Innovación
Convertir el CO2 en oportunidad
En la carrera hacia la neutralidad climática para el 2050, uno de los grandes desafíos que tiene Catalunya para conseguir reducir sus emisiones, sin perder competitividad, reside en transformar los sectores industriales más difíciles de descarbonizar generando valor de su CO2 capturado. Estas industrias de sectores tan importantes para el desarrollo económico y social como el petroquímico, cementero, siderúrgico y de los residuos representan cerca del 30% de las emisiones de CO2 y presentan procesos que no pueden electrificarse fácilmente. ¿Cómo lograr entonces una transición realista y eficaz? La respuesta pasa por capturar el CO2 antes de que llegue a la atmósfera, y darle una segunda vida, innovando.
Una de las estrategias clave para estos sectores es el secuestro y utilización de carbono, que permite capturar el CO2 generado y transformarlo en productos de valor añadido. Este enfoque, combinado con el uso de hidrógeno renovable y las energías limpias, permitirá avanzar hacia la “desfosilización” industrial. Esta estrategia busca reemplazar el carbono de los procesos industriales de fuentes fósiles por carbono renovable o reciclado.
Bajo esta visión, el CO2 capturado pasa de ser un residuo para convertirse en un recurso estratégico, ofreciendo nuevas oportunidades económicas y posicionando a la industria como motor de innovación y sostenibilidad.
Estas unidades modulares, móviles y versátiles pueden representar un hito para la industria catalana, permitiendo validar tecnologías emergentes, en la captura y uso de CO2. Por ejemplo, valorizando residuos sólidos industriales alcalinos mediante carbonatación o convirtiendo el CO2, juntamente con H2, en combustibles sintéticos o en productos químicos de valor añadido que podrían sustituir a los derivados del petróleo.
La combinación de diferentes enfoques tecnológicos (adsorción, carbonatación y conversión) proporcionará una plataforma integral para abordar los desafíos específicos de cada sector, acelerando la transición hacia una industria más sostenible y competitiva. Una vez escaladas, el impacto de estas tecnologías podría ser muy relevante y llegar a reducir un 30% las emisiones de CO2 del sector industrial catalán en la próxima década.
El proyecto liderado por el ICIQ, en colaboración con la URV y Eurecat, está concebido para generar una de las líneas de actividad del futuro Centro Catalán para la Descarbonización Industrial. Este centro aspira a convertirse en el hub de referencia en el sur de Europa para el desarrollo y demostración de tecnologías de captura y uso del CO2, así como de hidrógeno renovable y otras soluciones avanzadas, fomentando la atracción de talento, la generación de conocimiento y el fortalecimiento del ecosistema industrial local.
Iniciativas como esta, financiada por el Govern y el programa europeo FEDER, contribuyen a poner Tarragona y Catalunya en el mapa europeo de la descarbonización avanzada e ilustran cómo la colaboración entre ciencia, tecnología e industria puede generar soluciones transformadoras. Y demuestran que el CO2, lejos de ser un problema irresoluble, puede convertirse en el motor de una nueva economía más circular, sostenible y resiliente.