Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Un solar vacío, único testimonio del chalet de los terroristas en Alcanar Platja

Medio año después, la urbanización Montecarlo de Alcanar Platja continua su día a día. Algunos chalets afectados por la explosión se rehabilitan y otros optan por la venta

Andreu Caralt

Whatsapp
Esta es la imagen desoladora del solar donde se levantó hasta el 16 de agosto de 2017 el chalet ocupado por los terroristas.  FOTO: joan revillas

Esta es la imagen desoladora del solar donde se levantó hasta el 16 de agosto de 2017 el chalet ocupado por los terroristas. FOTO: joan revillas

Javier Aguilera, de Vinaroz, y Toni Lluesma, de Tavernes de la Valldigna (Valencia) hablan amistosamente de la obra que tienen a su cargo. Lo hacen en la terraza de un chalet de la urbanización Montercarlo de Alcanar Platja. El día es tranquilo, claro y soleado. El mar Mediterráneo y la cementera de Alcanar cubren su horizonte más próximo, aunque si acercan la mirada conviven con el solar continuo, que recuerda la inmensa tragedia vivida medio año atrás cuando dos terroristas volaron por los aires (el imán y cabecilla de la célula Abdelbaki Es Satty y Youssef Aalla) y un tercero quedó gravemente herido ( Mohamed Houli Chemlal). La explosión se produjo cuando muy probablemente estaban manipulando los explosivos con lo que querían cometer el día siguiente una matanza en Barcelona. 

Del chalet de la célula yihadista no queda nada, apenas los antiguos peldaños de acceso. «Empezamos en esta casa hace un mes, aproximadamente», cuenta Aguilera. «Los propietarios franceses del chalet se lo pensaron porqué quedaron muy afectados por la explosión pero finalmente se ha decidido reparar la vivienda». 

Trabajan en el famoso chalet con piscina contiguo a la residencia de los terroristas, que recibió la peor parte la noche del 16 de agosto de 2017 cuando la deflagración provocó importantes daños a media docena de viviendas del alrededor. «Los destrozos fueron muy aparatosos pero la estructura del edificio no ha quedado afectada» precisa Lluesma.

En ese momento casi nadie podía pensar que aquello podía ser una explosión provocada por una bomba, por  mucho que distintos vecinos dijeran que así se lo pareció y que la deflagración desintegró la vivienda. La tarde del día siguiente mientras los operarios limpiaban los escombros una segunda explosión provocó una enorme humareda en el mismo momento con el joven terrorista de Ripoll Younes Abouyaaqoub atentaba en las Ramblas. Ya entrada la noche el mayor Trapero relacionó los atentados con Alcanar. En el chalet se había preparado el múltiple atentado durante meses sin levantar sospecha, aunque algunos vecinos sí que sabían que personas de origen marroquí residían como ocupas. 

A pesar de los «movimientos sospechosos», como alertaron algunos después, que se producían alrededor de la casa, las autoridades policiales no fueron alertadas de nada. Así lo corroboró, por ejemplo, el jefe de la Policía Local de Alcanar en una charla posterior para analizar los atentados.

El 6 de setiembre de 2017, veinte días después de lo ocurrido, los Mossos d’Esquadra levantaron el perímetro de seguridad establecido hasta entonces, para que vecinos y curiosos pudieron observar que del chalet sólo quedaba el solar visible hoy. De la finca sacaron toneladas de escombros, restos del explosivo conocido como la ‘Madre de Satán’, utilizado por Daesh, restos humanos de los terroristas, un cinturón de explosivos,  120 bombonas de butano, una gran cantidad de clavos para ser utilizados como metralla...
 

Aguilera y Lluesma prosiguen la conversación, mientras dos obreros de Promociones 6 Jotas trabajan junto a la piscina, en la linde con el solar arrasado. Ahora son los vecinos ocasionales más cercanos a la temida finca. «Sabemos perfectamente qué sucedió ese día, yo soy de Vinaroz y me enteré como todo el mundo, pero no me da reparo trabajar aquí. Eso ya paso», reflexiona el contratista de la obra. 
Por lo demás, aparentemente en la Montecarlo todo sigue más o menos igual que hace seis meses. La urbanización ofrece la misma imagen de precariedad, con calles sin asfaltar, deficiente urbanización, y la cronificación del problema de las ocupaciones de los viejos chalets de segunda residencia. Uno de los vecinos de una calle contigua asegura que en este medio año el problema de las ocupaciones ha empeorado y por lo demás nada se ha mejorado.

A la venta
Eso sí, relatan algunos vecinos, son constantes los curiosos que se acercan al lugar de los hechos para tomar una fotografía aunque no haya prácticamente nada que fotografiar. Las decenas de periodistas que copaban la urbanización se fueron a los pocos días y ayer no había despliegue alguno a mediodía. Había uno pero lo ofrecían un grupo de vecinos que recogían muebles y trastos de un chalet de la misma calle de los terroristas. «Los propietarios, franceses, han decidido vender. Es un asunto familiar que no tiene relación con la explosión, no les interesa esta propiedad. Soy amigo suyo y los ayudamos a sacar las cosas», cuenta Bernabé Martínez. No es el único chalet a la venta. En la misma calle, pero en la otra acera, unos propietarios, estos muy afectados por la explosión, quieren dejar atrás el pasado.

Temas

Comentarios

Lea También