De Tortosa a Tarragona para una revisión médica que acabó con un brazo roto

La CGT insiste en el agravio de los enfermos ebrenses derivados al ICAM de Tarragona mientras esperan respuestas de Salut

| Actualizado a 12 febrero 2022 11:04
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Encarna Bonavila, una trabajadora de Tortosa de 65 años, se rompió el radio cuando se cayó a la puerta del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM) de Tarragona. Había sido citada para una revisión de las patologías óseas que sufre y por las cuales estaba de baja.

Conocedora de que el ICAM tiene sede en Tortosa, en el CAP Baix Ebre, e inquietada por cómo lo alteraría hacer un viaje tan largo, había pedido que la atendieran en la capital ebrense. A pesar de que se le pospuso la visita, la acabaron citando igualmente a Tarragona semanas más tarde. Su caso es un ejemplo del agravio de los usuarios ebrenses, que la CGT viene denunciando desde septiembre. Salut todavía no ha puesto fecha para reunirse y tratar la cuestión con el sindicato.

Encarna Bonavila tuvo que ir a Tarragona a revisar su baja médica por las patologías óseas que sufre a las extremidades inferiores. El viaje hasta Tarragona la desasosegaba, no solo para tener que afrontarlo en su estado de salud, sino porque alguien la tenía que acompañar y otra persona se tenía que quedar a cuidar de su madre, de 95 años, que está a su cargo.

Estaba citada el 5 de noviembre, pero envió una carta al ICAM para pedir que se le derivara la cita a Tortosa, donde reside, amparándose en la carta de usuarios del Instituto (decreto 256/2003; artículo 20.1) donde se estipula que los usuarios tienen que recibir atención "en sus ámbitos territoriales".

El 4 de noviembre le aplazaron la revisión médica de Tarragona, pero la volvieron a citar más adelante, a través de una carta certificada, en la capital provincial. "Además de vulnerar la carta de derechos del ICAM, es un trato deshumanizado", ha denunciado el compañero de Encarna, Juan Luís Cardona.

Cuando Encarna llegó el 29 de noviembre a la puerta del ICAM, después de un viaje de más de 200 kilómetros y a causa de su enfermedad, la rodilla le falló, se cayó y se rompió el brazo, el radio. Explica que entró en el Instituto "con la mano colgando y un dolor que la volvía loca" pero el facultativo que la atendió la envió directamente al servicio de Urgencias del Hospital Joan XXIII de Tarragona.

En cambio, a pesar de haber explicado en todas partes donde había sufrido el accidente y pedir un justificante a la administración del ICAM antes de irse al hospital, no tiene ningún documento donde se haya hecho constar que se cayó en la puerta del Instituto de Evaluaciones. "Me he caído allí, mala suerte, pero a pesar de decirlo a todo el mundo que me ha atendido, en ningún lugar consta donde me lo hice", ha lamentado.

El concepto de su baja médica se ha tenido que revisar. Ahora tiene que hacer rehabilitación para recuperar la movilidad del brazo. "Tenía problemas en los huesos pero las manos y los brazos los tenía sanos. Ahora tengo un dolor intenso, la musculatura afectada y voy a rehabilitación", ha explicado Bonavila.

El caso de Encarna Bonavila no es aislado. Desde la CGT alertan otros casos graves, como mujeres con embarazos de riesgo e indicaciones de reposo absoluto o de enfermos terminales, que han sido citados en el ICAM de Tarragona. Independientemente de la gravedad de la enfermedad y de los recursos personales del enfermo, desde el sindicato insisten que es un derecho de los usuarios ebrenses ser atendidos en Tortosa porque la sede del ICAM existe y tiene personal.

"En la memoria anual del ICAM consta la delegación del Ebre. Se trata de tener los mismos derechos que otro territorio", ha insistido Nuria Losada, secretaria de Salud Laboral de la CGT en el Ebre.

El sindicato está esperando que se les cite a la reunión, que pidieron el 15 de diciembre, con el gerente de la región sanitaria de las Terres de l'Ebre, Joan Nin, para trasladarle esta petición, así como que se facilite o se justifique por qué se deriva a los usuarios hacia Tarragona. "Hay enfermos más o menos graves, pero se encuentran esta molestia añadida a la situación que sufren, ir a Tarragona habiendo la posibilidad de solucionarlo y tramitarlo desde Tortosa", ha apuntado Ignasi Bel, delegado de CGT.

De hecho, según añade Bel, los usuarios tienen derecho a que se les cubra los desplazamiento –con ambulancia, taxi, o compensando los gastos del viaje en vehículo privado o público-. La información a los usuarios sobre este derecho es escasa y reclamarlo es pesado: hay que pedir la documentación al ICAM, que una entidad bancaria llene un formulario y presentar un certificado de asistencia del médico. "Si la persona enferma no lo puede hacer, tendría que pedir a alguien que se lo tramite", ha remarcado.

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