Viticultura
Las bodegas del Priorat y Montsant esperan una cosecha excelente
La vendimia, que se alargará hasta entrado el mes de octubre en ambas denominaciones de origen, recupera producciones previas a la sequía y logra una altísima calidad de la uva

Imagen de archivo de viñedos en el Priorat.
Las bodegas de la DOQ Priorat y la DO Montsant anticipan una vendimia como en años no habían visto. Tres cosechas de uva seguidas con sequía, precedidas por episodios de plagas como el mildiu y con una pandemia global de Covid-19 que dejó un stock de botellas al que costó lo suyo dar salida pueden llegar a minar la moral. Pero este año, si nada catastrófico sucede, podría ser el de la recuperación de los viñedos. Y, con ella, el del retorno a unas cifras que hace tiempo que no se veían en el sector. Sal·lustià Àlvarez, presidente de la DOQ Priorat, calcula que, con algo más de un 50% de la uva cosechada y la vendimia adelantada, «lograremos una producción alrededor de un 25% por debajo de un año normal, pero un 20% más que la del año pasado». Y no solo eso, sino que además será de muy alta calidad. «Quizás –asegura Sal·lustià Àlvarez- estemos delante de una de las mejores cosechas a efectos sanitarios, que calificaría de entre muy buena y excelente».
La previsión que manejan es seguir cosechando hasta entrados los diez primeros días de octubre, cuando calculan que habrán terminado de vendimiar las variedades más tardías de esta DOQ, la única de Catalunya que cuenta con la calificación de ‘cualificada’, y que según consta en el Incavi abarca 17.633 hectáreas de viñedos en 11 términos municipales de la comarca del Priorat. Las cifras de la DOQ son actualmente unas 2.200 hectáreas en producción, con 120 bodegas activas, de las cuales 112 han entrado uva en esta campaña. En un año normal (cuyo recuerdo empieza a ser ya lejano en el sector), esta DOQ podía cosechar entre 6,5 y 7 millones de kilos de uva. Este año, si se cumplen sus previsiones, superarán los cinco millones de kilos, por encima de los cuatro millones de kilos de uva obtenidos en la pasada campaña, marcada por la sequía.
Las buenas perspectivas a pie de viñedo, sin embargo, tienen hoy su contrapunto en la situación del mercado global del vino, que este año ha sido marcado, además, con la guerra arancelaria declarada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Sal·lustià Àlvarez identifica tres factores que marcan al sector del vino: «El primero es la situación climática, por el efecto sobre la planta y la uva. El segundo es un exceso productivo en el mundo del vino, con países como China con 800.000 hectáreas plantadas. El tercero es el efecto mercado, con una disminución del consumo de vino y pequeños cambios de tendencia en los consumidores».
A todo ello se le añaden los aranceles de los EEUU, que le preocupan relativamente: «En un primer momento generaron inquietud y provocaron un parón en las ventas, pero esto se recuperará, y seguimos en precios más bajos que Francia o Italia», sostiene Àlvarez.
Nuevos mercados en la DO Montsant
Desde la DO Montsant, su presidenta, Pilar Just, confía también en una buena cosecha en esta denominación de origen que abarca unas 1.800 hectáreas de viñedos en 16 municipios, la mayoría en la comarca del Priorat y unos pocos en la Ribera d’Ebre, con 55 bodegas inscritas. Algunos productores empezaron a vendimiar durante la tercera semana de agosto, adelantando el calendario tradicional, y las previsiones son que los últimos que terminen de cosechar la uva lo hagan a principios de octubre.
“Después de tres años de sequía, este año haremos una vendimia normal, con entre 6,5 y 7 millones de kilos de uva, cuando el año pasado hicimos 4,4 millones de kilos”, explica Pilar Just. “La calidad es excelente –prosigue Pilar Just-, porque sanitariamente la uva está bien. Será una muy buena cosecha”.
Dicho lo cual, “ahora toca que el mercado empiece a consumir con más intensidad los vinos de casa”, alienta la presidenta de la DO Montsant. “Si todo el vino que se consume en Catalunya –asegura- fuese catalán, no tendríamos suficiente con el que producimos. Pero desgraciadamente esto no es así, y para poder vender hemos de exportar, con lo que entre un 45% y un 50% del vino que produciremos será para exportación”.
En este contexto, “por volumen, los aranceles con los Estados Unidos no nos preocupan tanto, pero sí que nos preocupa el hecho de que es un mercado maduro, y es donde se exportan los vinos más caros de la DO Montsant. Con esos aranceles, los números empiezan a no salir, y eso es un hándicap. Por eso estamos trabajando con otros mercados, como el asiático, y miraremos de entrar en América Central. Creemos que en México hay mucho potencial”.