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La red de porno infantil con un piso en Tortosa usó drogas para captar a 80 menores, 26 en Catalunya

Agencias

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Foto: cedida por los Mossos d'Esquadra

Foto: cedida por los Mossos d'Esquadra

La red que forzó en quince años a 80 menores a producir archivos de pornografía infantil y venderlos en todo el mundo captaba a chicos vulnerables en la calle y les ofrecía dinero, alcohol y drogas para que se sometieran a las prácticas sexuales, que a veces grababan sin su conocimiento.

Cabe destacar los fuertes lazos entre los miembros del grupo, ya que viajaban juntos y de forma habitual a diversos puntos de España y del extranjero, especialmente a Marruecos, para producir este material. En ese país donde tenían intención de establecer un local o negocio de explotación sexual, mediante la venta de un paquete de vacaciones dirigido a otros pedófilos.

En declaraciones a Efe, el inspector de los Mossos d'Esquadra Jordi Domènech, jefe del Área central de investigación de personas, ha resaltado la importancia de la operación conjunta con la Guardia Civil que ha permitido desarticular esta red: por primera vez se ha actuado en Cataluña contra una organización de pedófilos que captaba en España a la mayoría de las víctimas, grababa los vídeos a escala industrial y se encargaba de distribuirlos por todo el mundo.

Las víctimas eran siempre chicos menores de edad, en su mayoría procedentes de la inmigración y de familias desestructuradas, a los que la organización captaba en la calle, ofreciéndoles droga, alcohol y dinero aprovechándose de su situación de vulnerabilidad.

Una vez captados, los miembros de la organización llevaban a los menores a pisos, primero en Tortosa y luego en Valencia, donde grababan vídeos con las prácticas sexuales que luego vendían en todo el mundo.

Domènech ha precisado que algunos menores eran conscientes de que se les estaba grabando en vídeo, aunque en algunos casos no era así y las imágenes se captaban a través de cámaras ocultas.

La red también se desplazaba de forma frecuente a Marruecos, donde habían llegado a grabar imágenes sexuales con menores en plena calle, así como a países como Sri-Lanka, Túnez, Camboya, Laos, Tailandia, Singapur, República Checa, Kenia, Francia, Java y Bali.

Entre los siete detenidos figura el supuesto líder del grupo, un hombre de nacionalidad francesa acusado también de ocho abusos sexuales a menores de trece años y que en sólo tres años ganó más de 80.000 euros distribuyendo previo pago archivos pedófilos a través de internet y por vía postal.

Según fuentes cercanas al caso consultadas por Efe, entre los arrestados también se encuentra un exagente de la Ertzaina, que abandonó el cuerpo policial hace años y que tiene antecedentes por casos de pedofilia.

El líder del grupo había gestionado hasta el año 2002 una productora de pornografía homosexual para adultos, si bien al dejar de ser un negocio lucrativo -ante la gran facilidad de bajarse vídeos pornográficos en internet-, aprovechó su infraestructura para saltar al porno infantil, que es delito.

Los Mossos d'Esquadra se pusieron tras la pista de esta red a raíz de una denuncia de la Dirección General de Atención a la Infancia (DGAIA), que alertó que menores tutelados en el Centro Residencial de Acción Educativa de Tortosa (Tarragona) podrían ser víctimas de una organización de pedófilos.

Los Mossos iniciaron una investigación, que permitió localizar un piso de Tortosa en el que supuestamente se estarían grabando escenas de pornografía infantil.

Una vez recopilada toda la información, los mossos entraron el 29 de mayo de 2015 en el domicilio, donde los agentes detuvieron a tres personas -al líder del grupo, a otro ciudadano francés y a un marroquí- e intervinieron gran cantidad de archivos de pornografía infantil. El juez envió a la cárcel a los tres arrestados.

La Unidad Central de Delitos Informáticos de los Mossos empezó entonces a analizar todos los archivos incautados en el domicilio, lo que permitió detectar 28 dominios de internet desde los que se distribuían más de un millón de fotografías y vídeos de pornografía infantil, así como más de mil DVD.

Según las fuentes consultadas, de los 29 menores identificados, 26 fueron captados en Cataluña, mientras que los otros tres lo fueron en la Comunidad Valenciana. Se sigue tratando de identificar a las 50 víctimas restantes, si bien es una labor muy compleja porque algunos de ellos viven en entornos marginales y en países del tercer mundo.

De hecho, para identificar a siete de las víctimas del período 2000 y 2011, los Mossos tuvieron que consultar más de 5.000 ficheros de protección de menores de Barcelona.

Algunas de las víctimas que han podido ser identificadas han sufrido alteraciones en su madurez sexual, ya que tres de ellos han continuado manteniendo contacto con los autores y han sido utilizados en la producción de la pornografía infantil.

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