«Las mujeres han sido eclipsadas en las épocas del pasado»

Entrevista a Sergi Sancho Fibla, doctorado en Historia Medieval

J. Joaquim Buj Alfara

Whatsapp
Sergi Sancho ha ejercido en la Sorbona. Foto: Hector Sanmartín

Sergi Sancho ha ejercido en la Sorbona. Foto: Hector Sanmartín

Sergi Sancho ha trabajado siempre sobre la historia de las mujeres en la Edad Media y, más concretamente, sobre fuentes relacionadas con mujeres religiosas del sur de Europa. La invisibilización de las mujeres en la historia cultural e intelectual es un tema central en su investigación. 

Sancho manifiesta que «ya casi nadie se opone a la idea que las mujeres han sido deliberadamente eclipsadas en las diferentes épocas del pasado: ya sea por segregación (se les denegó el acceso a los espacios del conocimiento hegemónico), por encubrirlas (¿cuántas obras ‘anónimas’ podrían pertenecer a mujeres?), por las políticas de conservación (que juzgaron menos importante custodiar sus testimonios), por exclusión del canon o por la reducción a una categoría aparte (’la’ mujer era un objeto de estudio en sí, mientras los hombres eran el género normalizado)». Toda una gran parte del saber, que no era ni mejor, ni peor, fue arrinconado, concluye Sancho.

Hoy, ya no se trata de demostrar que algunas mujeres tuvieron un papel importante en el mundo cultural de su época, si no de ver cómo la construcción de este mundo cultural priorizó una serie de conocimientos que estaban dominados por los hombres. 

Según Sergi Sancho, «a pesar de haber estado excluidas de ámbitos  hegemónicos, como las universidade, hay mujeres que participaron de la cultura ‘alta’: teología, ciencia, erudición tradicional..., muchas participaron mediante otras instituciones, medios y géneros: la liturgia y la música, la instrucción alternativa, la medicina natural, la contabilidad o la gestión de los bienes, del arte y la artesanía».

Sobre el papel de las mujeres en las Terres de l’Ebre, opina que el territorio «tiene mucho que decir sobre los discursos de sumisión, pero estoy seguro que las nuevas generaciones están comprometidas en cambiar este discurso, ya sea en el mundo académico, artístico, en la conservación del patrimonio o en la educación». 

A Sergi Sancho le encantaría tener un paréntesis en sus proyectos de investigación para poder dedicarse a estudiar más a fondo el pasado de su pueblo. «Estoy pensando en realizar una publicación de antropología histórica sobre Alcanar. Un estudio marcado por los ritmos del tiempo, sería un libro coral, con otros especialistas del pueblo en cuestiones de arquitectura, lingüística, sociología, biología, etc.», comenta.

Desde bien joven, es un amante del folclore, recuerda que «a mis 17 años dediqué el trabajo de investigación a recopilar un ‘cançoner popular canareu’ y hacer un análisis musicológico y sociohistórico de cada una de las canciones. Es un tema que he ido repensando y alimentando poco a poco y, sin duda, un día se tendrá que convertir en una publicación». 

A sus 34 años, la vida nómada del académico actual le ha llevado a dar clases en seis universidades distintas. Quizás la que más caché tiene es la Sorbona de París. Según Sancho, esto no quiere decir que sea la mejor, pero es verdad que tiene una carga emblemática evidente, especialmente en el mundo académico francés, extremadamente estratificado y centralizado. «La experiencia fue positiva pero, por convicciones personales, intento desacralizar espacios del poder simbólico como estos. Cuando me fui a estudiar a Barcelona, estuve muchos años un poco acomplejado por mi pasado trivial y pensaba  en las posibilidades que se me habrían abierto si hubiera crecido en una gran ciudad (y hubiera pertenecido a otra clase social)». 

No obstante, en los últimos años esta tendencia se ha ido invirtiendo, «cada vez estoy más satisfecho de haber crecido en un pueblo pequeño, de haber ido a una escuela pública y haber nacido en una familia que, a pesar de no tenerlo, me lo ha intentado dar todo».

Ahora lleva a cabo un proyecto en la Universidad de Lovaina sobre un manuscrito del siglo XV escrito por Constanza de Castilla, priora dominica de Madrid, para la enseñanza de las letras. En los próximos meses emprenderá una nueva iniciativa en la Universidad de Padova, donde ha ganado un proyecto para liderar un grupo de investigación sobre «lugares de otro tipo de conocimiento», es decir, aquellas instituciones de enseñanza no hegemónicas del final de la Edad Media gestionadas por mujeres religiosas.

Comentarios

Lea También