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Pensionistas del Ebre: "La Carta del 0,25% fue ofensiva. Es como dar una miga a un hambriento"

Concentraciones en Tortosa, Amposta o Ulldecona

Marina Pallàs

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Un grupo de mobilizados ayer en la concentración que tuvo lugar en Tortosa. FOTO: Joan Revillas

Un grupo de mobilizados ayer en la concentración que tuvo lugar en Tortosa. FOTO: Joan Revillas

En la mayoría de concentraciones o movilizaciones, sean por el motivo que sean, suele haber un elemento común: la rabia, el enfado. En algunas hay tristeza, en otras, también humor. Pero la indignación, al final, es el sentimiento que hace tomar la calle y hacerse oír. Eso era lo que se percibía en las miradas y gritos de los participantes en la concentración que se celebró ayer en Tortosa, que reunió más de 500 personas en la céntrica plaça Barcelona.

«Tengo 62 años y llevo cotizados casi 42. Estoy aquí hoy para dar apoyo, porque no hay derecho. Me da igual un partido que otro», explicaba Sergi Torres. «Los últimos años he sido autónomo y estoy muy descontento de cómo ha ido todo. Hay personas que pasan con 400 euros. ¿Cómo puede ser?».

Imagen de la mobilización que tuvo lugar ayer en la población de Ulldecona. FOTO: Ferran Calvo

La concentración fue convocada en Tortosa por la Comissió de Coordinació de Pensionistes de l’Ebre, si bien recibió el apoyo de muchas asociaciones de vecinos y jubilados así como de los sindicatos. Cada lunes a las 12 horas en la plaza del Ayuntamiento se reunen para trabajar por la causa. «No representamos ningún colectivo y el territorio ha respuesto muy bien», explica Joan Gràcia. «Pero esto no és un calentón de cuatro abuelos, esto nos incluye a todos».

Precisamente en la concentración se vieron también caras jóvenes. «Nuestros padres lucharon por nosotros y ahora nosotros también tenemos que pensar en ellos y en el futuro de nuestros hijos», comentaba Joana Benaiges, aún en activo.

También el sindicalista jubilado Máximo Escolar expresaba la necesidad de dar apoyo intergeneracional. «Pido que nos unamos todos. Y la verdad es que me gusta que la gente comience a despertar».

Maria Cinta Llasat, ya de edad avanzada, había acudido a la concentración de Tortosa muy indignada. «Esto es increíble, queremos justicia, que nos devuelvan el dinero que nos descontaban del sueldo cuando trabajábamos. La carta con el anuncio de la subida del 0,25% de nuestras pensiones fue ofensiva. Es como dar una miga de pan a una persona hambrienta», argumentaba.

También en otros puntos del territorio como Amposta o Ulldecona se celebraron movilizaciones análogas.

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