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Ebre President Associació de Criadors de Brau de l’Ebre

Paco Palmer: ‘Sin fiestas estamos contra las cuerdas’

Ganadería extensiva. Sin contratos para correbous este verano, el sector teme tener que sacrificar parte de los rebaños

M.MILLAN

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Paco Palmer, responsable de la ganadería Margalef.  FOTO: JOAN REVILLAS

Paco Palmer, responsable de la ganadería Margalef. FOTO: JOAN REVILLAS

En las Terres de l’Ebre hay 9 ganaderías de reses bravas dedicadas principalmente a los correbous, con unos 1.200 toros y que gestionan unas 6.000 hectáreas en régimen de pasto extensivo, según datos del sector.

¿Cuál es la situación de las ganaderías de reses bravas de las Terres de l’Ebre?

Estamos contra las cuerdas dado que la única entrada de dinero la tenemos en verano y no hay buenas perspectivas de cara a poder trabajar este año. Este trabajo es estacional, aproximadamente de marzo a octubre y no parece que esto se pueda llevar a cabo el 2020. Los animales comen cada día y hay una serie de gastos que no se pueden desatender: comer, autónomo, luz, agua, arrendamientos etc.

Hay algún contrato previsto de bous para las fiestas mayores o está todo parado?

La mayoría de pueblos que hacen fiestas a finales de agosto ya han dicho que no las celebrarán en las fechas tradicionales en el mejor de los casos o que directamente ya no las celebrarán. En este punto, la Fundación Toro de Lidia envió una carta a la Generalitat, a la atención del vicepresidente Pere Aragonès que es quien tiene las competencias, para pedir como medida excepcional la posibilidad de posponer los actos en aquellos pueblos que pospongan también la celebración de fiestas a otras fechas, entendiendo que son fórmulas válidas para estimular la economía en zonas rurales como la nuestra y que nos encontramos ante un caso de excepcionalidad.

¿Hay alguna alternativa?

La alternativa a las fiestas es sacrificar animales, de 1.200 cabezas de bravo que gestionan biodiversidad en nuestra Reserva de la Biosfera, podríamos pasar en el mejor de los casos a 500 o 600 cabezas, un desastre para la economía de las familias que viven de ello y también para un entorno natural como el de las Terres de l’Ebre, puesto que una Reserva de la Biosfera tiene, entre sus deberes principales, la interacción entre el hombre y la tierra de forma sostenible y al igual que la agricultura ecológica, el pasto extensivo de bravos aquí es el máximo exponente.

¿El sector ha pedido ayuda a las administraciones?

Desde la Associació de Criadors de Brau de les Terres de l’Ebre nos hemos puesto en contacto con nuestros colaboradores del proyecto UNESCO ‘Gent de Biou’ que nos han hecho llegar el paquete de medidas que la región de Occitania (Francia) ha destinado a los criadores de buey y caballo camarguès, entendiendo el papel que tienen en la gestión de biodiversidad a la Camarga Reserva de la Biosfera, que por cierto lo es desde 1975.

¿Ha habido respuesta?

La administración ha recogido nuestra petición y lo está estudiando. La Fundación Toro de Lidia) se ha puesto en contacto con las seis comunidades autónomas del valle del Ebro, y desde Bilbao hasta Alicante, para mirar de coordinar una defensa conjunta y medidas similares.

¿El sector podrá subsistir?

Nuestro sector subsistirá seguramente porque la fiesta existe por voluntad popular, hecho que la legitima como fiesta atemporal, transversal e inclusiva. Sobrevivirán seguramente las ganaderías de forma muy precaria igual que el territorio que a día de hoy gestionamos si no se buscan medidas como las que hemos propuesto. Lo que pedimos al territorio, a los alcaldes, comisiones y peñas es quizás algo más de amor propio hacia nuestros rebaños.

¿El proyecto turístico que hay en marcha... puede ser una solución?

Tenemos un proyecto cultural, turístico y alimentario derivado de la cría de bravo en sistema extensivo en el marco de la Reserva de la Biosfera y muchas ganas de hacerlo funcionar, puesto que la gente del toro como dicen nuestros amigos de la Camarga con quien trabajamos, somos gente con alegría en el corazón, amor por la tierra y ganas de luchar por lo que sentimos nuestro. Si no, ¿cómo aguantan las ganaderías a día de hoy aquí, si no es con mucho amor propio?

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