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La ola de calor quema las uvas y causa graves daños en viñas

Los productores del Priorat, el Montsant y la Terra Alta denuncian grandes pérdidas económicas y aseguran que nunca antes habían visto una situación similar

ACN

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Un agricultor de la  DO Montsant mostrando preocupado una cepa con la uva quemada y arrasada por el calor. FOTO: núria torres/acn

Un agricultor de la DO Montsant mostrando preocupado una cepa con la uva quemada y arrasada por el calor. FOTO: núria torres/acn

Buena parte de las viñas del Priorat, el Montsant y la Terra Alta sufren graves daños por la ola de calor. Hay variedades más afectadas que otras, con importantes pérdidas que superan el 50%.

La más perjudicada es la cariñena. Los agricultores no se explican como una variedad autóctona tan arraigada en el territorio, resistente a la sequía, no haya podido soportar los golpes de calor de los últimos días. La uva se ha secado. En el Priorat incluso hay cepas afectadas. Los productores aseguran que nunca habían visto nada parecido. Les preocupa, además, que el verano sólo acaba de empezar.

En medio de la Serra d’Almos, en la Ribera d’Ebre, Josep Maria Bargalló mira desolado la cantidad de uvas dañadas por la ola de calor. «Es como si hubiera hervido», se lamenta el agricultor, que representa a los viticultores en el Consell Regulador de la DO Montsant y también en Unió de Pagesos. Entre las filas de cepas cuesta encontrar una sin uvas quemadas. Josep Maria calcula que perderá 40.000 kilos de cariñena, la mitad de lo que produce en una cosecha estándar. Es la variedad más extendida en la DO Montsant. «Esto marcará un antes y un después en nuestra DO», teme el agricultor.

A un precio de 90 céntimos el kilo de cariñena, las pérdidas de este productor se cuantifican, de momento, en 36.000 euros. Los seguros, además, no cubren igual los daños por altas temperaturas que, por ejemplo, una granizada, en la que el agricultor recupera el 100% sobre el mal real.

En el Priorat se reproduce la misma situación. «La incidencia por los picos de calor y el descenso de la humedad relativa del aire ha sido grande», explica Sal·lustià Álvarez, presidente de la DOQ Priorat. La media de afectación se sitúa aquí en un 25%, una pérdida de entre 2 y 3 millones de euros, pero en algunas fincas concretas puede rozar el 100%, con una pérdida de toda la cosecha.

«Lo que es nuestra virtud también conlleva un elemento que no ayuda; la piedra se calienta mucho y hace como de radiador que transmite calor», compara. 

En la DO Terra Alta, la variedad más afectada es el Moscatel de Alejandría, que puede llegar a unas pérdidas de la producción del 50% y hasta el 100%, según si la finca dispone de riego de apoyo o es de secano. Los campesinos lo atribuyen a que el moscatel tiene la piel más fina y sensible.

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