según Hacienda. Foto: Joan Revillas

Los municipios han hecho los deberes. El balance del Ministerio de Hacienda y Función Pública de 2016 indica cómo han reducido la deuda que los ayuntamientos tenían con los bancos. En la provincia, nueve de cada diez poblaciones (el 91,4%) lograron en 2016 reducir su deuda financiera, según los últimos datos publicados recientemente por Hacienda.

Esto es, de las 184 localidades, sólo en 16 se incrementó esa deuda bancaria que fue muy abultada durante los años de la crisis y que ahora se palía poco a poco, merced a exigentes políticas de ajustes.

Los ayuntamientos de Tarragona debían a finales de 2016 un total de 796 millones de euros. Es casi un 8% menos respecto al ejercicio anterior pero un 23% inferior en relación a 2013, cuando se llegó al máximo reciente de deuda (1.034 millones). 

No hay grandes cambios en la lista de municipios deudores habituales. L’Ametlla de Mar, en el Baix Ebre, es la población con una deuda por habitante más elevada en la provincia. Para saldar totalmente las obligaciones financieras del ayuntamiento, cada ciudadano de este municipio ebrense debería abonar 2.366, algo menos que hace dos años, cuando la cantidad ascendía a 2.450. 

Creixell, en tercera posición

Cunit (Baix Penedès) figura en la segunda posición. Debe per cápita 2.346 euros, mientras que Creixell (Tarragonès) completa el podio, con 2.310 euros. Son cifras referentes únicamente a la deuda viva, esto es, la contraída con la banca, donde se engloban los créditos financieros, los valores de renta fija o los préstamos o créditos a terceros.

Ahí no figuran conceptos como la deuda comercial o los préstamos concedidos por el Estado a los ayuntamientos

Tampoco se incorpora en esa categoría de Hacienda el también controvertido pago a proveedores, otro quebradero de cabeza para las economías municipales durante el último lustro. 

El Vendrell, Benifallet, El Montmell, Prat de Comte, Calafell o Rasquera también figuran en esas primeras posiciones de la deuda financiera. Sin embargo, la provincia tiene el dudoso honor de poner en lo más alto del ranking catalán de ciudades de más de 50.000 habitantes a sus dos principales municipios.

Reus lidera esa clasificación, con una deuda de 2.165 euros por habitante. La cifra global es de 224,34 millones, pero en 2013 llegó a los 285, siempre según las cifras que al cierre de cada año ha ido ofreciendo el Ministerio de Hacienda en su página web. 

La capital del Baix Camp es un ejemplo de cómo en los últimos cursos ha acometido intensas reformas dedicadas a sanear las cuentas. Entre otros logros, el consistorio reusense ha podido liquidar el plan de ajuste que se solicitó para pagar las facturas atrasadas y recuperar la posibilidad de ir otra vez a crédito para acometer nuevos proyectos. 

La reducción de la deuda del ayuntamiento tampoco se entendería sin considerar la reestructuración societaria y la transformación en empresas de mercado. La disolución del holding Innova es un ejemplo, así como la absorción de diversas compañías. 

Tarragona ocupa la segunda plaza, con una deuda financiera que sobrepasa los 166 millones y que sale a 1.270 euros por cabeza. También la capital tarraconense, sumida en la política de esfuerzo económico, ha disminuido esos compromisos financieros en los últimos años.

En concreto, en el último curso analizado redujo la deuda viva en diez millones, según el balance del departamento que dirige Cristóbal Montoro. 

No siempre la dimensión pequeña del municipio es garantía para tener cifras reducidas. A veces una deuda abultada dispara la ratio por ciudadano. Es el caso de Forès, L’Argentera, Santa Oliva o Passanant i Belltall. En ocasiones una determinada inversión municipal en una infraestructura concreta del pueblo acaba incrementando esa estadística en localidades con un censo reducido. 

En total, los entes locales de Catalunya cerraron las cuentas de 2016 con una deuda viva de 4.815 millones, un 6,8% más que en el curso anterior.

Además de los consistorios, ahí se incluyen administraciones como consells comarcals, diputaciones, mancomunidades o entidades municipales descentralizadas (EMD). 

En números absolutos, Barcelona es el ente local catalán más endeudado, con 840 millones, por delante de la ya citada Reus (224,3) y del Área Metropolitana de Barcelona (198,8), un organismo supramunicipal que también está considerado en ese balance que refleja el alcance del endeudamiento financiero pero también el tesón en aminorarlo. 

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