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Montsià. Donde el Ebro llega al mar

Si situación en el delta del Ebro marca su carácter, paisaje y desarrollo, con una economía tradicionalmente ligada a las artes ancestrales de la agricultura y la pesca

Maribel Millan

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Les Cases d'Alcanar. Foto: Joan Revillas

Les Cases d'Alcanar. Foto: Joan Revillas

La comarca del Montsià, la más meridional de Catalunya, se sitúa entre dos parques naturales: el Delta de l’Ebre y los Ports. El río Ebro llega aquí al mar Mediterráneo después de 930 kilómetros a lo largo de la península Ibérica y en su desembocadura se forman paisajes únicos que se han convertido en hábitat para miles de aves acuáticas.

En el otro extremo se sitúa la imponente cordillera de los Ports, y en medio la sierra del Montsià, que da nombre a la comarca. Entre las dos, un mar de olivos cubren las llanuras, algunos de los cuales fueron plantados ya en tiempo de los romanos.

El Pont Penjant

En la capital del Montsià, Amposta, encontramos uno de los últimos puentes sobre el Ebro y sin duda uno de los más singulares. El Pont Penjant es el símbolo de la ciudad. Su construcción arrancó hace poco más de un siglo, en 1915, bajo la dirección del ingeniero J.Eugenio Ribera. Se inauguró en 1921 y tuvo que ser reconstruido después de la Guerra Civil.

Imagen de la Encanyissada. Foto: Joan Revillas

Caracterizado por las dos pilastras de piedra, en forma de arco del triunfo a los dos lados del río, y por la estructura metálica sostenida por cables, el Pont Penjant se situaba en la carretera de Barcelona a Valencia y permitió sustituir los antiguos pasos de barca que conectaban las dos riberas.

La Encanyissada y Poble Nou

Con cerca de 1.200 hectáreas de extensión, la mayor laguna del Delta de l’Ebre es la Encanyissada. Rutas para senderistas y  bicicletas permiten recorrer esta laguna y la cercana de la Tancada, observando, a través de los miradores habilitados, las diferentes especies de aves que allí habitan y se alimentan, entre las cuales destaca el flamenco.

La ruta se puede iniciar en la Casa de Fusta, centro de información del Parc Natural del Delta y también zona de ocio donde se pueden practicar actividades tradicionales, como perchar (navegar con una barca por las lagunas al estilo de un gondolero).

La hayeda del Retaule destaca en el conjunto de montañas de Els Ports. Foto: Joan Revillas

Cerca de la Encayissada se encuentra también el pequeño núcleo urbano de Poble Nou del Delta. Construido en los años cincuenta del siglo pasado como colonia agrícola, dispone de una peculiar arquitectura con casas blancas de poca altura y con patio, y una plaza alrededor de la cual se concentran la iglesia y los diferentes servicios.

La bahía de los Alfacs

La peculiar forma del Delta, modelado por el río Ebro a lo largo de los siglos, ofrece un litoral también diferente y lleno de contrastes. El istmo o barra del Trabucador es una larga lengua de tierra de 6,5 kilómetros que se adentra en el mar hasta la Punta de la Banya, una reserva natural parcial donde encontramos las salinas de la Trinitat, así como el lugar donde los flamencos acostumbran a criar. Se conforma así una bahía, los Alfacs, donde las aguas tranquilas favorecen la cría de mejillones y la práctica de deportes acuáticos.

Desde Sant Carles de la Ràpita se puede navegar en barca hasta las plataformas de los acuicultores, algunas de las cuales se han transformado para recibir visitantes ávidos de degustar mejillones y ostras en medio del mar.

La bahía de los Alfacs. Foto: Joan Revillas

La zona se ha convertido también en un punto de atracción para los amantes de deportes como el kitesurf o el paddelsurf, ya que las características de la zona permiten experiencias satisfactorias tanto para debutantes como para expertos.

Les Cases d’Alcanar

Casi ya en el límite con la Comunidad Valencia, está el pueblo marinero de Les Cases d’Alcanar. La fachada marítima, que conserva todavía algunas de las antiguas casas de pescadores, y el pequeño puerto deportivo y pesquero, le confieren un encanto especial único en la costa de las Terres de l’Ebre. La fama de su gastronomía es más que merecida, con los productos del mar como absolutos protagonistas.

El hayedo del Retaule

Si no separamos de la costa y viajamos hacia el interior, a pocos kilómetros de distancia nos encontramos con el Parc Natural dels Ports. En el término de la Sénia está el hayedo más meridional de Europa, el hayedo del Retaule, un lugar de cuento de hadas presidido por el imponente Faig Pare. Este árbol monumental llega a los 25 metros de altura y cuatro de perímetro y se estima que tiene unos 250 años.

Son muchos los excursionistas que se dan un paseo para llegar a este bosque y hacerse fotos bajo sus imponentes raíces, especialmente en el otoño. Cerca  encontramos también el Pi Gros, un ejemplar de pino también monumental de 33 metros de alto y dos de ancho, que se calcula que podría tener unos 700 años. Si tenemos suerte, en la zona podemos encontrar también cabras hispánicas.

Olivos Milenarios

En los llanos de la comarca encontramos un mar de olivos. La zona del territorio del Sénia, a caballo entre Catalunya y la Comunidad Valenciana, cuenta con la mayor concentración conocida de Olivos Milenarios de todo el mundo. La partida del Arión en Ulldecona, con unos 400 ejemplares inventariados y, dos de ellos declarados ‘Árboles Monumentales’, constituye una de las muestras más auténticas de como la agricultura tradicional milenaria ha superado el paso del tiempo y se ha fusionado con el medio y el entorno tradicional.

Olivera milenaria en Ulldecona. Foto: Joan Revillas

Dentro de esta partida encontramos el Fondo del Arión donde, desde el año 2011, se encuentra el Museo Natural de los Olivos Milenarios, que permite contemplar y disfrutar de 35 ejemplares de auténticas esculturas vivientes de grandes troncos y formas rocambolescas fruto del paso de tiempo y las cicatrices que este deja en la corteza. La Farga del Arión ha sido estudiado y fechado como el olivo más antiguo, con 1.704 años, por lo que se calcula que fue plantado en tiempo de los romanos.

Pinturas Rupestres

Cerca de los olivos milenarios encontramos también la forma más antigua de arte: el rupestre. El conjunto de la ermita de la Pietat, en Ulldecona, con dos cuevas visitables, está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde hace veinte años. Además de las pinturas, de unos 7.000 años de antigüedad y en las que se reproducen especialmente escenas de caza, se puede visitar un centro de interpretación donde se da a conocer este arte presente en todo el arco mediterráneo. Recientemente se han descubierto nuevas pinturas también en el Mas de Barberans.

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